lunes, 25 de abril de 2016

La industria más rentable del mundo, la farmacéutica, al descubierto en un documental

ver Investigación Médica: Houston, tenemos un problema

Médicos Sin Fronteras, Salud por Derecho, y la asociación Polimedicado, trajeron a Extremadura su campaña ‘Investigación médica: Houston tenemos un problema’

José L. Aroca; Eldiario.es , 24 de abril de 2016






El nuevo tratamiento contra la hepatitis C, altamente eficaz, es la última prueba a la que de momento ha tenido que enfrentarse la sanidad pública española, incluida la extremeña, ante una multinacional farmacéutica que al final llegó a un acuerdo con Gobierno nacional y comunidades para suministrar esta medicina en medio de una fuerte presión social.

El tratamiento para unas semanas exige pagar 61.000 euros, aunque realmente según algunos expertos producirlo solo cuesta 250. No se sabe cuánto está pagando el Ministerio de Sanidad, y en su conjunto el sistema nacional de salud, tras ese acuerdo al que llegaron responsables políticos y fabricante.


Es solo una muestra del “caos” en que ha degenerado el sistema mundial de investigación, creación, desarrollo y suministro de medicamentos, que según organizaciones como Médicos Sin Fronteras, o la española Salud por Derecho, junto a muchos expertos internacionales, es un fracaso total.

Ese mecanismo está siendo incapaz de ofrecer soluciones a las enfermedades de la humanidad, y se ha convertido en la industria más rentable del mundo pidiendo a los sistemas públicos de salud unas cantidades fabulosas por nuevos fármacos, que amenazan con llevar a la quiebra a esos sistemas y no solo en países de segunda fila sino a los adinerados estados del bienestar europeos.

De todo eso se habló en las charla-coloquio celebradas días atrás en Mérida, promovidas por Médicos Sin Fronteras (Carmen Escalante), Salud por Derecho (Vanessa López) y Polimedicado (una asociación sin ánimo de lucro formada por farmacéuticos, sanitarios y ciudadanos extremeños) representada por Antonio Villafaina.

Una primera charla en la Asamblea de Extremadura, a la que asistieron algunos diputados, y una segunda pública por la tarde, en las cuales se proyectó en primer lugar el documental ‘Investigación médica: Houston tenemos un problema’ , que plantea la pregunta de si estamos en manos de las empresas farmacéuticas.


El sistema de patentes, clave


Según ese documental, efectivamente en manos de esa industria está el sistema de patentes, clave para otorgar los 20 años de exclusividad a cualquier innovación, una industria que además se estaría beneficiando de los presupuestos estatales públicos de investigación, que comparten sus descubrimientos, y con los cuales posteriormente las farmacéuticas desarrollan el producto que llega al mercado.

“Pagamos los ciudadanos dos veces, por la investigación en centros públicos, y luego volvemos a pagar un coste de innovación que la industria esgrime pero que realmente desconocemos”. El sistema, según todas estas denuncias, es además totalmente opaco: las empresas no abren sus cuentas, y sólo reclaman sobre la mesa, ante los sistemas públicos de salud, unas cantidades que los políticos únicamente pueden aspirar a negociar y rebajar en lo posible.

Extremadura y su servicio de salud para nada es ajeno. Amparo Botejara, diputada nacional por Badajoz de Podemos, denunció cómo medicinas que antes recetaban los médicos y eran de precio asequible, ya no se fabrican en España y tienen que ser importadas a un precio muy superior.

La espiral de crecimiento que tiene el gasto farmacéutico regional, no tiene según sanitarios extremeños parangón en el resto de España.
 

“Si de los más de 300 millones que paga al año el SES cogiera 50 y contratara a 1.000 personas, a todos, incluido el presupuesto público, nos iría mejor”, añadió Remigio Cordero, médico y portavoz en el Ayuntamiento de Badajoz de Podemos Recuperar Badajoz presente en la sala.

No obstante el documental plantea soluciones, algunas en marcha, como la puesta en marcha público-privada de una entidad para fabricar medicinas destinadas a enfermedades minoritarias y además implantadas en comunidades pobres que no interesan a la industria; también un sistema público y transparente de remuneración de la innovación y desarrollo, y principalmente un Tratado Internacional sobre Investigación Biomédica.


original en http://bit.ly/1VzMaTu