viernes, 4 de julio de 2014

Estatinas: la otra cara de la moneda




Butlletí groc, Vol. 26, n.o 4 octubre - diciembre 2013


Conclusiones


La magnitud del efecto beneficioso de las estatinas depende del RCV de cada paciente. En cambio, la incidencia de miopatía, hepatotoxicidad y otros efectos indeseados es independiente del RCV. Por tanto, la relación beneficio-riesgo de las estatinas depende del RCV de cada paciente y es más favorable en pacientes con RCV elevado.

Las estatinas incrementan el riesgo de diabetes en un 9 a 13% en términos relativos. El riesgo tiene relación con la dosis y con la potencia de cada estatina. En pacientes con RCV elevado, sobre todo en los que tienen un riesgo elevado de cardiopatía isquémica, se dice que este riesgo es compensado por el efecto beneficioso del fármaco.

Simvastatina y atorvastatina son las dos estatinas más utilizadas. Su metabolización por el CYP3A4 puede ser inhibida por otros fármacos de uso común en pacientes cardíacos, como amlodipina, diltiacem o verapamilo, claritromicina y eritromicina, antifúngicos imidazólicos o antirretrovirales inhibidores de la proteasa, de manera que aumenta la toxicidad muscular (y en consecuencia la renal) de la estatina.


Aproximadamente un 18% de los pacientes presentará algún efecto adverso, que puede ser desde leve y reversible a grave e irreversible.

Prescribir una estatina a una persona de bajo riesgo, por ejemplo, con hipercolestolemia aislada, incrementa innecesariamente la probabilidad de efectos adversos sin aportar ningún efecto preventivo.


Número completo en http://bit.ly/1xs8WOy