martes, 18 de agosto de 2015

FDA aprueba el primer tratamiento para el trastorno del deseo sexual

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Comunicado de Prensa

FDA, 18 de agosto de 2015

Addyi aprobado para tratar a mujeres premenopáusicas


La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. (FDA por sus siglas en inglés) aprobó hoy el medicamento Addyi (flibanserina) para tratar el trastorno del deseo sexual hipoactivo generalizado (TDSH) adquirido en mujeres premenopáusicas. Antes de la aprobación de Addyi, no había tratamientos aprobados por la FDA para los trastornos del deseo sexual en hombres y mujeres.

“La aprobación de hoy brinda a las mujeres consternadas por su bajo deseo sexual una posibilidad de tratamiento aprobado”, afirmó la doctora Janet Woodcock, M.D. directora del Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos (CDER, por sus siglas en inglés) de la FDA. “La FDA se esfuerza por proteger y promover la salud de las mujeres, y estamos comprometidos en apoyar el desarrollo de tratamientos seguros y eficaces para la disfunción sexual femenina”.

El TDSH se caracteriza por un bajo deseo sexual que causa una angustia o dificultades interpersonales considerables y no se debe a una enfermedad médica o psiquiátrica coexistente, problemas dentro de la relación ni a los efectos de un medicamento u otro fármaco. El TDSH se adquiere cuando se desarrolla en un paciente que antes no tenía problemas de deseo sexual. El TDSH es generalizado cuando se presenta independientemente del tipo de actividad sexual, de situación o de pareja.

“Debido a una posible interacción grave con el alcohol, el tratamiento con Addyi solo estará disponible a través de profesionales sanitarios certificados y farmacias certificadas”, continuó la Dra. Woodcock. “Los pacientes y los médicos prescriptores deben comprender totalmente los riesgos asociados con el uso de Addyi antes de considerar el tratamiento”.

Este medicamento puede causar una grave baja presión arterial (hipotensión) y lipotimia (síncope). Estos riesgos aumentan y son más graves cuando los pacientes beben alcohol o toman Addyi con determinados medicamentos (conocidos como inhibidores CYP3A4 moderados o fuertes) que interfieren con la descomposición de Addyi en el organismo. Debido a la interacción con el alcohol, el uso de alcohol está contraindicado mientras se toma Addyi. Los profesionales sanitarios deben evaluar la probabilidad de que el paciente se abstenga de forma fiable de consumir alcohol antes de recetarle Addyi.

Addyi se aprueba con una estrategia de evaluación y mitigación de riesgos (REMS en inglés), la cual comprende elementos para asegurar su uso seguro (ETASU en inglés). La FDA requiere esta REMS por el mayor riesgo de hipotensión grave y síncope a causa de la interacción entre Addyi y el alcohol. La REMS exige que los médicos prescriptores estén certificados con el programa REMS registrándose y completando una capacitación. Los médicos prescriptores certificados deben recomendar a los pacientes usar un Formulario de Acuerdo Paciente-Proveedor sobre el mayor riesgo de hipotensión grave y síncope y sobre la importancia de no beber alcohol durante el tratamiento con Addyi. Además, las farmacias deben estar certificadas por el programa REMS registrándose y completando una capacitación. Las farmacias certificadas solo deben despachar Addyi a pacientes que tengan una receta de un médico prescriptor certificado. Asimismo, los farmacéuticos deben aconsejar a los pacientes antes de despachar el medicamento que no beban alcohol durante el tratamiento con Addyi.

Addyi también se aprueba con un recuadro de advertencia para destacar los riesgos de hipotensión grave y síncope en pacientes que beben alcohol durante el tratamiento con este medicamento, en aquellos que también usan inhibidores CYP3A4 moderados o fuertes y en aquellos que presentan insuficiencia hepática. Addyi está contraindicado en estos pacientes. A su vez, la FDA exige a la compañía propietaria de Addyi realizar tres estudios bien diseñados en mujeres con el fin de comprender mejor los riesgos graves conocidos de la interacción entre Addyi y el alcohol.


Addyi es un agonista receptor 1 A de serotonina y un antagonista receptor 2A de serotonina, pero se desconoce el mecanismo por el cual mejora el deseo sexual y la angustia relacionada con él. Addyi se toma una vez al día. Se administra al acostarse para ayudar a disminuir el riesgo de eventos adversos debido a una posible hipotensión, síncope y depresión del sistema nervioso central (como la soñolencia y la sedación). Los pacientes deben suspender el tratamiento después de ocho semanas si no presentan una mejoría en el deseo sexual y la angustia asociada con él.
La eficacia de la dosis de 100 mg de Addyi a la hora de acostarse fue evaluada en tres ensayos controlados con placebo, doble ciego, aleatorizados, de 24 semanas, en 2,400 mujeres premenopáusicas con TDSH generalizado adquirido. La edad promedio de las participantes del ensayo fue de 36 años, con una duración promedio de TDSH de aproximadamente cinco años.  En estos ensayos, las mujeres contaron la cantidad de eventos sexuales satisfactorios, reportaron deseo sexual en las cuatro semanas anteriores (calificado en una escala de 1.2 a 6.0) y reportaron angustia relacionada con el bajo deseo sexual (en una escala de 0 a 4). En promedio, el tratamiento con 

Addyi aumentó la cantidad de eventos sexuales satisfactorios de 0.5 a 1 evento más por mes a diferencia del  el placebo, hubo un incrementó en el puntaje de deseo sexual de 0.3 a 0.4 a diferencia del placebo y una disminución en el puntaje de angustia relacionada con el deseo sexual de 0.3 a 0.4 a diferencia del placebo. 

Análisis adicionales exploraron si las mejorías con Addyi eran significativas para los pacientes, teniendo en cuenta los efectos del tratamiento visto entre esos pacientes que reportaron una mejoría significativa o una gran mejoría en general.  En los tres ensayos, alrededor de un 10 por ciento más de pacientes tratados con Addyi que los pacientes tratados con placebo reportaron mejorías significativas en los eventos sexuales satisfactorios, el deseo sexual o la angustia. No se ha demostrado que Addyi mejore el rendimiento sexual.

Se ha administrado la dosis de 100 mg de Addyi al acostarse en unas 3,000 mujeres premenopáusicas, en general, saludables, con TDSH generalizado adquirido en ensayos clínicos, de las cuales unas 1,700 recibieron el tratamiento durante al menos seis meses y 850 recibieron tratamiento durante al menos un año.
Las reacciones adversas más comunes asociadas con el uso de Addyi son mareos, somnolencia (soñolencia), náuseas, fatiga, insomnio y sequedad de boca.

La FDA ha reconocido por algún tiempo los desafíos involucrados en el desarrollo de tratamientos para la disfunción sexual femenina. La FDA organizó una reunión pública sobre el Desarrollo de Medicamentos Orientados al Paciente y un taller científico sobre la disfunción sexual femenina el   27 y 28 de octubre de 2014, a fin de solicitar perspectivas directamente de pacientes acerca de su enfermedad y el efecto que esta tiene en su vida diaria y para tratar los desafíos científicos relacionados con el desarrollo de medicamentos para tratar estos trastornos. La FDA continúa fomentando el desarrollo de medicamentos en esta área.
Se recomienda a los consumidores y profesionales sanitarios a reportar reacciones adversas del uso de Addyi al Programa para Reportar Eventos Adversos  MedWatch de la FDA en www.fda.gov/MedWatch o llamando al 1-800-FDA-1088.
Addyi es comercializado por Sprout Pharmaceuticals, con base en Raleigh, Carolina del Norte.

β-bloqueantes se asocian con una reducción de las exacerbaciones de la EPOC



Thorax, 17 de agosto 2015


Antecedentes Mientras que algunos estudios retrospectivos han sugerido que el uso de β-bloqueantes en pacientes con EPOC se asocia con una reducción en la frecuencia de las exacerbaciones agudas y menor mortalidad, existe la preocupación de que pueda ser perjudicial su uso en pacientes con EPOC grave en tratamiento con oxígeno en el hogar.

Métodos fueron reclutados los sujetos con EPOC , etapa 2-4 de la clasificación de la Iniciativa Global para la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (GOLD, por su sigla en inglés) que participaban en un estudio prospectivo de seguimiento de la cohorte COPDGene, una cohorte observacional multicéntrico de fumadores y ex fumadores. se compararon las tasas de exacerbaciones totales y graves, entre los grupos clasificados por el uso β-bloqueante de seguimiento longitudinal mediante análisis de regresión binomial negativa, después de ajustar por demografía, obstrucción al flujo aéreo,% enfisema en TC, medicamentos respiratorios, presencia de enfermedad arterial coronaria, insuficiencia cardiaca congestiva y calcificación de las arterias coronarias, después del ajuste de propensión a prescribir β-bloqueantes.

Resultados fueron incluidos 3464 sujetos. Durante una mediana de 2,1 años de seguimiento, el uso de β-bloqueante se asoció con una tasa significativamente menor de exacerbaciones totales (cociente de riesgos de incidencia (IRR) 0,73; IC del 95%: 0,60 a 0,90; p = 0,003) y graves (IRR 0,67 , 95% CI desde 0,48 hasta 0,93; p = 0,016). En aquellos con GOLD etapa 3 y 4 y con oxígeno en el hogar, el uso de β-bloqueantes se asoció de nuevo con una reducción en la tasa de exacerbaciones totales (TIR 0,33, IC 95% 0,19 a 0,58; p menor
0,001) y graves (TIR 0,35 , 95% CI 0,16-0,76; p = 0,008). La reducción de exacerbación fue mayor en GOLD etapa B. No hubo diferencias en la mortalidad por cualquier causa con el uso de β-bloqueantes  

Conclusiones β-bloqueantes se asocian con una reducción significativa de las exacerbaciones de EPOC, independientemente de la gravedad de la obstrucción al flujo aéreo. Los resultados de este estudio deben ser probados en un ensayo aleatorizado, controlado con placebo.


el trabajo
Bhatt SP, Wells JM, Kinney GL, Washko GR Jr, Budoff M, Kim YI, Bailey WC, Nath H, Hokanson JE, Silverman EK, Crapo J, Dransfield MT; COPDGene Investigators.
β-Blockers are associated with a reduction in COPD exacerbations.
Thorax. 2015 Aug 17. pii: thoraxjnl-2015-207251. doi: 10.1136/thoraxjnl-2015-207251. [Epub ahead of print]
disponible en http://bit.ly/1Nu1HiE

viernes, 14 de agosto de 2015

Medicamentos de venta bajo receta más comúnmente dispensados ​​entre las mujeres embarazadas inscritas en el programa de Medicaid de Estados Unidos.



Obstetrics & Gynecology, 31 de julio de 2015

Resumen
Objetivo: Caracterizar los 20 medicamentos más comunes y los 10 medicamentos de venta bajo receta más comunes clasificadas por las antiguas categorías D o X de la FDA de EE.UU., dispensadas a las mujeres embarazadas inscritas en el programa estadounidense de Medicaid.

Métodos: Se realizó un estudio de cohorte de 1.106.757 mujeres embarazadas con nacidos vivos utilizando Medicaid Analytic eXtract data 2000-2007. Utilizamos registros de farmacia ambulatoria para identificar dispensaciones de medicamentos y se informó la proporción de embarazos a los que se dispensa al menos un medicamento con receta. Estratificados por edad materna, raza y origen étnico, las estimaciones se compararon mediante razones de prevalencia e intervalos de confianza del 95% (IC).Resultados: Durante el embarazo, el 82,5% de la cohorte tuvó una dispensa para uno o más medicamentos de venta bajo receta. Los medicamentos más comúnmente dispensados durante el embarazo incluyeron nitrofurantoína (21,6%), metronidazol (19,4%), amoxicilina (18,0%), azitromicina (16,9%) y prometazina (13,5%). Para varios medicamentos, las proporciones fueron más altas entre las mujeres más jóvenes; por ejemplo, nitrofurantoína (23,9% frente a 15,4%; razón de prevalencia 1,55; IC 1,52 a 1,58), metronidazol (20,7% frente a 12,0%; razón de prevalencia 1,73; IC 1,69 a 1,77), y azitromicina (21,1% frente a 11,0%; razón de prevalencia 1,93; IC 1,89 a 1,97) fueron más frecuentes entre las mujeres menores de 20 años que entre las mujeres de 35 años o más. Las proporciones fueron más altas entre las mujeres blancas con algunas excepciones; por ejemplo, en comparación con las mujeres blancas, metronidazol fue más común entre las mujeres de raza negra (29,8% frente a 14,4%; razón de prevalencia 2,07; IC 2.5 a 2.9). Excluyendo los tratamientos de fertilidad, el 42,0% tenía al menos una dispensa para un medicamento clasificado como D o X para el embarazo. La codeína (11,9%) y la hidrocodona (10,2%) fueron los medicamentos D más comunes.Conclusión: Los medicamentos utilizados para tratar infecciones fueron los medicamentos de venta bajo receta más comúnmente dispensados. La dispensación de los medicamentos de venta bajo receta de uso común durante el embarazo varía según la edad materna y la raza-etnia.

el trabajo
Palmsten K, Hernández-Díaz S, Chambers CD, Mogun H, Lai S, Gilmer TP, Huybrechts KF.
The Most Commonly Dispensed Prescription Medications Among Pregnant Women Enrolled in the U.S. Medicaid Program.
Obstet Gynecol. 2015 Jul 31. [Epub ahead of print]

Brasil preocupación por un acuerdo entre Gilead y Bahiafarma para la producción de medicamentos para la hepatitis C





El pasado 12 de agosto se firmó un memorando de entendimiento entre el laboratorio público Bahiafarma y el laboratorio estadounidense Gilead para la transferencia de tecnología para la producción de medicamentos sofosbuvir (Sovaldi) empleado en el tratamiento de la hepatitis C, tenofovir / emtricitabina (Truvada) para el tratamiento del VIH / SIDA y tenofovir (Viread) para el tratamiento de la hepatitis B.
El protocolo se firmó en una ceremonia privada, a la que asistieron algunos invitados. Un representante del Grupo de Trabajo de Propiedad Intelectual GTPI / REBRIP estaba presente en el lugar, pero no se le permitió presenciar la ceremonia.
Dada la falta de información sobre el acuerdo, el GTPI / REBRIP, colectivo de organizaciones sociales de más de 10 años en el tema de acceso a los medicamentos bajo la perspectiva de la defensa del interés público en Brasil, hizo una carta señalando un serie de preocupaciones. La carta se basa en la información disponible hasta la fecha, que son muy limitadas.
Esperamos que más información estará disponible en breve para una mayor transparencia y la posibilidad de diálogo con la sociedad sobre el tema de tanto interés público significativo.
Acceder a la carta aqui.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Efecto placebo: ¿Asombroso poder de la mente o charlatanería?


RT, 11 agosto de  2015



Algunos lo llaman el futuro de la medicina y otros, charlatanería. Muchos doctores consideran antiético utilizarlo, pero muchos otros lo han recetado alguna vez.
Se trata del efecto placebo, uno de los fenómenos psicobiológicos más interesantes y polémicos, pero al mismo tiempo menos comprendidos por los científicos.
Muchos habrán oído hablar del famoso efecto, pero, ¿sabían que existe también entre los animales? ¿Y que tiene un ‘gemelo malvado’ llamado ‘nocebo’? ¿Han pensado alguna vez qué representa para la ciencia y qué quiere decir sobre las capacidades de nuestra mente?
A continuación, analizamos en qué consiste el misterioso efecto placebo, si es ético utilizarlo y dónde están los límites del poder de la autosugestión, así como contamos algunos datos curiosos sobre este fenómeno.

Efecto placebo: lo básico

¿Qué es un placebo?

Un placebo es todo lo que parece ser un tratamiento médico real, pero en realidad no lo es. Los placebos más comunes son pastillas de azúcar, infusiones y cirugías, pero puede ser cualquier otro tratamiento ‘falso’. Lo que todos los placebos tienen en común es que no contienen una sustancia activa.
¿Cómo se utiliza?
Los investigadores suelen usar placebos en sus estudios ‘de doble ciego’ para evaluar el efecto que podría tener un nuevo medicamento u otro tipo de tratamiento.
Por ejemplo, en el marco de un estudio sobre un medicamento para reducir el colesterol, unos pacientes reciben el medicamento ‘de verdad’, mientras que a otros se les da un placebo. Ninguno de los grupos sabrá si su tratamiento es real o falso.
Posteriormente, los investigadores comparan los resultados de ambos grupos para determinar la eficacia del nuevo medicamento y detectar sus efectos secundarios.
¿Qué es el efecto placebo?
El efecto placebo es el conjunto de efectos sobre la salud de una persona que produce la administración de un placebo.
Se trata de un fenómeno por el cual los síntomas de un paciente pueden mejorar tras la administración de una sustancia sin efectos directamente relacionados con el tratamiento de la enfermedad.

¿Por qué funciona así?

Los científicos creen que la explicación fisiológica para el efecto placebo sería la estimulación de una zona específica del cerebro que influye en la percepción de la salud, lo que da como resultado la mejoría del estado del paciente. Es decir: el enfermo puede encontrarse mejor o incluso recuperarse de la enfermedad gracias a la sensación de ser tratado o la esperanza de curación.

¿A quién afecta?

El efecto placebo no funciona con la misma eficacia en todos los pacientes ni con todas las enfermedades.
Según un estudio publicado en 1955 por Henry K. Beecher, el efecto placebo solo tiene lugar en el 35% de las personas. En realidad, el rango puede variar desde el 0% hasta el 100%, dependiendo de diferentes factores del individuo, del medicamento placebo, del medio en el que se realiza el tratamiento, etc.

10 datos ‘locos’ sobre el efecto placebo

El efecto placebo es, sin duda, uno de los fenómenos más extraños y menos entendidos de la fisiología y la psicología humana, y los conocimientos de la mayoría de las personas sobre este tema son muy limitados. Es más, hay ciertos aspectos del efecto placebo que incluso los científicos y los médicos son incapaces de explicar. El portal Listverse ha publicado una lista de diez hechos que demuestran lo lejos que estamos de comprender este fenómeno.

10. Placebo para animales

Hecho: El efecto placebo también ocurre entre los perros (y otros animales).
Durante las pruebas del medicamento K9 para animales, las compañías farmacéuticas utilizan los mismos procedimientos de doble ciego en perros que en las pruebas de los medicamentos para los humanos. En uno de estos estudios, dividieron a los perros con epilepsia en dos grupos: a unos les dieron el medicamento y a otros un placebo. Los científicos descubrieron que el grupo placebo reaccionó de manera muy positiva a los medicamentos, lo que podría significar que el fenómeno placebo también tiene lugar entre los canes.
Además, nuevos estudios de observación con los hámsters siberianos revelan que la mayoría de los animales pueden experimentar algo similar al efecto placebo que se pone en marcha en función de su entorno y la energía del cuerpo. Así, cuando a los hámsters les hacen creer que es invierno, su sistema inmunológico entra en un estado más inactivo para conservar energía.

9. El engaño de los antidepresivos

Hecho: Los antidepresivos son, básicamente, un engaño total.
Según el portal, en los últimos años los médicos han estado repartiendo recetas para medicamentos antidepresivos “como dulces de Halloween”, ya que, al parecer, realmente funcionan, frenando la depresión en un alto porcentaje de los pacientes. Sin embargo, varios estudios de alto perfil demuestran que los placebos hacen básicamente lo mismo, restando los efectos secundarios adversos.
Aunque las principales compañías farmacéuticas intentan silenciar estos hallazgos, son muy prometedores para aquellos que sufren de enfermedades mentales, ya que muestran que el origen de muchos males está en nuestras cabezas y que pueden ser totalmente reversibles sin la ayuda de productos químicos.

8. La embriaguez placebo

Hecho: Se puede llegar a la embriaguez placebo.
Para estudiar el efecto placebo, los investigadores de la Universidad Victoria de Wellington (Nueva Zelanda) ‘engañaron‘ a 148 estudiantes haciéndoles creer que estaban bebiendo vodka, que en realidad era simplemente agua con tónica y limón.
Como resultado del engaño producido en su mente, los estudiantes demostraron poderes de memoria más pobres, peores resultados en las pruebas más sencillas y un coeficiente intelectual más bajo.

7. Variaciones locales

Hecho: el efecto placebo depende de dónde usted vive.
Al parecer, el efecto placebo depende en gran medida de los factores geográficos y culturales.
Así, los medicamentos falsos utilizados en un ensayo de tratamiento de las úlceras funcionaron mucho mejor en Alemania que en Brasil. Por otro lado, en una prueba de medicamentos para la hipertensión, los alemanes resultaron ser los que menos respondieron a las píldoras placebo.
La razón es que los factores culturales influyen mucho en nuestras esperanzas, temores y expectativas, “de manera que el efecto placebo se transforma al atravesar fronteras”, explica el artículo de Listverse.

6. Funciona aun cuando se sabe de él

Hecho: un placebo funciona incluso si el paciente sabe que lo está tomando.
La idea misma del efecto placebo se basa en la certeza de los pacientes de que están tomando una medicina real.
Sin embargo, existen estudios, como el experimento del científico Ted Kaptchuk, del Centro de Investigaciones Osher de la Escuela de Medicina de Harvard, que muestran mejorías de los pacientes con la administración de placebo aun habiéndoles advertido de que se trataba.

5. Placebo y falsas infecciones

Hecho: Se puede experimentar un efecto positivo en el caso de infecciones falsas de enfermedades no relacionadas.
Un grupo de médicos británicos realizó un estudio con el fin de determinar si la infección con anquilostomas podría aliviar los síntomas de pacientes con asma. Para ello, dividieron a los enfermos en dos grupos, e infectaron a un grupo con anquilostomiasis, mientras que los integrantes del otro creían que también habían sido infectados.
Tal y como esperaban los científicos, el grupo de los infectados vio mejoras. Sin embargo, el estado de los falsos infectados también mejoró. Más extraño aún, al terminarse el estudio, varios participantes optaron por mantener las infecciones debido a los beneficios percibidos.

4. ‘Nocebo’

Hecho: El placebo tiene un gemelo malvado llamado ‘nocebo’
Del mismo modo que nuestras expectativas de eficacia de un medicamento pueden influir en nuestra reacción a un placebo, las expectativas de efectos secundarios pueden hacer que realmente los experimentemos. Este fenómeno, que ya se ha manifestado en muchos casos, ha recibido el nombre ‘nocebo’.
Un sólido estudio que documenta los efectos del ‘nocebo’ tuvo lugar en Italia, y consistió en que tanto las personas con intolerancia a la lactosa como las que no la tenían tomaron lo que pensaban que era lactosa. Como resultado, un 44% de las personas con intolerancia y la asombrosa cifra de un 26% sin intolerancia desarrollaron síntomas de malestar gastrointestinal.

3. El color de las pastillas

Hecho: El color de las píldoras importa
A los seres humanos nos gustan las formas y los colores, nos afectan en un nivel subconsciente. Es por eso que nuestra percepción de lo bien que funciona una pastilla o una píldora puede determinar lo bien que funcionará en realidad. Esta percepción de la eficacia depende, a su vez, de diferentes factores como el tamaño, la forma y el color del medicamento.
Así, los investigadores han descubierto que las píldoras son más eficaces que las pastillas. Los placebos amarillos son los más eficaces en el tratamiento de la depresión, mientras que los rojos hacen que el paciente esté más atento y despierto, los verdes ayudan a aliviar la ansiedad, y los blancos alivian problemas estomacales, como las úlceras.
Cuanto más veces al día se tomen, más efecto tendrán, y las píldoras que llevan un ‘nombre de marca’ funcionarán mejor que las que no llevan nada escrito.

2. Cirugías placebo

Hecho: Las cirugías placebo también son eficaces en la curación de las lesiones.
En lo que parece ser un nuevo nivel de la evolución del placebo, los resultados de las pruebas médicas han demostrado que las cirugías falsas pueden ser tan eficaces como las reales. La mejor parte de esta noticia es, obviamente, que la cirugía falsa es mucho más barata que la real.

1. Cada vez más poderoso

Hecho: El efecto placebo se ha vuelto más poderoso en los últimos años.
El efecto placebo se observó por primera vez a finales de 1700, pero sus verdaderas implicaciones fisiológicas no se entendieron hasta la década de 1970. Aun así, parece que con el aumento de las pruebas médicas sobre el tema, este fenómeno se vuelve cada vez más poderoso.
Y es que, a medida que la tecnología médica mejora y la mortalidad disminuye, nuestra fe en la medicina se vuelve cada vez más fuerte.
“Nos consuela la rutina de ir al médico, examinarnos, ir a la farmacia y comprar las píldoras que, esperamos, nos curarán. Con el tiempo, esta expectativa se ha vuelto aún más pronunciada ya que nuestra fe en la ciencia se ha fortalecido. Y con ella, se ha fortalecido el efecto placebo”, explica Listverse.

¿Hasta dónde llega el poder de la mente?

Según sostiene un nuevo artículo del portal Corespirit, los resultados de las investigaciones del efecto placebo están revelando algunos detalles sorprendentes sobre el poder de la fe, sobre cómo la mente es capaz de hacer grandes hazañas en la curación del cuerpo, aunque “en realidad, no es una sorpresa, ya que el cuerpo es un organismo infinitamente inteligente”.
Los seres humanos sabían curarse a sí mismos mucho antes de la invención de las técnicas de la medicina moderna. Los chamanes indígenas curaron a los enfermos durante miles de años, a menudo aprovechando el efecto placebo. Daban esperanza a los pacientes, y por medio de esta esperanza, la mente iniciaba los cambios en la fisiología del cuerpo para que se curara.
“Cualquier persona que realiza un ritual terapéutico puede influir en la fisiología del cerebro del paciente y obtener efectos positivos” Fabrizio Benedetti, uno de los principales investigadores mundiales sobre el efecto placebo
El efecto placebo tiene que ver con el poder de la fe, y nos da “una idea de la complejidad de la conciencia y de lo poco que realmente sabemos acerca de la mente y de su capacidad para sanar”, reza el texto, agregando que la evidencia científica se está acumulando, y apunta hacia la posibilidad de que la mente tenga una capacidad de curación ilimitada.
Las pruebas con los medicamentos para el dolor y la ansiedad, inmunosupresores y agentes anti-Parkinson, han demostrado que un placebo imita exactamente el efecto de un fármaco cuando el paciente ha sido expuesto a la droga antes del placebo.
“El efecto placebo es un fenómeno mente-cuerpo que empieza en el cerebro, se traduce en una mejoría clínica, y está íntimamente relacionado con el ritual del acto terapéutico”, explica la publicación, y cita las palabras de Fabrizio Benedetti, uno de los principales investigadores mundiales sobre el efecto placebo: “En realidad, lo que está emergiendo hoy desde un punto de vista estrictamente científico es que el ritual del acto terapéutico puede cambiar el cerebro del paciente, por lo que cualquier persona que realiza un ritual terapéutico puede influir en la fisiología del cerebro del paciente y obtener efectos positivos”.
Por otro lado, los científicos recuerdan que el poder de la mente para sanar, si bien es considerable, nos es infinito.
Es más, uno ha de tener cuidado, ya que las capacidades del cerebro humano sirven a muchas pseudociencias, la charlatanería y “para quienes afirman que el cerebro lo es todo en la salud y que prácticamente la voluntad puede mantenerle a uno sin enfermedades”, escribe el periodista Pablo Linde en un artículo publicado en ‘El País‘.
El autor pone como ejemplo el virus de la rabia, uno de los virus más letales que existen. “Si alguien que se contagia empieza a manifestar síntomas y no es tratado con medicamentos reales, morirá. Da igual lo que crea o el estado de ánimo con el que afronte la enfermedad”, destaca el periodista.
En este sentido, cita a Dylan Evans, el autor del libro ‘Placebo, el triunfo de la mente sobre la materia en la medicina moderna’, quien llega a la siguiente conclusión: “La respuesta placebo no es más que un rápido reajuste de los propios mecanismos de curación del cuerpo ante un asomo de esperanza y […] tienen límites por mucho que un optimismo de ímpetu industrial los refuerce. La respuesta placebo no es mágica”.

Placebo: ¿efecto o defecto?

En algunos aspectos, el placebo parece ser una medicina ideal: es más accesible en comparación con los medicamentos reales y no presenta efectos secundarios.
Sin embargo, sigue siendo una cuestión muy polémica, sobre todo desde el punto de vista de la ética, ya que los códigos deontológicos no permiten a los médicos administrar sustancias inanes ni engañar a sus pacientes.
En 2013, BBC Mundo consultó a varios doctores sobre este tema, y casi todos calificaron de antiética la utilización del placebo.
“Tenemos que tomar en cuenta el principio de la beneficencia, que con los placebos se pone en duda. Teóricamente nosotros debemos dar el mejor tratamiento posible en pro del paciente”, afirmó el médico español Efrén Moncada.
Por su parte, el doctor Jeremy Howick, de la Universidad de Oxford, sostiene que sería antiético tratar a un paciente con placebos cuando existe un tratamiento clínicamente comprobado, pero justifica su uso si el paciente ya ha probado otras opciones y no funcionan, o bien si tienen serios efectos secundarios.
“En estos casos que sabemos que el placebo puede funcionar y lo damos en una forma ética, informando al paciente, podría ser beneficioso”.
A su vez, Dylan Evans, en su libro ya mencionado ‘Placebo el triunfo de la mente sobre la materia en la medicina moderna’, habla de la posibilidad de administrar productos inanes a los pacientes, pero solo en algunos casos poco graves y susceptibles de responder al efecto placebo, y además, advirtiendo a los enfermos que se trata de un placebo.
Para explicárselo de tal manera que se puedan poner en marcha los mecanismos del placebo y sin engañar al paciente, el escritor propone utilizar la siguiente fórmula: “Esta sustancia no tiene efecto terapéutico real, pero en algunas ocasiones, si cree que le puede curar, funciona”.

 
Nota de RT original en:  http://bit.ly/1NH5l6u

lunes, 10 de agosto de 2015

Polifarmacia en personas mayores: cuando los medicamentos se convierten en un peligro


Télam, 8 de agosto de 2015
 
La habitual ingesta de muchos medicamentos en las personas mayores debe ser controlada por un profesional para lograr una mirada integradora y evitar que cada especialista prescriba un remedio que puede tener contraindicaciones o generar efectos adversos en el paciente, aseguran médicos geriatras.
"Las múltiples enfermedades y comorbilidades que se presentan con el paso de los años llevan a la utilización de varios medicamentos. Es común que cada una de estas afecciones se trate por separado, y los especialistas suelen perder de vista al paciente en forma integral", afirmó a Télam el médico geriatra Moisés Schapira.

Y continuó: "Así, el cardiólogo se ocupa del tratamiento de los problemas del corazón, pero no de las interacciones de los medicamentos que prescribe con los que recetó el neurólogo o el endocrinólogo, por ejemplo".

Por su parte, la médica geriatra Cynthia Mariñansky describió que "la polifarmacia entendida como el consumo excesivo y sin control de medicamentos es un problema habitual en las personas mayores".

"El origen de este problema se vincula con la fragmentación terapéutica, el paciente consulta muchas veces con especialistas sin la coordinación de un médico clínico, de cabecera, familiar o geriatra, o como quiera llamarse. Es decir: sin la supervisión de ese médico que pueda tener una mirada integradora", sostuvo.

Schapira, docente de la Universidad de Buenos Aires y de la Maimónides y director médico de Hirsch, señaló que un estudio realizado con más de 1.000 pacientes en PAMI, arrojó que cada uno recibía un promedio 9,6 medicamentos a la vez.

"Lo grave es que muchos de esos medicamentos tienen efectos contrapuestos o duplicativo y esto puede generar un efecto cascada en la prescripción", describió.

A modo de ejemplo de esta problemática, el especialista imaginó un caso: "A un paciente con trastornos de conducta se le da un psicofármaco que produce temblores similares a los de la enfermedad de Parkinson como efecto adverso; y en vez de discontinuar el primer medicamento, se le receta una segunda droga contra el Parkinson".

"Este segundo remedio -continuó- a la vez lo constipa, lo que se resuelve mediante un laxante: el laxante puede generar un desequilibrio hidroelectrolítico pudiendo generar hipertensión arterial y potencialmente asociarse a una caída, y así sucesivamente".

Mariñansky indicó, además, que "lo que en un adulto joven puede ser un efecto adverso, en una persona mayor puede ser tóxico; otro tema es que las personas mayores aumentan la absorción en grasas y disminuyen la absorción en líquidos, entonce si das un medicamento soluble en lípidos puede ocasionar toxicidad y si das uno que se disuelve el agua puede que no llegue con la dosis".

La especialista, directora de la Escuela de Ciencias del Envejecimiento de la Maimónides, aseguró que "el objetivo siempre es lograr el mejor esquema posible, con las menores dosis y la menor cantidad de medicación".

"Cada vez que cualquier médico receta debería saber qué es lo que toma el paciente, corroborar que no esté tomando una droga para los mismos objetivos, ajustar dosis y estar atento a las interacciones con otras", añadió.

Como forma de prevenir la polifarmacia, los especialistas recomiendan "centralizar la información, esto implica que cada vez que un especialista recomienda una droga es importante consultar con el médico de cabecera porque toda persona que toma varias drogas puede estar expuesta a la polifarmacia".

"También se recomienda hacer un listado bien claro de los medicamentos, los días y las horas en que deben tomarlos, hacer fotocopias de la lista y pegarlas en los ambientes de la casa y en lugares de visita frecuentes (la heladera, la mesa de luz, el mueble del televisor, entre otros)", sugirió Schapira.

Y continuó: "Se puede utilizar dispensadores de remedios diarios o semanales con espacios diferentes para cada día (desayuno, comida y cena); también es importante si el médico decide discontinuar el uso de alguno de los fármacos del tratamiento, deshacerse de ellos para evitar confusiones".

Por último, Schapira recordó que "ante cualquier problema de salud (catarros, estreñimiento, dolores) debe consultarse con el médico y no optar por la automedicación, ya que éste deberá prescribir el remedio teniendo en cuenta las posibles interacciones con los que ya se toman y los posibles efectos adversos".

Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor del 50 por ciento de los medicamentos se prescriben, administran o venden inapropiadamente, y el 50 por ciento de los pacientes no toma de manera adecuada sus medicamentos".


notaoriginal http://bit.ly/1J3rvPr

domingo, 9 de agosto de 2015

Medicamentos esenciales :¿Estamos yendo hacia una nueva definición?

J Pharmacol Pharmacother, 8 de agosto de 2015

Los medicamentos esenciales se definen como "aquellos que satisfacen las necesidades de atención de salud prioritarias de la población", siendo el concepto de que están destinados a estar disponible en el contexto de un sistema de salud que funcione en todo momento, en cantidades adecuadas, en las formas de dosificación adecuadas, con calidad garantizada y a un precio que el individuo y el  país puede afrontar. [1] La selección depende de la importancia para la salud pública de la enfermedad o la afección a tratar, la evidencia clínica de buena calidad sobre la eficacia y la seguridad, junto con la costoefectividad comparativa de los diferentes tratamientos que están disponibles. [2] Los fármacos individuales y sus  formas de dosificación se seleccionan basándose en la estabilidad, facilidad de uso, y la necesidad de disponer de instalaciones de diagnóstico especializado, seguimiento o tratamiento. Este concepto, aunque engañosamente simple y fácil de entender, se vuelve extremadamente complejo y difícil de adherir a la hora de preparar un listado para un país determinado. Sin embargo, la Lista Modelo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se destaca como un faro de guía y es el estándar de oro para que todos los países comparen sus selecciones con él y cambiar en el caso de que se enfrentan a indecisiones durante la selección. [3]

En abril de 2015 la OMS publicó su 19a Lista Modelo de Medicamentos Esenciales (EML) y quinta Lista Modelo de Medicamentos Esenciales para Niños en abril de 2015. Se añadieron 36 medicamentos a la lista de adultos y 16 a la lista de los niños. La política de la OMS parece estar cambiando ligeramente para abarcar las dificultades que enfrenta la atención de salud, sobre todo en los países desarrollados. La lista actual muestra bastantes diferencias de la lista anterior.

el trabajo

Manikandan S. Are we moving towards a new definition of essential medicines?. J Pharmacol Pharmacother 2015;6:123-5

disponible en http://bit.ly/1Uz3TXX