martes, 27 de septiembre de 2016

Médicos del Mundo, contra el escandaloso precio de los medicamentos

Cristina Lucio, El Mundo,

 

Detalle de uno de los carteles de la campaña. MÉDICOS DEL MUNDO

  • La ONG lanza una campaña para denunciar los precios ‘exorbitados’ de los fármacos
  • Anima a la ciudadanía a presionar para que el sistema de fijación de precios cambie
 
Denunciar “los precios exorbitantes” de ciertos medicamentos que llegan al mercado y animar a la ciudadanía a presionar a las autoridades para que el sistema de fijación de precios farmacéuticos cambie. Ese es el objetivo de la campaña que Médicos del Mundo ha lanzado simultáneamente este martes en España y otros países europeos, como Alemania o Bélgica.
La ONG advierte de que el “constante aumento del precio de los medicamentos que salvan vidas” pone en riesgo que, a largo plazo, “la cobertura médica pública no pueda seguir sosteniendo el reembolso” de tratamientos para enfermedades graves.
“Los laboratorios establecen sus precios en función de lo que los estados puedan pagar”, explica Ave María Aburto, portavoz de la organización médica, quien añade que “un ejemplo reciente lo vimos con los tratamientos para la hepatitis C. La combinación de sofosbuvir y simeprevir cuesta unos 40.000 euros en Francia, pero la misma medicación ronda los 13.000 euros en España y tiene un precio más bajo en otros países”.
Lo mismo ocurre con otras terapias, sobre todo con anticancerígenos, que pueden alcanzar los 100.000 euros anuales por paciente, como en el caso de Keytruda, aprobado para el melanoma o Glivec, que se utiliza para tratar la leucemia y cuesta unos 30.000 euros al año en España.
La campaña, denominada ‘El precio de la vida’, se ha lanzado junto a unos carteles “deliberadamente provocadores” con mensajes como: “Qué es exactamente un melanoma? 4.000 millones de euros en volumen de negocios”; “Junto al sector inmobiliario y al petrolero, ¿cuál es uno de los mercados más rentables? La enfermedad”; “con mil millones de euros de beneficio, se vive muy bien de la hepatitis C” o “Salud, ¿quién debe dictar la ley, el mercado o el estado?”.
Opacidad

Las farmacéuticas “aducen que los precios elevados se deben a su inversión en investigación y desarrollo, pero hay evidencias de que esto no es real, pese a la falta de transparencia que rodea a todo el proceso”, añade Aburto.
La ONG denuncia que la fijación de precios de fármacos se basa en un “círculo vicioso perfecto”. La mayoría de las moléculas se desarrollan en laboratorios de universidades e instituciones públicas, indica. Acto seguido, la industria compra los productos más prometedores y desarrolla la innovación hasta que, en última instancia, los sistemas sanitarios, con fondos públicos, vuelven a comprar “por precios a menudo abusivos” el medicamento. Y toda la negociación es opaca, “no se hacen públicos los datos de producción ni las condiciones fijadas”, señala la portavoz.
“Además, por si esto fuera poco, las compañías se benefician también de deducciones fiscales por promover la investigación”, denuncia la ONG.
“No podemos permitir que los laboratorios calculen el precio de la vida en función de criterios de rentabilidad”, señala Aburto, quien resume las principales peticiones de la campaña: En primer lugar, es fundamental que el estado intervenga utilizando todas sus herramientas jurídicas y políticas para que se bajen los precios de los medicamentos y se proteja el interés de la población española. Además, también es clave conseguir que sean transparentes los gastos reales de investigación y desarrollo y, por último, promover un modelo alternativo al de las patentes pasa sostener la investigación, asegura.
A través de una página web (‘www.thecostoflife.es’), Médicos del Mundo anima a la ciudadanía a que, a través de su firma, presione a las autoridades para que utilicen todos los medios a su alcance para reducir los precios de los medicamentos que salvan vidas.
“Existen herramientas para oponerse al sistema de patentes, que no permite distribuir ningún genérico de una innovación a bajo precio en 20 años. Una de ellas es la licencia obligatoria, que abre el mercado a la competencia y permite que los precios bajen. ESto puede utilizarse cuando existen motivos de interés público, como una urgencia de salud pública, pero la realidad es que el gobierno no hace uso de estas herramientas”, comenta Aburto.
“Es el momento de abrir un debate, de actuar y de cambiar el sistema. Hay muchas expectativas de próximas llegadas al mercado de fármacos innovadores y, si continuamos así, corre riesgo el sistema público de financiación”, concluye.

Original en http://www.elmundo.es/salud/2016/09/27/57ea5e5ce5fdea495a8b4574.html