martes, 7 de junio de 2016

Cumbre mundial con una ambiciosa meta: el fin de la epidemia de sida

Nora Bar, La Nación , 7 de junio de 2016

Empieza mañana un encuentro en la ONU para reforzar el plan que busca reducir dramáticamente la circulación del VIH en 2030; diagnóstico temprano y terapias, las claves.

Ponerle fin a la epidemia de sida. 

Ésta es la ambiciosa meta que llevará a Nueva York desde mañana y hasta el viernes a representantes de los 193 países que integran la Organización de las Naciones Unidas (ONU), entre ellos la Argentina.

Se sabe que es posible porque ya se cuenta con el conocimiento y los instrumentos para detener su progresión. Sólo es necesario hacer confluir las estrategias médicas y sociales con la decisión política.

Distintos estudios muestran que puede lograrse diagnosticando al 90 por ciento de las personas que viven con VIH; teniendo bajo tratamiento antirretroviral al 90% de los que saben que son portadores del virus, y logrando que el 90% de éstos alcancen un nivel de carga viral indetectable.


La consecución de estas tres metas, más la disminución de los diagnósticos tardíos, reduciría drásticamente la circulación del virus y haría caer notablemente el número de nuevos casos. Se calcula que hoy más de 36 millones de personas viven con VIH/sida en todo el mundo.

La cumbre de la ONU que comienza mañana buscará aprobar una estrategia de acción acelerada para llegar a esa meta en 2030. 


El objetivo consiste en reducir las nuevas infecciones de dos millones a menos de 500.000 anuales en 2020, reducir las muertes relacionadas con el VIH de 1,2 millones a menos de 500.000 y eliminar la discriminación. Para lograrlo, se propone aumentar los recursos destinados al VIH/sida de 19.000 millones a 26.000 millones de dólares anuales.

“En 2001, el mundo se reunió por primera vez en una asamblea extraordinaria de las Naciones Unidas para dar respuesta a la epidemia -explica Alberto Stella, director de Onusida para la Argentina, Uruguay y Chile-. Se entendió que era no sólo un problema de salud, sino también de desarrollo y derechos humanos. Allí nació una declaración política importantísima y cada cuatro o cinco años se vuelve a hacer un análisis de la situación: dónde estamos, qué logramos y qué desafíos se plantean para el futuro. Esta vez tiene una importancia fundamental, porque la ciencia nos plantea la posibilidad no de erradicar, pero sí de ponerle fin a la epidemia, llegar al control.”

En representación de la Argentina están la canciller Susana Malcorra; el ministro de Salud, Jorge Lemus; sus asesores, y una importante delegación de organizaciones de la sociedad civil.

“En el nivel global, sólo alrededor del 50% de las personas que viven con el virus están diagnosticadas -subraya Stella-. Sabemos que controlar tempranamente la carga viral tiene repercusiones importantísimas en la salud, que así puede llevar una vida tan normal como cualquier otro. Además, una persona con carga viral indetectable no transmite el virus.”

En los últimos dos años se aumentó de 15 a 17 millones el número de los que acceden a la terapia antirretroviral. Esto representa tan sólo el 46% de los afectados, pero disminuyeron las muertes por sida y causas relacionadas, de 1,5 a 1,1 millones.
En la región

América latina es la región con la mayor cobertura de terapia antirretroviral, con alrededor de un 55% -70% en la Argentina-. Con la duplicación del número de personas con acceso al tratamiento (de 570.000 a 1,1 millones) se pudieron disminuir las muertes de 60.000 a alrededor de 50.000 anuales.

Lo que no es tan alentador es que el número de nuevas infecciones se mantuvo constante, con aproximadamente 2,1 millones anuales en todo el mundo, y unas 100.000 en América latina.

“Para que la estrategia muestre un impacto contundente necesitamos que más personas con VIH estén en tratamiento y con carga viral indetectable, porque esto disminuye mucho la chance de que una persona contraiga el virus en una relación ocasional -explica Stella-. Sin embargo, pocos países se aproximan a este objetivo. El ejemplo más emblemático es Dinamarca, que va rumbo al control de la epidemia porque supo tener una estrategia contundente, con acceso a la prueba, pero además con estrategias muy fuertes de prevención. No se trata solamente de suministrar fármacos, sino también de tener campañas más eficaces que permitan disminuir el número de nuevas infecciones.”

El país nórdico está cerca de tener el 90% de los portadores diagnosticados, más del 90% en el sistema de salud, recibiendo terapia antirretroviral, y la gran mayoría con seguimiento adecuado en un contexto social libre de discriminación. Por lo tanto, la carga viral comunitaria -la cantidad de virus que circulan- es tan baja que se verifica un descenso abrupto e importante de las nuevas infecciones. Es uno de los primeros países en documentar que efectivamente el tratamiento es una estrategia fundamental de prevención.

Para el representante de Onusida, así como hubo avances, también hubo oportunidades perdidas. “En el país, por ejemplo, la implementación efectiva y en gran escala de la educación integral para la sexualidad en las escuelas -destaca-. Ésta sería una oportunidad para las chicas y chicos de analizar las propias pulsiones, de entender la sexualidad desde una perspectiva mucho más amplia, y de trabajar también todo lo que tiene que ver con la diversidad y los derechos humanos. A pesar de que el país tiene una muy buena infraestructura de salud y leyes emblemáticas en materia de derechos humanos, tiene 126.000 personas viviendo con VIH, de las cuales un 30% no lo saben y reciben el diagnóstico tardíamente. Son los ciudadanos que terminan muriendo de sida, cuando en la era de la terapia antirretroviral nadie tendría que llegar a eso -dice Stella-. Esto nos indica que siguen existiendo una serie de determinantes sociales, culturales y de derechos humanos. Y frente a eso el Estado no exhibe la capacidad suficiente para encontrar el abordaje que permita disminuir las vulnerabilidades.”
Cómo prevenir la infección

El virus se transmite por tres vías: sexual, sanguínea y vertical (de madre a hijo)

Mujeres en peligro

La epidemia de VIH/sida empezó siendo masculina, pero fue feminizándose progresivamente. Hoy se concentra de manera desproporcionada en algunos grupos. Por ejemplo, en América latina, la prevalencia en la población general es del 0,6%, pero en personas trans llega al 34%.

Por otro lado, después de un descenso importante en la franja de adolescentes y jóvenes, vuelve a producirse un repunte que preocupa a los sanitaristas. De las alrededor de 6000 nuevas infecciones que se registran en el planeta a diario casi 3000 se dan en jóvenes de entre 15 y 24 años. Otros grupos vulnerables son el de hombres que tienen sexo con hombres y el de trabajadoras sexuales.

“Hay que hacer saber que el VIH ya no es una sentencia de muerte -dice Stella-; esto debería traer a más gente a hacerse la prueba. Se puede vivir con VIH, pero es mucho mejor vivir sin él.”

Para Isabel Cassetti, infectóloga de Helios, “todos deberíamos hacernos la prueba de VIH por lo menos una vez en la vida”.

La especialista destaca que se registran muchos avances en los tratamientos y en el testeo, pero hay materias pendientes. “Particularmente, la franja de 15 a 19 es el único rango de edad en la que se ven más nuevas infecciones en mujeres que en hombres -subraya-. Hace cinco años, esta franja estaba estable y las nuevas infecciones se daban por igual en ambos grupos. Probablemente se deba al inicio más precoz de las relaciones sexuales en las jóvenes, a la percepción de que si le dicen al varón que use preservativo las va a rechazar… Por otro lado, la epidemia también crece entre las mayores de 50. Tal vez porque en la posmenopausia no están preocupadas por el embarazo y no le piden al hombre que use preservativo. Existe la creencia de que el VIH es un problema de los jóvenes.”

Un dato singular es que cuando se analiza la fuente de infección de las mujeres, el 75 u 80% corresponde a su pareja estable. En el caso de los hombres la contraen por relaciones ocasionales.

Según los médicos, es importante incorporar la prueba de VIH como untest de rutina, similar al del colesterol o la glucemia. “Los médicos no tenemos que quedarnos esperando -dice Cassetti-. Tenemos que salir a buscar a la gente y acomodarnos a sus necesidades.”

Para Stella, otra meta crucial es eliminar la transmisión vertical (de madre a hijo en el momento del parto). “Hoy es moralmente inaceptable y éticamente condenable que un recién nacido inicie su vida con VIH cuando es perfectamente factible evitarlo -subraya-. Cuba fue el primer país certificado por la Organización Mundial de la Salud por haber eliminado la transmisión vertical. En la Argentina todavía tenemos una brecha importante: nacen alrededor de 100 bebes con VIH cada año. Entendemos que una mujer con VIH tiene pleno derecho a la maternidad, pero accediendo a la terapia antirretroviral, teniendo su bebe por cesárea y evitando el amamantamiento, éste nacerá sin la infección.”

“Tolerancia cero a tener virus en el momento del parto”, resume Cassetti.

Otro recurso que permite cambiar profundamente el escenario del VIH/sida es el acceso no medicalizado al preservativo gratuito, ya que el joven que está saludable no concurre a los servicios de salud. “Lo importante -concluye Stella- es entender que con el compromiso político y financiero para alcanzar el 90-90-90, podremos prevenir más de 17 millones de nuevas infecciones y salvar 11 millones de vidas”.



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