martes, 6 de abril de 2010

Mala receta

La senadora Cecilia López y el experto colombiano Germán Velásquez destaparon un escándalo sobre la posible manipulación de la OMS por parte de las multinacionales farmacéuticas.

Desde que Cecilia López envió a la OMS una carta para rechazar un informe que propone alternativas inviables para financiar las enfermedades olvidadas, se generó una dura polémica en la entidad. Lo curioso es que la directora de la OMS decidió investigar a Velásquez y no la filtración del estudio a las farmacéuticas.

La semana.com Viernes 2 Abril 2010
http://www.semana.com/noticias-nacion/mala-receta/137094.aspx
Las dudas sobre la posibilidad de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) esté siendo manipulada por las grandes empresas farmacéuticas tienen a la entidad en el centro de una gigantesca polémica y a dos colombianos entre sus protagonistas: la senadora Cecilia López y un funcionario de la entidad, Germán Velásquez, uno de los mayores expertos en el planeta en acceso a medicamentos y propiedad intelectual.

La semana pasada el periódico francés Le Monde reveló algunos de los secretos del escándalo que amenaza los cimientos de la máxima rectora de la salud y tiene a la directora de la organización, Margaret Chan, en el ojo del huracán. Principalmente por el manejo que le dio a la supuesta pandemia del AH1N1, que no fue tan letal como quiso hacerse saber e incitó a que los países destinaran miles de millones de dólares en medicamentos y vacunas cuyos beneficios aún no están plenamente demostrados.

A la par que la atención estaba centrada en el avance del virus, la OMS convocó a un panel de 24 expertos mundiales, entre los que estaba Cecilia López, para que estudiaran y propusieran mecanismos para financiar la investigación y el desarrollo de medicamentos, vacunas o tratamientos para las mal llamadas enfermedades olvidadas, que como la malaria, el dengue o el mal de Chagas causan millones de muertos y enfermos en el planeta.

Una dificultad adicional es que estas enfermedades afectan a los habitantes de los países más pobres o en vías de desarrollo, que no son los que más concentran la atención de las grandes empresas farmacéuticas porque no pueden obtener allí los millonarios retornos que sí obtienen al estudiar los tratamientos que afectan a los habitantes de los países más ricos y de enfermedades como el cáncer o las cardiovasculares.

La idea era que la comisión buscara alternativas novedosas para financiar estas investigaciones, pero desde un principio la forma como se convocó "fue muy extraña", según la senadora Cecilia López, pues no se les permitió deliberar sino tuvieron que esperar a que un experto de la OMS escribiera un borrador del informe para ser discutido. Y una vez apareció el documento, el panel se negó a abordar temas como la propiedad intelectual y las patentes, necesarios para llegar a la nuez del problema, pues son para muchos el azote de los sistemas de salud pública de los países pobres. "Incluso todo parecía girar en torno a la necesidad de proteger a la industria farmacéutica y no a defender a cientos de millones de personas que pueden enfermar y morir cada año por estas enfermedades", agrega López.

En cambio, el documento plantea medidas de financiación casi utópicas, como que cada país cree impuestos a la venta de armas, a los pasajes aéreos, al uso de Internet, a las transacciones bancarias y al aumento de las donaciones. Y como gran novedad, plantea imponer un impuesto del uno por ciento de los beneficios que las farmacéuticas obtienen en los países en desarrollo, estimados en 16.000 millones de dólares.

Frente a propuestas tan inconducentes, López renunció al grupo y envió una dura carta en la que rechaza el informe porque a pesar de insistir en que se estudiaran los temas realmente importantes, el panel se negó a hacerlo.

El escándalo aumentó cuando el sitio Wikileaks y la revista científica The Lancet revelaron correos secretos en los que se decía que Ifpma, entidad que agremia a los laboratorios más grandes del mundo, había conocido el documento confidencial, y al parecer pudo hacer sus comentarios a varios miembros del panel.

El documento, que debía ser discutido en la asamblea de la OMS a celebrarse en mayo, ya fue rechazado por países como Brasil, Tailandia y algunos de África. Lo más curioso es que Margaret Chan decidió investigar al otro colombiano involucrado en la historia, Germán Velásquez, en lugar de escudriñar si la industria tiene infiltrada a la OMS. Le quitaron sus computadores, celulares y herramientas de trabajo. Al parecer se sospecha que él fue el autor de la carta de la senadora López, que en últimas fue el detonante del escándalo, y que pudo haber incitado a varios países a rechazar el documento.

Mientras esto pasa en la OMS, Chang es investigada por el Parlamento Europeo debido a su lamentable papel al frente del manejo del virus mundial en el que vaticinó más de 4 millones de muertes, lo que favoreció definitivamente a la industria farmacéutica.

SEMANA intentó hablar con Velásquez sobre este tema, pero la oficina de prensa de la OMS no lo autorizó. A su vez, López rechazó las acusaciones contra el funcionario. "A mí sí me sorprendió que una persona con la autoridad y conocimiento de Velásquez hubiera sido marginada por la OMS del panel de expertos, y me ofende mucho más que el gobierno colombiano nunca lo haya apoyado a pesar de ser una autoridad mundial en la materia. Quiero rechazar las acusaciones en su contra, pues desde que fui llamada convoqué a un grupo de expertos de Colombia que me acompañaron en el proceso e incluso me ayudaron a escribir la carta".

La senadora dice que si el documento se aprueba condenará a los países pobres a seguir sometidos a los abusos de las multinacionales y condenará a millones a morir. "Esta es la pelea más dura e importante de mi vida, y no me voy a detener", dijo López.