sábado, 2 de noviembre de 2013

Incorporar las preferencias de los pacientes en las Guías de Práctica Clínica, la práctica óptima de la medicina basada en la evidencia


 

 JAMA, 28/10/2013

 

Montori VM, Brito J, Murad M. The Optimal Practice of Evidence-Based Medicine: Incorporating Patient Preferences in Practice Guidelines. JAMA. 2013;():-. doi:10.1001/jama.2013.281422.

 

La evidencia científica es necesaria pero no suficiente para la toma de decisiones sobre el cuidado de pacientes. Un régimen de quimioterapia eficaz aunque tóxico es el tratamiento de un paciente con cáncer que puede y va a tomar, pero otro paciente no querrá tomarlo, y otro paciente no podría tomarlo incluso aunque quisiera. La atención cuidadosa del contexto biopsicosocial de los pacientes y de sus preferencias informadas a la hora de aplicar las directrices de los tratamientos requiere experiencia y sabiduría práctica. Esto representa la práctica óptima de la medicina basada en la evidencia. Las preferencias del paciente se refieren a las perspectivas del paciente, las creencias, expectativas y metas para la salud y la vida, y los procesos que los individuos utilizan para considerar los posibles beneficios, daños, costes e inconvenientes de las opciones de gestión en relación con uno u otro. Los pacientes pueden tener preferencias a la hora de definir el problema, identificar la gama de opciones de gestión, selección de los resultados utilizados para comparar estas opciones, y la clasificación de los resultados por orden de importancia. Los pacientes bien informados pueden optar por no seguir una pauta que no incorpora a sus preferencias. En la directriz ATP III (Adult Treatment Panel III), por ejemplo, se recomiendan las estatinas para todos los pacientes con diabetes. Los pacientes con diabetes con bajo riesgo cardiovascular son un 70% menos propensos a optar por una estatina después de recibir información sobre la pequeña reducción absoluta en el riesgo coronario que las estatinas podían permitir que los pacientes que recibieron las guías dirigidas. Cuando el uso de estatinas en pacientes con diabetes está relacionado con las medidas de calidad o incentivos de desempeño, los médicos se enfrentan al conflicto de raíz, bien la directriz o el paciente informado.