viernes, 30 de agosto de 2013

casi 5 % de la población adulta de EE.UU utiliza hipnóticos




Cerca de nueve millones de personas en EE UU se medican para dormir
Otros tres millones usan métodos naturales.

El consumo es mayor en mujeres, en personas blancas y en los mayores de 50 años

Carolina García , El País, 29 agosto de 2013


Millones de estadounidenses no duermen bien, así lo concluye el primer estudio elaborado a este respecto
en Estados Unidos por el Centro de Prevención y Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). Los resultados muestran que 8,7 millones de personas toman regularmente medicación para dormir y otros tres millones estarían usando tratamientos “naturales”; consumiendo fármacos sin receta, o, simplemente, sufriendo los síntomas cada noche. Los somníferos ayudan porque tienen un efecto hipnótico. ansiolítico y relajante.

Un 4% de la población mayor de 20 años necesita pastillas para dormir en EE UU. El consumo es mayor a partir de los 50 años, principalmente entre las mujeres y las personas de raza blanca. Los adultos de más edad son los más predispuestos a usar medicación. El 8% de los mayores de 80 años y el 5,7% de los mayores de 70 consumen fármacos habitualmente, frente al 2% de los jóvenes. “Claramente su consumo aumenta con la edad -a partir de la década cincuenta-. Ya no solo por los cambios y achaques propios de la edad, sino también por factores emocionales”,
ha explicado Yinong Chong, experta en epidemiología del CDC, en un comunicado.

Exactamente, el 5% de las mujeres los toman frente al 3% de los hombres y el 5% de los blancos frente al 2% de los hispanos o el 2,5% de los negros. Además, el nivel educativo también influye en el consumo de estos medicamentos. A más estudios, más consumo, explica el informe.

Las conclusiones son el resultado de la evaluación y el análisis de 17.000 entrevistas realizadas a mayores de 18 años entre los años 2005 y 2010. El CDC asegura que el incremento en el consumo de somníferos es patente. Mientras que en 2006, un 3,8% de estadounidenses se medicaba para dormir, en 2010, lo hacía un 4,3%. “Cerca de la cuarta parte de los sujetos a estudio tuvieron problemas serios de sueño e informaron a sus doctores. Muchos nos dijeron que tenían problemas para conciliar el sueño o que se despertaban a la mitad de la noche y no podían volverse a dormir”, ha agregado Chong. “No todo el mundo tiene la posibilidad de adquirir estos fármacos porque se necesita receta y muchos de los pacientes no tienen un seguro de salud”, ha añadido.

El problema del sueño, agravado en los últimos años por la presión laboral; el estrés propio de la vida diaria; el uso de las redes sociales; las preocupaciones económicas, y las cargas familiares ha enfatizado el interés de los expertos. Además, los problemas a la hora de dormir también han sido propiciados por el aumento de enfermedades como la apnea del sueño, la diabetes tipo II y la obesidad en EE UU. Según los expertos, las prescripciones de estos fármacos se han triplicado en las dos últimas décadas.

“Estas medicinas se han convertido en el anclaje que mucha gente necesita para poder dormir. Aunque su uso prolongado puede ser dañino para el organismo”, explican los autores en el texto. De 50 a 70 millones de personas duermen de forma irregular o tienen algún trastorno relacionado con el sueño en EE UU, según el Instituto Nacional de Medicina.

En el caso de los adultos, se deben dormir de siete a nueve horas diarias, según los autores. Otros estudios anteriores aseguran que un tercio de los estadounidenses mayores de 18 años no llega a esta cifra. Lo más aconsejable para dormir bien es tener un horario regular de irse a la cama, hacer ejercicio cada día, y evitar la cafeína y la nicotina por la noche. Una mala calidad de sueño puede llevar a padecer graves problemas de salud como infartos y depresión, entre otros.

La prescripción de somníferos es un tema controvertido en EE UU porque sus efectos pueden mantenerse aunque el paciente esté despierto, afectando a su vida diaria, en la conducción de vehículos; manejo de maquinaria o la realización de actividades peligrosas en las que se necesite mucha concentración. Adicionalmente, su consumo prolongado puede provocar adicción, convirtiéndose en incapaz de conciliar el sueño sin las pastillas.
La Agencia del Medicamento (FDA en sus siglas en inglés) lleva meses intentando regularizar este tipo de fármacos, recomendando dosis más bajas y controlando cómo y cuándo se recetan

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