jueves, 5 de noviembre de 2015

¿Cuántos errores se dan en la prescripción de medicamentos?


Ángeles López, El Mundo (España) , 4 de noviembre de 2015
  • Un 7% de ingresos en Reino Unido se deben a reacciones a fármacos
  • En España no hay datos globales sobre este problema


Cinco gotas cada ocho horas durante un mes o una gota cada ocho horas durante cinco días. Los errores en la prescripción médica son más frecuentes de lo que todos deseamos. En Reino Unido, uno de cada 100 pacientes está en riesgo de recibir una receta equivocada. Situación que no se puede comparar con lo que ocurre en España porque nuestro país no cuenta con una base de datos sobre las prescripciones que realizan cada día los médicos en las consultas de atención primaria o especializada.

En torno a un 7% de los ingresos hospitalarios en el Reino Unido se produce como consecuencia de efectos adversos de fármacos, la mitad de ellos prevenibles. Sin embargo, uno de cada 250 pacientes no recibe una vigilancia adecuada al tratamiento que le ha sido recetado, según los datos de un estudio publicado por la revista British Medical Journal.


El trabajo, que ha analizado los datos de un millón de pacientes de 526 centros médicos, muestran que las personas que más riesgo tienen de sufrir un error en la prescripción de un medicamento son aquellas que están polimedicadas, es decir, que reciben más de un fármaco o las ancianas.

A falta de un registro electrónico accesible por médicos ubicados en diferentes puntos de España, el retrato de estos errores médicos en nuestro país parece similar al obtenido por los investigadores británicos, según recogen los datos de estudios realizados de forma autónoma por diferentes CCAA.

"Esta situación puede empezar a cambiar con la puesta en marcha de la interoperabilidad de la receta electrónica entre Comunidades Autónomas, un proyecto que Sanidad inició este verano en Extremadura y Canarias y que permitirá a cualquier médico acceder al tratamiento de un paciente que viva en otra comunidad distinta a la que se encuentra en ese momento. Además de una ventaja momentánea para esa consulta, este proyecto permitirá estudios como el que recoge hoy la revista británica", señala Miguel Ángel Hernández, del grupo de trabajo de utilización de fármacos de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc).

A falta de datos globales actualizados, las cifras de fallos en las recetas médicas hay que buscarlas en estudios como el APEAS, llevado a cabo sobre el análisis de 96.000 prescripciones y el ENEAS. Según estos trabajos, realizados en 2008 y 2005, respectivamente, los errores se dan en el 9,3% de las prescripciones realizadas en un hospital y en el 1% en Atención Primaria. "El dato de atención primaria es bajo, es algo que me congratula. La verdad es que en los últimos años, y gracias a que se ha informatizado la prescripción, existen menos errores debido a la ilegibilidad o mala comprensión de la receta, porque los médicos hemos tenido siempre fama de escribir muy mal, algo que es verdad", explica José Polo, vicepresidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen).

Uno de los datos a destacar del estudio navarro es que el 70% de los efectos adversos ocurridos tras una prescripción médica se podría haber evitado. "En España se viene trabajando en este tema desde hace tiempo pero hay fragmentación de la información, lo que complica el análisis. Además, para disminuir estos errores, los médicos de familia necesitan que la Administración genera en las agendas de cada día más tiempo para que los médicos puedan dedicar a cada paciente. Sería una inversión rentable porque se pueden evitar muchos problemas e ingresos hospitalarios", defiende Hernández.

Al igual que en el Reino Unido, en nuestro país las personas que más riesgo tienen de sufrir un problema de este tipo son aquellas que toman más de un fármaco y las ancianas. Pero existen otros grupos de riesgo como las mujeres embarazadas y los niños.

"Si cada comunidad intentara reducir el número de fármacos por paciente y prestar más atención a medicamentos de alto riesgo, generando programas de alerta en la historia electrónica o citando periódicamente a los pacientes que toman estos fármacos, podríamos reducir estos errores y aumentar la seguridad. Se trata de una inversión rentable", apunta el portavoz de Semfyc.

El Ministerio de Sanidad tiene identificados esos medicamentos de alto riesgo en pacientes crónicos, que publicó en un informe de 2014. Entre otros fármacos que son propensos a generar más problemas en los pacientes que los consumen están los antiagregantes plaquetarios (aspirina), anticoagulantes (Sintrom) los antiepilépticos, antiinflamatorios, antipsicóticos, corticoides o benzodiacepinas, entre otros. "Son medicamentos que o bien actúan en rangos estrechos de eficacia o que genera alteraciones en el equilibrio de ciertas sustancias y que tienen a producir efectos adversos que hay que vigilar", afirma Hernández. En otros casos, como apunta Polo, "son fármacos que las personas suelen consumir como algo habitual, con mucha facilidad, pero que no están exentos de riesgos y, al automedicarse, aumentan los problemas".

Por último, estos especialistas señalan que los envases de los fármacos también son un factor más para generar problemas. "En España, para un mismo principio activo hay múltiples envases con apariencia diferente. Esto lleva a confusión, sobre todo en pacientes de más edad. Hace años hicimos una propuesta para que, al menos, una cara del envase fuera igual en todos los productos del mismo principio activo. El ministerio comprende el problema pero no ha hecho nada más. El problema es que las empresas no quieren modificar sus envases, es un tema de dinero", asegura el portavoz del grupo de trabajo de utilización de fármacos de la Semfyc.


original ehttp://bit.ly/1keNprr


el trabajo  de referencia
S Jill Stocks, Evangelos Kontopantelis, Artur Akbarov, Sarah Rodgers, Anthony J Avery, Darren M Ashcroft.  
Examining variations in prescribing safety in UK general practice:cross sectional study using the Clinical Practice Research Datalink.
BMJ 2015; doi: 10.1136/bmj.h5501