lunes, 21 de diciembre de 2015

El Consejo de Europa alerta del derroche público en fármacos de escasa eficacia



El Periódico (España), 20 de diciembre del 2015
  • Reclama a los gobiernos europeos un mayor control en la autorización de los medicamentos que financian
  • La institución denuncia la exageración de enfermedades y el tratamiento innecesario de malestares
 
 
El notable beneficio que proporciona a la industria farmacéutica el consumo de medicamentos financiados por sistemas sanitarios púbicos, como es el español y los de la mayoría de países de occidentales de Europa --en Catalunya la factura por consumo de fármacos recetados con cargo al CatSalut asciende a 2.500 millones de euros al año-- propicia actuaciones que desvirtúan la función terapéutica por la que se debería idear, diseñar, autorizar y valorar un fármaco.
Así lo advierte una resolución de la asamblea parlamentaria del Consejo de Europa (CE), que asegura que “muy pocos” medicamentos comercializados en los últimos años tienen un efecto terapéutico “real”, que responda a auténticas necesidades de salud de la población, en contraste, alertan, con el constante incremento de sus precios. El documento del CE enfoca los principales aspectos controvertidos que desde hace años ensombrecen la actividad de la industria y los ámbitos de autorización, promoción y financiación de los medicamentos.  

SIN VALIDEZ JURÍDICA

La resolución del CE, institución que integran 118 diputados de 47 países, España entre ellos, no tiene validez jurídica ni poder ejecutivo alguno, no es vinculante para los Estados, pero sí es una herramienta “políticamente útil”, advierte en su último número el 'Butlletí Groc', que edita el Institut Català de Farmacologia (ICF), en el que se alude a la difusión del documento europeo. “El pronunciamiento de la asamblea del CE tiene un valor político y moral indudable, ya que ha sido aprobado por políticos elegidos en los países que lo integran”, indica el 'Butlletí Groc'. “Los partidos políticos españoles deberían pronunciarse sobre esta resolución”, plantea Joan Ramon Laporte, director del ICF.

Un documento del Consejo de Europa exige a los laboratorios conocer la "totalidad" de los resultados de ensayos que preceden a un nuevo fármaco

Uno de sus puntos propone que los gobiernos establezcan la “declaración obligatoria”, y su difusión pública por parte de las compañías farmacéuticas, de “todos los pagos” realizados a médicos e investigadores del ámbito de la salud, de forma que los usuarios los puedan conocer . También se exige que los laboratorios publiquen “la totalidad” de los resultados de los ensayos clínicos que preceden a la autorización de un nuevo medicamento. Con frecuencia, las asociaciones de pacientes han denunciado la ocultación de los aspectos poco favorables a la industria de dichos estudios previos.      

PUERTAS GIRATORIAS

La resolución exige que los gobiernos garanticen la transparencia de la compañías sobre los costes reales de la I+D invertidos en las innovaciones de fármacos –argumento empleado por la industria para encarecer exageradamente un fármaco, por ejemplo, el de la hepatitis C— y pide que se fije un impuesto sobre las actividades de promoción o propaganda utilizadas por los laboratorios para difundir un producto. El organismo europeo exige asimismo una normativa que evite las puertas giratorias entre quien ocupa puestos decisorios en los departamentos oficiales que regulan la autorización de nuevos fármacos y las compañías farmacéuticas.   

La resolución del organismo cuestiona las supuestas novedades de numerosos medicamentos

El documento del CE cuestiona las supuestas novedades de numerosos fármacos que se comercializan con ese perfil pero, indican, no son realmente una aportación innovadora sobre sus precedentes. Reclama, en consecuencia, que los estados establezcan una “cláusula de necesidad” que garantice que el elemento que predomina en la evaluación y autorización de un producto es el hecho de que resulta necesario para la salud de los ciudadanos. “Los medicamentos son un recurso terapéutico y preventivo de innegable valor, si se usan de manera saludable, pero su consumo innecesario es una causa importante de enfermedad, incapacidad y muerte”, dice el 'Butlletí Groc', que alerta de  la creciente “medicalización de la sociedad” así como de la “exageración” o incluso “creación” de enfermedades que, afirma, estimula o diseña la propia industria farmacéutica.
“En Catalunya existen 900.000 personas que toman fármacos para reducir sus niveles de colesterol, cuando, en realidad, el colesterol elevado solo es peligroso para un pequeño segmento de la población, las 30.000 o 40.000 personas que han sufrido un infarto o sufren enfermedad coronaria”, afirma Laporte.


Disfunción sexual femenina

La publicación del ICF cita en este apartado la “exageración de enfermedades” que son tratadas de forma generalizada, y alude a algunas demencias, al masivo tratamiento de niños a los que se diagnostica un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), la depresión leve, la hipertensión ligera, la disfunción sexual femenina o el colesterol elevado sin enfermedad cardiovascular de base. La resolución del CE exige aplicar “criterios rigurosos” en la autorización de nuevos medicamentos –tanto desde la Agencia Europea del Medicamento como de las respectivas agencias estatales— y propone que la Organización Mundial de la salud (OMS) proponga alternativas al actual modelo de renovación farmacéutica basado en las patentes.