domingo, 9 de agosto de 2015

¿El precio de los medicamentos no tiene techo? NYT




Contra el secreto ¿Cómo se fija el precio?

Los precios estrafalarios de ciertos medicamentos descalabran los presupuestos de los sistemas de salud y las aseguradoras. En Estados Unidos y otros países hay reclamos para que los laboratorios revelen de qué modo se establecen esos precios.


iEco, 09 de agosto de 2015

Traducción: Susana Manghi - THE NEW YORK TIMES

Las quejas sobre los precios exorbitantes de medicamentos crecen, y hay presión sobre las farmacéuticas para que den a conocer las razones por las que cobran lo que cobran.

En el último año, en seis legislaturas de EE.UU. se han presentado proyectos para que las firmas justifiquen sus precios, que por lo general son atribuidos a los altos costos de investigación y desarrollo.

Si un medicamento requiere un precio tan estrafalario, el público, las aseguradoras y los gobiernos deberían tener acceso a la información que supuestamente justifica los costos, dice el preámbulo de un proyecto presentado en mayo en el senado del estado de Nueva York.

A fines de julio, más de cien prominentes oncólogos llamaron en un artículo a apoyar los movimientos que buscan frenar los aumentos de precios de drogas oncológicas (y que piden medidas como que Medicare negocie precios con los laboratorios o que los pacientes puedan importar remedios de Canadá).

“No hay alivio a la vista porque las farmacéuticas siguen desafiando al mercado con precios cada vez más altos”, escribieron los médicos en el Mayo Clinic Proceedings.

“Esto plantea la cuestión de si la actual determinación de precios de medicamentos oncológicos se basa en expectativas racionales de retorno sobre lo invertido o en los precios que el mercado aguante”.

La presión crece también desde otros frentes. Republicanos y demócratas del Comité de Finanzas del Senado el año pasado le reclamaron detalles sobre costos a la firma Gilead Sciences, cuyos remedios para la hepatitis C, de US$1.000 la píldora (ver recuadro), tensan los presupuestos de los sistemas de salud.

El trust de beneficios para jubilados del sindicato automotriz UAW reclamó que Gilead, Vertex, Celgene y otras firmas informen más a sus accionistas cómo determinan los precios. Mencionó el precio, de más de US$300.000 al año, del Kalydeco, un fármaco de Vertex para la fibrosis quística. Y los cerca de US$150.000 que cuesta el Revlimid, oncológico de Celgene.

Hasta el ex presidente Bill Clinton, en un discurso a ejecutivos farmacéuticos en Filadelfia en junio, dijo que redundaría en interés de la industria decir más sobre la forma en que establecen los precios.

La industria farmacéutica ya da detalles sobre varias prácticas. Deben decir lo que les pagan a los médicos –en concepto de comida, agasajos y otros– por tareas de investigación, consultoría y conferencias. Además, deben revelar más resultados de sus ensayos clínicos.

No está claro que los costos y la determinación de precios vayan a seguir el mismo camino. Los proyectos de ley, respaldados por algunas aseguradoras y ONG, no están avanzando. Y accionistas de Gilead, Vertex y Celgene votaron en contra de las propuestas del Trust de UAW, aunque éste dice que llegó a acuerdos con Eli Lilly y otros dos laboratorios que no identificó.

Las cámaras farmacéuticas y biotecnológicas sostienen que los proyectos de transparencia serían costosos de cumplir y que aportarían información engañosa.

Incluso algunos de quienes abogan por precios más bajos dicen que el costo de desarrollar una droga tiene poco que ver con el precio de esa droga y que saberlo no mantendrá bajos los precios. “El costo de antes en investigación y desarrollo es una especie de pista falsa”, dijo Len Nichols, economista especializado en salud de la George Mason University. “Los ingresos actuales no solventan la I&D de antes, sino la de ahora”.

Los precios de los oncológicos, algunos de los cuales alargan vidas un par de meses, suelen superar los US$100.000 anuales, y algunos nuevos, US$150.000. Y es usual que los precios de lista de los medicamentos aumenten 10% al año, mucho más que la inflación. Los precios de remedios más viejos para esclerosis múltiple subieron de unos US$10.000 anuales a fines de los 90 a más de US$60.000 hoy, según un estudio, aun cuando la competencia en el mercado se ha intensificado con la aparición de nuevos productos.

Lori Reilly, vicepresidenta ejecutiva en la Pharmaceutical Research and Manufacturers of America, la mayor cámara del sector, afirma que es engañoso mirar sólo el costo de desarrollar determinado medicamento porque eso no contempla el dinero gastado en los que fracasan durante el desarrollo. Sólo un 12% de las drogas testeadas en humanos llegan al mercado, dice.

Los laboratorios no suelen atar el precio de una droga al costo de desarrollo. Sí dejan en claro que su venta tiene que recuperar la inversión en investigación y desarrollo. En muchos casos, el precio de los fármacos nuevos se establece en función de los que ya están en el mercado, por lo general un poco más alto. Eso permite subir el precio de las drogas más antiguas.

“Todos nos estamos mirando todo el tiempo y no nos perdemos pisada”, dijo uno de los directores de una firma que elabora un medicamento para la esclerosis múltiple, quien no quiso divulgar su nombre. “Honestamente, no hay ninguna ciencia en esto”.


 original http://clar.in/1J5TKA9

original en inglés

Drug Prices Soar, Prompting Calls for Justification