lunes, 22 de septiembre de 2014

China multa a Glaxo con 379 millones por sobornos en hospitales


Macarena Leal Liy,  El País, 19 de septiembre de 2014


Los tribunales de China impusieron hoy la mayor multa de su historia, €379 millones, a la multinacional farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK), tras encontrarla culpable de organizar una red gigantesca de sobornos en hospitales y centros médicos de todo el país. Asimismo, condenaron al director ejecutivo de la multinacional británica en China, Mark Reilly, y otros cuatro altos cargos de la compañía a penas de cárcel que oscilan entre los dos y los tres años por propiciar sobornos para que médicos, enfermeras y clínicas utilizaran los medicamentos de la compañía.

El caso contra GSK se inscribe dentro de la campaña contra la corrupción que lleva a cabo el Gobierno chino, cuyo presidente, Xi Jinping, ha prometido castigar tanto a “moscas” de bajo nivel como “tigres” en las posiciones más altas. Y ha dejado claro que las grandes empresas extranjeras no están exentas.

Reilly, al que se han impuesto tres años de prisión, no tendrá que cumplir en principio su condena en China. En el juicio a puerta cerrada, la corte encargada del caso, el Tribunal Intermedio Número 1 de la ciudad de Changsha, en el sur de China, dictaminó su libertad condicional durante cuatro años y que sea deportado, informó la agencia oficial china, Xinhua.

De acuerdo con los cargos, Reilly había presionado desde 2009 a sus equipos de ventas para que incentivaran mediante sobornos la venta de fármacos fabricados por GSK. Los sobornos, que alcanzaron los €379 millones –la cantidad que se ha utilizado como referencia para la multa– se escondían como pagos por viajes y para impartir conferencias. No se limitaron solo a personal médico, también se extendieron a funcionarios en Pekín y Shanghái. Esos pagos, según había afirmado la acusación, contribuyeron a disparar los precios de los medicamentos de la compañía, que llegaron a ser siete veces más altos que en otros países.

Los colaboradores de Reilly Zhang Guowei, ex director de Recursos Humanos de GSK en China; el ex director de operaciones, Liang Hong, y el ex director de Asuntos Jurídicos Zhao Hongyan recibieron penas entre dos y tres años de prisión, también aplazadas. Un quinto alto ejecutivo, el encargado de Desarrollo de Negocio, Huang Hong, también recibió una pena de tres años, aunque en su caso no sólo por sobornar sino también por recibir sobornos.

La multinacional ha admitido los cargos y el veredicto. En un comunicado en el que pide disculpas, su subsidiaria china, GSKCI, promete convertirse en “un modelo” y reconoce que “las actividades ilegales de GSKCI son una clara violación de las normas y procedimientos internos de GSK”. La multinacional cuenta con cinco fábricas, un centro científico y 7.000 empleados en China.

La compañía ha asegurado desde Londres que satisfará la multa con fondos en efectivo con los que ya cuenta y este montante, y los costes legales asociados, se incluirá en una actualización de sus resultados del tercer trimestre.

El consejero delegado de la compañía, Andrew Witty, indicó que el caso “ha sido una cuestión profundamente decepcionante para GSK. Hemos aprendido, y seguiremos aprendiendo, de este asunto. GSK ha estado presente en China durante cerca de un siglo y seguimos completamente comprometidos con su gente y su pueblo. Seguiremos expandiendo el acceso a medicinas y vacunas innovadoras para mejorar su salud y bienestar. También seguiremos invirtiendo directamente en el país para apoyar la agenda del Gobierno de reforma del sistema sanitario y los planes a largo plazo de crecimiento económico”.

Las comisiones ilegales suponen el 20% del coste de los medicamentos
Las vehementes disculpas de GSK parecen haber surtido cierto efecto y no da la impresión de que la compañía se vaya a ver perjudicada en el futuro en sus operaciones en un mercado farmacéutico que, según la firma de inversión Edison Investment Research, será el mayor del mundo para 2020. Un editorial de Xinhua, que normalmente transmite fielmente la opinión del Gobierno, puntualiza que “si GSK China puede aprender una buena lección y gestionar su negocio de acuerdo con el mandato de la ley, podrá recuperar la confianza del Gobierno y el pueblo chino”.

La corrupción en el sector sanitario y el alto precio de las medicinas y los tratamientos médicos están entre las principales quejas de los ciudadanos. El trato deficiente en los hospitales, real o percibido, ha llegado a generar incidentes de violencia. Según ha apuntado la Asociación de Compañías Farmacéuticas de China, los sobornos suponen el 20% del coste de un medicamento típico en el país.


nota original http://bit.ly/1qVV6EW