miércoles, 11 de mayo de 2016

La propiedad intelectual de las multinacionales farmacéuticas


Por: Luis Carlos Reyes, El spectador , 11 de mayo de 2016

Luis Carlos Reyes




La propuesta del congresista Hernando Padauí de prohibir los genéricos en las EPS y en el régimen subsidiado va en contravía del derecho, ganado a pulso por los países en desarrollo, de poner la salud por encima de las ganancias de las multinacionales.



Importar y exportar libremente es bueno para el país. Permite que los productores nacionales compitan sin restricciones en el mercado internacional, y les ofrece a nuestros consumidores opciones preferibles a las de ciertas empresas nacionales que hacen cosas caras y malas. Pero cada vez que un país en desarrollo como Colombia busca estos beneficios a través de un tratado de libre comercio, los países ricos logran encimarle cláusulas al acuerdo que perjudican a países cuya innovación tecnológica es baja. Estas fortalecen la protección de los derechos de propiedad intelectual, y de ellas vienen situaciones absurdas como la destrucción de 70 toneladas de arroz por parte del gobierno nacional hace unos años para proteger las patentes de las multinacionales productoras de semillas transgénicas.

No obstante, hay un derecho reconocido incluso por los países ricos tras agrias negociaciones con los países en desarrollo. Es el de forzar a los dueños de patentes de medicamentos a que permitan la producción de genéricos por laboratorios nacionales. Esta medida se toma cuando las conversaciones del gobierno con la farmacéutica no llevan a un acuerdo sobre el precio de la droga en cuestión, y le da al país un arma de negociación muy fuerte: si la multinacional no está dispuesta a poner precios justos porque pierde algunas de sus ganancias, el Estado le puede quitar el monopolio de un plumazo. Se necesita ser demasiado caradura para tratar de quitarle a Colombia esta facultad, que es indispensable para las negociaciones con una industria extranjera de poder económico abrumador.

Y eso es exactamente lo que pretende Hernando Padauí, representante a la cámara de Cambio Radical por la circunscripción electoral de Bolívar. Según Padauí, los genéricos no son de la misma calidad que las medicinas de marca, y por eso quiere prohibir que los formulen los médicos del régimen subsidiado y el contributivo. ¡Qué descubrimiento tan conveniente para las farmacéuticas! Poco importa que los genéricos sean químicamente idénticos a los medicamentos de marca, y que su calidad la tenga que certificar el Invima .

Qué conveniente que el doctor Padauí haya llegado a la misma conclusión que llevan años vendiéndoles estas compañías a los consumidores, invirtiendo millones de dólares en publicidad para sembrar dudas sobre la calidad de los genéricos. La Agencia de Drogas y Alimentos de EE.UU. se ha visto obligada a asegurarle al público una y otra vez que estos temores son infundados, pero el representante parece haber descubierto algo que se le pasó a una de las agencias reguladoras mejor equipadas del mundo.

Inventar medicamentos nuevos es complicado, pero copiarlos es fácil. Si pese a eso tenemos dudas sobre la calidad de algún productor nacional de genéricos, pues que se le audite. Pero renunciar a uno de nuestros principales elementos de negociación con las multinacionales es insensatez o traición.


Luis Carlos Reyes, Ph.D., Profesor Asistente, Departamento de Economía, Universidad Javeriana
Twitter: @luiscrh