martes, 7 de enero de 2014

La dieta mediterránea por sí sola podría reducir el riesgo de diabetes


Salas-Salvadó J, Bulló M, Estruch R, Ros E, Covas MI et al . Prevention of Diabetes With Mediterranean DietsA Subgroup Analysis of a Randomized Trial. Annals of Internal Medicine. 2014 Jan;160(1):1-10.
 http://annals.org/article.aspx?articleid=1811025



Antecedentes: Las intervenciones que promueven la pérdida de peso pueden reducir la incidencia de la diabetes mellitus tipo 2. No se ha evaluado si los cambios en la dieta sin restricción calórica también protegen contra la diabetes.  

Objetivo: Evaluar la eficacia de las dietas mediterráneas para la prevención primaria de la diabetes en el ensayo de Prevención con Dieta Mediterránea, entre octubre de 2003 y diciembre de 2010 (mediana de seguimiento 4,1 años). 

Diseño: Análisis de subgrupos de un ensayo multicéntrico, aleatorizado.  

Configuración: Centros de atención primaria en España.  

Participantes: Hombres y mujeres sin diabetes (3.541 pacientes de entre 55 y 80 años) con alto riesgo cardiovascular. Intervención: Los participantes fueron asignados y estratificados por lugar, sexo y edad, sin diabetes, a recibir 1 de 3 dietas al azar: dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra (AOVE), dieta mediterránea suplementada con nueces, o una dieta control (asesoramiento sobre una dieta baja en grasas). No se incluyó ninguna intervención para aumentar la actividad física o perder peso. 

Medidas: Incidencia de diabetes mellitus tipo 2 de nueva aparición (resultado secundario pre-especificado). 

Resultados: Durante el seguimiento, 80, 92 y 101 casos de diabetes de nueva aparición ocurrieron en la dieta mediterránea suplementada con AOVE, en la dieta mediterránea suplementada con frutos secos y en el grupo de la dieta control, respectivamente, correspondientes a tasas de 16.0, 18.7, y 23,6 casos por cada 1.000 personas-año. Los hazard ratios multivariados ajustados fueron 0,60 (IC del 95%, 0,43 a 0,85) para la dieta mediterránea suplementada con AOVE y 0.82 (IC, 0,61 a 1,10) para la dieta mediterránea suplementada con frutos secos en comparación con la dieta control. 

Limitaciones: La asignación al azar no se estratificó por el estado de la diabetes. Los abandonos fueron mayores en el grupo de control. 

Conclusión: Una dieta mediterránea enriquecida con AOVE pero sin las restricciones de energía, reduce el riesgo de diabetes en personas con alto riesgo cardiovascular.


Nota de prensa con comentarios de los editores del Annals
El ingrediente clave del estudio fue el uso de aceite de oliva extra-virgen, no contar las calorías ni hacer ejercicio


HealthDay News, 6 de enero de 2014


Los adultos en riesgo de ataque cardiaco que comen una dieta mediterránea rica en aceite de oliva pueden reducir sus probabilidades de contraer diabetes, aunque no se restrinjan las calorías ni se haga más ejercicio, sugiere una nueva investigación.
En el estudio, los investigadores españoles realizaron un seguimiento a más de 3,500 personas mayores con un riesgo alto de sufrir alguna enfermedad cardiaca. Los investigadores les asignaron a uno de tres grupos: una dieta mediterránea con aceite de oliva extra-virgen, una dieta mediterránea complementada con frutos secos variados, o una dieta baja en grasa, que sirvió de comparación. No se les dio instrucciones especiales sobre la pérdida de peso o sobre el aumento de su actividad física.

Una dieta mediterránea se centra en la fruta, la verdura, los granos integrales y el pescado, además del aceite de oliva.

A los del grupo de los frutos secos se les permitió tomar más o menos una onza (28 gramos) de nueces, almendras y avellanas al día. A los del grupo del aceite de oliva se les permitió tomar un poco más de tres cucharadas al día.
Los investigadores siguieron a los hombres y mujeres, de 55 a 80 años de edad, durante aproximadamente 4 años, entre 2003 y 2010. Durante el seguimiento, contrajeron diabetes tipo 2 80 personas del grupo del aceite de oliva, 92 del grupo de los frutos secos y 101 del grupo de la dieta de comparación.
Después de tener en cuenta otros factores que afectan al riesgo de diabetes, los investigadores hallaron que los del grupo del aceite de oliva redujeron el riesgo de diabetes en aproximadamente un 40 por ciento en comparación con el grupo de la dieta de comparación. Los del grupo de los frutos secos redujeron el riesgo en un 18 por ciento, lo que no fue significativo estadísticamente.
La nueva investigación, publicada en línea el 7 de enero en la revista Annals of Internal Medicine, es una buena noticia, comentó la Dra. Christine Laine, editora jefa de la revista y profesora asociada de medicina en el Colegio Médico Jefferson de Filadelfia.

El estudio "sugiere que es posible reducir el riesgo de diabetes al cambiar la composición de la dieta. Se trata de otra evidencia de que la dieta mediterránea es beneficiosa para la salud", comentó Laine, que no participó en la investigación.
Espera que los hallazgos no persuadan a las personas a dejar la dieta y el ejercicio. El exceso de peso es un factor de riesgo para la diabetes tipo 2, dijo, y la dieta y el ejercicio pueden ayudar a controlar el peso. Añadir la dieta y el ejercicio a la dieta mediterránea en teoría podría reducir el riesgo de diabetes más todavía, señaló.
Los que tienen riesgo de diabetes tipo 2, dijo Laine, "deberían trabajar duro para mantener un peso corporal sano". Sin embargo, incluso si no lo consiguen, señaló que el nuevo estudio sugiere (pero no demuestra) que añadir el aceite de oliva a la dieta podría aportar algún beneficio.

Las propiedades antiinflamatorias y antioxidantes del aceite, entre otros factores, podrían explicar el vínculo, comentaron los investigadores. Pero aunque el hallazgo muestra una asociación entre el consumo de aceite de oliva a largo plazo y un riesgo menor de diabetes, no establece una relación de causalidad.

Las personas con diabetes, cuyos casos a nivel mundial son más del doble que hace 30 años, tienen dificultades para controlar el nivel de azúcar en la sangre, ya que no producen la hormona insulina o no la usan adecuadamente. La enfermedad puede llevar a la ceguera, a la insuficiencia cardiaca y a amputaciones.

El nuevo estudio "demuestra el poder de los alimentos vegetales y de una dieta general saludable", comentó Connie Diekman, director de nutrición universitaria en la Universidad de Washington en St. Louis.


"El mensaje importante de este estudio es el valor del plan de una dieta mediterránea para la saciedad y la salud general", comentó Diekman. 

"La inclusión de los alimentos vegetales, incluidos los frutos secos, junto con el uso del aceite de oliva en lugar de grasas sólidas proporciona una mayor variedad de fitonutrientes, que promueven la salud, ayudan al metabolismo y producen la sensación de saciedad, todos ellos aspectos importantes del control del peso".

La investigación fue financiada por el Instituto de Salud Carlos III del gobierno español. El sector suministró el aceite de oliva y los frutos secos.