viernes, 7 de octubre de 2016

Industria farmacéutica vs salud pública







Las empresas transnacionales del sector farmacéutico son objeto de frecuentes críticas por los abusos de su poder de mercado e incluso corrupción.  Y es que los medicamentos no son una industria como las demás, sino que sus “leyes de mercado” tienen modalidades particulares.  Primero, por el hecho que tienen un mercado cautivo (personas que padecen enfermedades o preocupadas por su salud), que es una clientela vulnerable, cuyas decisiones de compra dependen no tanto de sus gustos, ni en muchos casos de su real poder de compra, sino de quienes les recetan los medicamentos (generalmente los médicos) o de la urgencia de curar o aliviar alguna dolencia a cualquier costo.  Se trata también de un área donde la calidad del producto puede ser de vida o muerte.  Esto último, y la protección de patentes, son factores que disminuyen la competencia.

Este cuadro le da a la industria farmacéutica un poder desmedido para fijar los precios de comercialización, no tanto en proporción al costo real de producción, cuanto que en función de lo que el precio de mercado puede alcanzar.  Los fenomenales ingresos de estas empresas transnacionales atestiguan de esta realidad; las tres mayores empresas mundiales: Novartis, Roche y Pfizer, suman en total un ingreso anual de 129 mil millones de dólares; el PIB de muchos países no se acerca ni de lejos a esta cifra.

Como ejemplo flagrante del sobre-precio basta recordar el caso de Sofosbuvir, desarrollado para tratar la hepatitis C (una enfermedad que antes no tenía cura), que afecta a más de 170 millones de personas en el mundo y puede causar la muerte.  Hace 5 años, Gilead Sciences de EEUU compró la empresa Pharmasset por 11.000 millones de dólares, junto con la patente del Sofosbuvir, medicamento cuyo precio de venta multiplicó por 100.  Un tratamiento diario durante 12 semanas llegó a costar hasta US$84 mil dólares[1].  Con la venta de este producto, en un año la empresa recuperó toda su inversión.  Si bien ha bajado en algo el precio, el medicamento sigue siendo inaccesible a muchos enfermos de hepatitis C.

Cabe decir que, si los sectores empobrecidos no pueden pagar los precios elevados, tampoco es de preocupación para la industria: los pobres son vistos como un mercado para vender los medicamentos más comunes y baratos.  Ello sin hablar de las “enfermedades olvidadas”, aquellas que afectan principalmente a sectores pobres del Sur y para las cuales las farmacéuticas no se empeñan en investigar medicamentos para contrarrestarlos, porque no se lo ve como una opción rentable; es el caso, por ejemplo, de la enfermedad de Chagas, de la cual se estima que apenas el 1% de personas afectadas tienen acceso a la medicación.

Ante este panorama de indefensión de la población frente al poder de la industria farmacéutica, le corresponde al sector público una alta responsabilidad para aplicar las necesarias medidas y regulaciones de control y equilibrio del poder de mercado, para garantizar el derecho humano a la salud, particularmente para los sectores más empobrecidos.  Un signo alentador en este sentido fue la resolución, este año, en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que reafirma que el acceso universal a medicinas asequibles, seguras, eficaces y de calidad es una condición para gozar del derecho a la salud.

El acuerdo reitera el llamado a los Estados a que continúen colaborando para desvincular el costo de la nueva investigación y desarrollo, de los precios de los medicamentos, vacunas y diagnósticos, en el caso de enfermedades que afectan principalmente a los países en desarrollo y las enfermedades tropicales olvidadas.  En otro acuerdo, se reconoce la necesidad de fortalecer las capacidades de los Estados en materia de salud pública, mediante, entre otras medidas, la aplicación efectiva de las flexibilidades reconocidas para países en desarrollo bajo el acuerdo de la OMC sobre TRIPS (aspectos relacionados con el comercio de los derechos de propiedad intelectual), para reducir el costo de las medicinas, por ejemplo, con el establecimiento de licencias obligatorias para producir medicamentos genéricos.

En la práctica, sin embargo, los países muchas veces son presionados a renunciar a estos derechos, particularmente si han firmado acuerdos comerciales.  Tales acuerdos suelen incluir provisiones “TRIPS plus”, como una prolongación del plazo de las patentes y el sistema de disputas inversionistas-Estados que amenaza el uso de licencias obligatorias y otras flexibilidades de TRIPS.  El Acuerdo Transpacífico (TPP), en caso de ser ratificado, alargaría, por ejemplo, los patentes para las nuevas drogas biológicas (resultantes de la biotecnología), que de por sí suelen ser mucho más caras, y prevé además que, a corto plazo, los países en desarrollo signatarios deben adoptar las mismas reglas de patentes que se aplican en los países desarrollados.

Respuestas regionales

En América Latina se está buscando diversas respuestas a estos retos.  Por ejemplo, en 2010, el Ministerio de Salud de Perú lanzó un Observatorio de Productos Farmacéuticos (http://observatorio.digemid.minsa.gob.pe/), donde los consumidores pueden ubicar dónde comprar las medicinas más convenientes para sus tratamientos y a menores precios.  La medida ha contribuido a rebajar los precios.

Una de las medidas más efectivas es la compra pública agregada, que significa que el Estado negocia en masa la compra de los medicamentos que más necesitan los servicios públicos de salud, lo que le permite un mayor poder de negociación con las empresas productoras.  Por ejemplo, este año el gobierno ecuatoriano compró 326 medicamentos, de los más usados para el tratamiento de las principales causas de muerte, mediante una subasta inversa (o sea, donde son los vendedores que pujan, y gana la oferta de menor precio), lo que le permitió un ahorro de unos 320 millones de dólares, (y eso, comparado con el precio más bajo de venta en la región de cada medicamento; entonces representa un ahorro mucho mayor en relación a lo que antes pagaba).  Todo el proceso es de acceso público: https://subastademedicamentos.compraspublicas.gob.ec/[2]

Antes de lanzar la subasta, Ecuador realizó un estudio de los precios de todos los medicamentos más esenciales en la región, y encontró que una misma empresa farmacéutica vende el mismo medicamento en diferentes países con variaciones de precios de hasta 300% o incluso 600%, en algunos casos.  El estudio le permitió fijar el precio referencial de la subasta, ya que normalmente las farmacéuticas no sueltan este tipo de información.

Sin duda esta ventaja aumentaría si varios países compran en conjunto, lo que se hace posible en el marco de los acuerdos de integración regional.  Los países de Centroamérica ya cuentan con un mecanismo común para la compra de unas 64 medicinas básicas; y ahora los países de Suramérica (o varios de ellos) están considerando la posibilidad de hacer lo propio, para lo cual Ecuador ha puesto a disposición de Unasur su base de datos de precios en la región.

Por su parte, el Instituto Suramericano de Gobierno en Salud (ISAGS), entidad de Unasur, está impulsando una serie de medidas para estos propósitos.  Además de impulsar una compra pública agregada entre los países interesados y de ampliar la base de datos de precios (la cual se hará público), se está elaborando un mapeo de las capacidades productivas de medicamentos en la región, en particular en el sector público, con la idea de que un país productor podría abastecer a toda Suramérica con un medicamento específico, a menor costo.  Hay iniciativas también que apuntan a desarrollar nuevos medicamentos para las enfermedades particulares de la región, en particular las “olvidadas”.

Otras respuestas que se están trabajando regionalmente incluyen: desarrollar vademécums fármaco-terapéuticos en el sistema de salud pública (históricamente han sido elaborados por las empresas) con información más completa y objetiva para orientar a los médicos; adoptar legislaciones adecuadas para fijar techos a los precios de medicamentos, evitando el mal uso de las patentes; homologar los sistemas de registro sanitario y de control de calidad, que no tienen por qué ser distintos en cada país.  En el caso de medicamentos “biosimilares” (un equivalente de genéricos, para los medicamentos biológicos), por ser más complejos, hay la exigencia adicional de asegurar que tengan la misma calidad, lo que requiere invertir en investigación previa, que se podría hacer conjuntamente.

Amenazas

No obstante, se sigue enfrentando diversos problemas.  Uno de ellos es la “judicialización de la salud” como le explicó a ALAI, en una entrevista, la nueva directora ejecutiva de ISAGS, Carina Vance.  Los ministros de salud de la región han identificado que es una de las principales amenazas a los sistemas de salud, tanto para el uso racional de medicamentos, como para la sostenibilidad de los sistemas, afirmó.  Por ejemplo, hay juicios planteados por grupos de enfermos que han obligado al Estado a cubrir el costo de medicamentos patentados, que no están en el cuadro nacional de medicamentos, ni necesariamente son mejores, siendo además que el sistema judicial no está capacitado técnicamente para juzgarlo.  Colombia, en 2003, tuvo que gastar más de mil millones de dólares por casos judicializados.  En varias oportunidades se ha descubierto que los bufets de abogados u ONGs que auspician a estos grupos de pacientes reciben financiamiento de las empresas farmacéuticas transnacionales, lo que constituye un claro conflicto de interés.

A la par de estas prácticas, los niveles de corrupción van penetrando a diversos estamentos de la sociedad.  Es el caso de los premios e incentivos económicos que las farmacéuticas entregan a ciertos médicos para que receten sus medicamentos de marca, o a las farmacias que más venden sus productos.

También hay cortes nacionales que han bloqueado, por ejemplo, el uso de medicamentos “biosimilares”, por demanda de las empresas.  O hay empresas farmacéuticas que deciden unilateralmente retirar un medicamento y remplazarlo por otro más caro, como lo denunció recientemente en Ecuador una fundación que trabaja con personas hemofílicas.

En suma, la concentración del poder de mercado de las transnacionales farmacéuticas representa una amenaza directa al derecho a la salud.  La única manera de enfrentar efectivamente este poder es con políticas públicas, que tendrán mayor fuerza si son concertadas regional e internacionalmente.  Todos los gobiernos, con independencia de su color político, son afectados.  En tal sentido es preocupante la tendencia en algunos países hacia la reprivatización de los servicios públicos, que reduciría este margen de maniobra; y más aún, dado el carácter del sector farmacéutico, podría prestarse para afianzar el cuadro de corrupción.  Asimismo, sería inadmisible que se siga entregando mayores prerrogativas a estas empresas a nombre del libre comercio o de atraer la inversión extranjera.

Artículo publicado en la edición 517 (septiembre 2016) de la revista América Latina en Movimiento de ALAI, titulada “El poder transnacional y los nuevos TLCs”.  http://www.alainet.org/es/revistas/517


 
[1] Martin Khor, Access to medicines and the right to health and life, www.alainet.org/es/node/168961
[2] Ver también: Sally Burch, El poder de las farmacéuticas y el derecho a los medicamentos, www.alainet.org/es/articulo/179977

jueves, 6 de octubre de 2016

Las sociedades profesionales en su relación con la industria




“Todos sabemos que mientras no sea la Administración a través de sus presupuestos la que asuma los costes de las actividades de formación e investigación difícilmente se podrá aceptar una crítica general a esta relación. Esto debe reconocerse así; y cualquier otra cosa es un ejercicio de doble moral con beneficios particulares”.
Logo SlideshareHace un tiempo hacíamos en este mismo lugar una reflexión sobre la relación de las sociedades médicas y los profesionales con la industria, afirmando que “de forma directa (ayudas a los propios pediatras) o indirecta (a través de convenios con las administraciones o de las sociedades científicas), la docencia y formación en al ámbito de la salud están siendo mayoritariamente promovidas y financiadas por la casas comerciales”, lo que ocurre “aunque algunas instituciones oficiales y grupos profesionales quieran ocultar o silenciar el origen de sus ingresos para estos fines y la realidad de su relación con estas empresas”(1). Todos sabemos que mientras no sea la Administración a través de sus presupuestos la que asuma los costes de estas actividades difícilmente se podrá aceptar una crítica general a esta relación. Esto debe reconocerse así; y cualquier otra cosa es un ejercicio de doble moral con beneficios particulares. El imperativo de rigor y transparencia hacia la comunidad pediátrica y hacia la sociedad debiera sentirse irrenunciable. Igualmente, tendremos que defender y reforzar un plan de trabajo conjunto del que formen parte tanto el logro de una prescripción de la mayor calidad posible como la realización de estudios que ayuden a mejorar la competencia profesional, trabajos de investigación sobre el uso adecuado de los medicamentos, la difusión y actualización de conocimientos (1,2). Por todo ello, señalábamos, que “la industria farmacéutica debe tenerse como un aliado estratégico de importancia fundamental para nosotros”. El planteamiento es exactamente el mismo a la hora de iniciar la colaboración con empresas no farmacéuticas, incluidas las relacionadas con alimentos destinados a la infancia y el uso de nuestro sello o logotipo en el proceso de comercialización de algunas marcas, aunque en este caso se puede añadir algún comentario más.

El marco legal existe

Merece la pena recordar el conjunto de leyes y normas principales en el que se mueven estas decisiones y describir el proceder recomendable para este tipo de acuerdos. Evidentemente, el aspecto de la legalidad es fundamental en este momento. Sin menoscabo de otras disposiciones específicas, la Ley 7/2011 de Seguridad Alimentaria y Nutrición, en su artículo 44 (de Publicidad de los alimentos) señala de forma inequívoca que sólo se permitirá la utilización de avales de asociaciones, corporaciones, fundaciones o instituciones, relacionadas con la salud y la nutrición en la publicidad o promoción directa o indirecta de alimentos, cuando:
a) Se trate de organizaciones sin ánimo de lucro; y
b) se comprometan por escrito a utilizar los recursos económicos obtenidos con esta colaboración en actividades que favorezcan la salud, a través de la investigación, desarrollo y divulgación especializada en el ámbito de la nutrición y la salud.
Ambas condiciones son cumplidas por nuestra Sociedad, en la forma y en la idea; en todo. Esta ley hace referencia a otras que delimitan suficientemente esta cuestión: la Ley 34/1988, de 11 de noviembre, General de Publicidad; el Real Decreto Legislativo 1/2007 de 16 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias; la Ley 7/2010, de 31 de marzo, General de la Comunicación Audiovisual, además de diferentes normas especiales que regulan la actividad en este ámbito. Asimismo, los mensajes publicitarios de alimentos, realizados en cualquier medio o soporte de comunicación, deberán ajustarse a la normativa aplicable, y específicamente al Real Decreto 1907/1996 de 2 de agosto, sobre publicidad y promoción comercial de productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria.
En el punto de la publicidad de alimentos dirigida a menores de quince años, dicha Ley de Seguridad reza que “las autoridades competentes promoverán el establecimiento de códigos de conducta que regulen las comunicaciones comerciales de alimentos y bebidas para niños”. La aplicación de estos códigos es ya una práctica rutinaria en las empresas españolas que tienen que ver con productos dirigidos a la población infantil, especialmente de alimentos.
Existe, por tanto, un control de seguridad y calidad por parte de las Administraciones y unos sistemas de autorregulación para cumplir con todas las garantías.

La realidad de las cosas

Puede resultar oportuno describir el modo establecido por la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) para resolver cualquier conflicto originado por los intereses que este asunto pone en juego. Cuando a nuestra Sociedad llega una propuesta de colaboración por parte de alguna empresa esta es considerada en todos sus términos. Se demanda del fabricante toda la información técnica sobre el producto, que es sometido a valoración interna por pediatras experimentados en el campo de la nutrición infantil, pidiéndose un informe externo a un profesional de reconocido prestigio en el ámbito de alimentación del niño y conocedor de todos aspectos que deban tenerse en cuenta. Este paso es clave para cualquier decisión posterior, y en él se quedan la mayor parte de las propuestas que nos llegan. A partir de ese momento la sociedad emite un racional técnico sobre la fórmula del preparado y su juicio sobre la conveniencia o no del proyecto de colaboración y, en su caso, sobre las modificaciones a realizar en el mismo dentro la noción de una correcta alimentación y prestando especial atención a sus limitaciones nutricionales. En ese sentido, se pide que se ajuste proporcionalmente en su consumo al tipo de alimento teniendo en cuenta los nutrientes que forman parte de su elaboración. Se verifica la adecuación de la campaña publicitaria, atendiendo a la idoneidad nutricional y veracidad de la misma. Y se exige una declaración del departamento de control interno de la propia empresa sobre todos los puntos de la campaña y de los términos del acuerdo, incluido el uso de la imagen de nuestra sociedad.
El resultado ha de ser una propuesta de consumo con la referencia hoy vigente de las calorías discrecionales y cuando sea posible un producto mejorado y sobre el que no haya nada negativo que decir a su composición. Finalmente, en nuestra Asamblea Anual de socios se expone dentro de la memoria económica y como parte de nuestras obligaciones contables el resultado de este tipo de actividades, junto al balance general, cuenta de gastos e ingresos.
Entendemos que todo en este punto es coherente. Y estamos convencidos de que este proceder es razonable y preferible a que el mismo no exista.
Es mejor la supervisión y recomendación por parte de una sociedad de un producto determinado que la comercialización y oferta de cualquier preparado siguiendo unas prácticas de mercadotecnia que buscan exclusivamente el aumento del comercio, especialmente de la demanda.
No dudamos que es en ese terreno donde deben establecerse los límites, considerar la prudencia y establecer de manera ponderada las cualidades de la marca que recibe nuestro sello y se puede beneficiar de nuestra imagen.
Un punto de vista que puede añadirse a esta cuestión. Según la Comisión Central de Deontología del Consejo General de Colegios de Médicos(3), la relación de una sociedad científica con las compañías debe estar regida por los principios y valores de “rigor científico y racionalidad, espíritu de cooperación, sentido de servicio a los pacientes y responsabilidad ante la sociedad”. Y en la conclusión cuarta de su texto de referencia establece que “en ningún caso el producto sea nocivo para la salud, que exista evidencia científica que demuestre que es beneficioso” (se sobreentiende que se refiere a sus componentes, ya que sólo de esa forma pueden ser valorados los alimentos) y que si existe algún vínculo comercial se declare explícitamente la existencia de cualquier conflicto de intereses.
Queremos insistir en que recomendar un determinado preparado del que forman parte nutrientes esenciales o importantes no precisa de evidencia alguna, sobre todo porque los alimentos nunca son un problema para la salud; lo pueden ser las dietas –y esto sí está suficientemente probado– cuando son monótonas en algunos alimentos, excesivas, deficitarias o desproporcionadas, pero no los alimentos por sí mismos (4).
No cabe enfatizar la conveniencia o no de un alimento sin conocer el menú diario y la dieta habitual de una persona. No pueden generalizarse y suponerse unas consecuencias sin valorar su uso y el beneficio de su consumo en un contexto concreto, que debiera ser el de unos hábitos de vida saludables. Todos estos hechos y consideraciones están presentes a la hora de hacer nuestras recomendaciones. Y esta es una idea de trabajo defendida desde nuestra sociedad y que mantendremos de la misma forma que hacen las instituciones de más prestigio relacionadas con la alimentación y la salud.
La leyenda o lema que proclama esta colaboración puede ofrecer dudas y muchas veces se ha centrado el debate en su enunciado. Pero en ella no existe otro límite que el que orienta la Ley, que no establece preferencias ni impone fórmula o término alguno, debiendo entenderse a través del mismo el grado de compromiso de las partes colaboradoras con la marca.

Sesgos de información, de confusión y demás

A partir de aquí pueden valorarse otro tipo de cuestiones que todos nuestros compañeros debieran entender y saber contextualizar.
En todas sus declaraciones y posicionamientos la SEPEAP viene haciendo hincapié en la importancia de una dieta saludable y de otros hábitos preventivos, subrayando el valor de una alimentación suficiente, variada y equilibrada, adaptada a los gustos y necesidades de cada individuo(5). Por otro lado, a la industria alimentaria se le reconoce un papel fundamental en la formación del consumidor en materia de hábitos alimentarios y en la promoción de la salud, ya que es una importante fuente de mensajes para la población sobre la composición de los alimentos y su papel en la dieta. Además, ha demostrado su compromiso con la investigación y el desarrollo de nuevos productos, logrando en los últimos años una notable mejora en la diversificación y oferta de alimentos con algún beneficio añadido: más completos nutricionalmente, más sanos y de mayor disponibilidad. Es indudable que todas las empresas tienen como objetivo principal el beneficio económico, muy dependiente de la buena imagen. Pero aun así, nadie se puede imaginar que una gran compañía arriesgue la opinión de sus potenciales consumidores en pos de un beneficio inmediato, con una campaña engañosa para vender un preparado de poca calidad; sobre todo si tenemos en cuenta las consecuencias de cualquier error comercial dentro de un mercado extraordinariamente competitivo y sensible.
La ley se cumple, las dos partes estamos de acuerdo y el resultado final entendemos que es beneficioso para las familias. ¿Que a algunos no les gusta la ley, les molestan las empresas y el mercado o entienden de forma diferente lo que es bueno y malo para el niño, o, simplemente, les preocupa la forma en que se realizan estas colaboraciones? Eso es seguro e inevitable. Por ello en ocasiones salta una información relacionada con algún producto o marca que da lugar a comentarios y opiniones diversas, algunas sobredimensionadas por grupos que se mueven con gran comodidad en el medio de las redes sociales. Sinceramente, cualquier interés por mejorar nuestra sociedad no puede menos que ser bien recibido; y estamos convencidos que igual que nosotros todos los socios lo sabrán agradecer. La opinión de un crítico advenedizo, de un colectivo con influencia o de un socio puede ser una más y tan respetable como cualquier otra. Pero puede no ser ni mucho menos la mayoritaria, la que corresponde al carácter de una sociedad ni desde luego la de la Junta Directiva salida de las elecciones y la de su presidente.
De hecho, podrían recapitularse ahora las intromisiones de algunas personas no asociadas a nuestra organización que desde un notable poder mediático y capacidad de organizar alboroto conforman una especie de vigilante Gran Hermano de la salud y de lo sanitario, de policía orwelliana del pensamiento que quiere definir y arbitrar, dictar normas, programas y estilos, vigilar masivamente, impartir consignas, juzgar y condenar, manejar y agitar la secta. Los cierto es que estamos acostumbrados a que se mezclen cosas en sus comentarios que no tienen nada que ver, con clara voluntad de confundir y de echar para atrás cualquier iniciativa de entendimiento con la industria.
No sólo interpretan la ley, sino que van más allá de la ley según su propia ideología, queriendo imponerla a los demás, desde posicionamientos intelectualmente soberbios y una imaginada superioridad moral.
Es más, en ocasiones se apela a la ética de la salud para abordar este tipo de relaciones. Pero se hace bajo la apariencia de velar por un bien social y desde una posición ética restringida(6); restringida en el sentido de que se limita a la defensa de algunos principios particulares y desde unos supuestos morales nada neutrales, resueltamente dogmáticos y coercitivos.
Algo más de lo que se quiere hacer debate y no queremos pasar por alto. Una cosa es estar contra las sociedades profesionales y otra exigir desde fuera su eliminación, ya que estas surgen y se mantienen –parece ocioso recordarlo– exclusivamente por la voluntad de sus socios. Suponer que los que configuran su carácter y deciden su destino son ignorantes, insensibles o malvados quizá sea mucho suponer. Quizá no sea más que el estimarse de algunos por encima de lo que son los demás y de lo que uno vale; quizá sea falta de humildad y de lucidez; quizá sea la hipertrofia de la propia excelencia y la prepotencia lo que les arriesgue en un juicio deformado y en la insolencia cínica y mordaz. Porque de las casi 100.000 sociedades profesionales del ámbito sanitario a nivel mundial (de varios cientos a unos pocos de miles en España)(7), el 100% se financian mayoritaria o exclusivamente con las ayudas de la industria, lo que hace presente la paradoja oculta tras algunos discursos.
Por otro lado, el lector entenderá que la principal razón de ser de una sociedad profesional pediátrica es el hacer de intermediaria entre las necesidades de los niños y la preparación de los pediatras para satisfacerlas; esto es, dar conocimiento a sus socios(8). Su existencia sólo se justificará en la medida en que ponga sobre la mesa del pediatra proyectos de formación de calidad y que él sienta como necesarios. Son, en términos generales, el mejor instrumento organizativo y el más eficiente para ofrecer formación de calidad y para promover y vehiculizar un cierto nivel de investigación reduciendo los costes de otras vías, de agencias y Administraciones; también el preferido por los propios pediatras(9). Lo hacen mediante acuerdos con la industria porque no podría hacerse con las cuotas de los socios ni con las inexistentes subvenciones oficiales. Realmente, se quiera aceptar o no, las sociedades profesionales y las compañías no hacen más que ocupar conjuntamente el espacio que dejan libre nuestros sistemas de salud.
Por eso seguiremos defendiendo este tipo de colaboraciones con la industria y nos seguiremos encontrando cómodos trabajando dentro de ese ordenamiento normativo, buscando puntos de interés compartido con los que quieran ayudarnos a mantener unas actividades de formación del mayor nivel posible, imprescindibles en una profesión como la que decidimos ejercer.

Bibliografía

1. Martínez V. 10 consideraciones sobre el uso de medicamentos: responsabilidades y reto profesional. Pediatr Integral 2013:605-7.
2. Ferrán M. La financiación de las sociedades científicas y la industria farmacéutica. Aten Primaria 2002; 29:327-8.
3. Ética de la relación profesional del médico con la industria farmacéutica y las empresas sanitarias. Declaración de la Comisión Central de Deontología del Consejo General de Colegios de Médicos de España, Madrid, 18 de febrero de 2016.
4. Martínez V, Vitoria I, Dalmau J. Fast food frente a dieta mediterránea. Acta Pediatr Esp 2012; 70(11): 410-7.
5. Martínez V, Junceda S. Alimentos saludables, nuevas propuestas de consumo. Pediatr Integral 2013; XVII (nº especial 16):118-21.
6. Martínez V. La mirada ética de la pediatría. Pediatr Integreal 2012: 33-6.
7. Ruano A. El conflicto de intereses económico de las asociaciones profesionales sanitarias con la industria sanitaria. Informe técnico de la Sociedad Española de Salud Pública y Servicios Sanitarios. SESPAS 2011.
8. Martínez V. El futuro de la pediatría española en el siglo XXI. Pediatr Integral 2015; 19:9-12.
9. Moráis A, Martínez V, Dalmau J, Martínez MJ, Peña-Quintana L, Varea- Calderón V. Problemas nutricionales percibidos por los pediatras en niños españoles menores de 3 años. Nutrición Hospitalaria 2012; 27:2028-47.

Declaración de conflicto de intereses del autor:

Venancio Martínez es presidente de la SEPEAP desde octubre de 2013. Ha participado como ponente en foros profesionales en 81 ocasiones en los últimos 5 años (16 desde que preside dicha sociedad), 23 en cursos que recibieron colaboración o financiación por parte de la industria, en 12 (5 desde que preside la SEPEAP) por empresas relacionadas con la alimentación infantil. En ningún caso ha recibido presión o indicación sobre los contenidos o mensajes de sus ponencias. No existen más conflictos de intereses en los últimos 5 años.


original en http://www.sepeap.org/las-sociedades-profesionales-en-su-relacion-con-la-industria/

Medicamentos de alto costo 260 por ciento más caros en Argentina que en Reino Unido


Asociación Agentes de Propaganda Médica de la República Argentina,
5 de Octubre de 2016


Estudio de análisis del IEPS-AAPMRA


Los medicamentos para los tratamientos de cáncer, artritis y esclerosis entre otros; en Argentina se venden del 150 al 250 más caros que en Reino Unido y España, reveló un estudio de la Asociación Agentes de Propaganda Médica (AAPM) basado en datos del British National Formulary (BNF) del Reino Unido y el listado de precios para la seguridad social de los Colegios Oficiales de Farmacéuticos de España.

Es importante conocer que Argentina vende mas de 700 millones de unidades de fármacos (envases) y factura mas de 75 mil millones de pesos (5000 millones de dólares) a precio de droguería, es decir que a esto se debe incrementar un 30% mas de precio al público, una cifra muy alta.

Uno de los ejemplos flagrantes de esa distorsión de precios es el Enbrel (etanercept) para la artritis reumatoide que en su presentación de 50 mg x iny x4 en Argentina el laboratorio Pfizer vende a 36.296,34 pesos, mientras que el Servicio Nacional de Salud (NHS) de Reino Unido abona 715 libras (13975 pesos), con una diferencia de 260 por ciento.
El precio de Enbrel en Reino Unido no es una excepción ya que en España la misma presentación también tiene un valor autorizado de 492,52 euros (8.225,08 pesos) para la seguridad social. La diferencia con el precio de venta en Argentina es de 332,66 por ciento menor.
El estudio realizado por la AAPM tomó como referencias el British National Formulary (BNF) del Reino Unido y el listado de precios para la seguridad social de los Colegios Oficiales de Farmacéuticos de España. El oncológico Erbitux (cetuximab) de Merk Serono se vende en Argentina a 67.482,89 pesos en su presentación de 5 mg x 100 ml, mientras que en Reino Unido la seguridad social lo paga 890,50 libras (17.596,28 pesos). La diferencia es de 283,51 por ciento.
Avastin (bevacizumab), oncológico de Roche, en Argentina se vende 60.250 pesos a las obras sociales y las prepagas en su presentación de 400mg 16 ml ampx1. En Reino Unido su precio autorizado para la seguridad social es de 924,42 libras (18.266,54 pesos) con una diferencia de 204,98 por ciento. En España, la misma presentación de Avastin tiene un precio de 1.381,95 euros (23.078,57 pesos), similar al Reino Unido y alrededor de la mitad de Argentina. La diferencia es de 141,39 por ciento.
Del estudio realizado por la AAPM surge como evidencia que Humira (adalimumab) de Abbott en Argentina cuesta 35.631,32 pesos y en Reino Unido 704.28 libras (13.916.57 pesos) en sus presentaciones de 40 mg La diferencia es de 141,54 por ciento.
En España, Humira tiene un precio de 1.127 euros (18.830,42 pesos) para las mismas presentaciones de 40 mg. O sea, casi la mitad, con una diferencia de 78,51 por ciento menor.
El oncológico Mabthera (rituximab) de Roche en Argentina se vende a 57.652,08 pesos en su presentación de 500 mg/50ml x 1 amp. En Reino Unido la seguridad social paga 873.15 libras (17.252,44 pesos). La diferencia es de 183,58 por ciento.
En España, Mabthera tiene un precio autorizado de 1.896,47 euros (31.671,05 pesos). La diferencia es de 54,48 por ciento. Herceptin (trastuzumab), oncológico de Roche, en Argentina tiene un precio de 61.846,70 pesos para todas sus presentaciones, mientras que en Reino Unido se abona por la seguridad social a 1.220,20 libras, o sea 24.150.67 pesos. La diferencia es de 141,38 por ciento.
En España, Herceptin en sus presentaciones de 440/50x1 amp y 600/5x1amp se vende de 1.342,06 a 1.693,32 euros (27.443,44 pesos), un valor similar al Reino Unido, pero menos de la mitad de lo que cuesta en Argentina. La diferencia es de 112,42 por ciento.
Tarceva (erlotinib) de Roche, indicado para tratamientos de cáncer de pulmón, en Argentina cuesta 87.484 pesos. Pero en Reino Unido el mismo laboratorio lo vende al NHS (que es público) en 1.631,53 libras (32.239,03 pesos). La diferencia alcanza a 171,36 por ciento.
Glivec (imatinib), para los tratamientos de leucemia mieloide de Novartis, en Argentina se vende a 73,714 pesos en su presentación 100mg/compr x180. En Reino Unido fue autorizado a 1.836,48 libras (36.288,84 pesos). La diferencia es de 103,13 por ciento.
En España, su precio de venta para la seguridad social oscila, según la presentación, de 1.219 a 2.520,61 euros (42.094,19 pesos). La diferencia es de 75,12 por ciento. Tyverb (lapatinib) de Glaxo (GSK) se receta para algunos casos de cáncer de mama y su precio en Argentina es de 44.201,05 pesos en su presentación de 100 mgx180 comp. El laboratorio de origen inglés, en su país se lo vende al NHS a solo 965,16 libras (19.071,56 pesos). La diferencia es de 120,73 por ciento. En España, el precio de Tyverb o Tykerb (nombre comercial en ese país) oscila de 1.989 a 2.167,89 euros (36.203,76 pesos). La diferencia es de 16,28 por ciento. Lembrada (alemtuzumab) para esclerosis múltiple de Genzyme (Sanofi) en Argentina cuesta 242.150 pesos. En Reino Unido se vende a 7.045 libras (139.209,20 pesos). La diferencia es de 73,96 por ciento para la misma presentación. En España, el mismo medicamento se vende a 7.858,15 euros (131.231,11), casi la mitad que en Argentina, equivalente a 84,52 por ciento menos.
Sutent (sunitinib), para tumores malignos de Pfizer, en Argentina cuesta 101.594,43 pesos en su presentación de 50mgx 28 cápsulas. En Reino Unido 3.138,80 libras (62.022,69 pesos). La diferencia es de 56 por ciento. A su vez en España cuesta 2.700 euros (45.093,17 pesos), o sea 114,57 por ciento menor. Zytiga (abiraterona) de Janssen para el cáncer de próstata, en Argentina cuesta 83.254,56 pesos. En Reino Unido se cotiza a 2.930 libras (57.896,80 pesos). La diferencia es de 43,80 por ciento.En España el mismo medicamento se vende a 3.594,15 euros. (66.034 pesos). La diferencia es de 38,68 por ciento.

No se salvan ni los que no son de alto costo.
No solo hay diferencias de precios abrumadoras en los medicamentos de alto costo entre Argentina y los mercados europeos. El popular ibuprofeno, en España, los laboratorios Sandoz, Stada y Teva, entre otros, venden la presentación de 400 mg x 40 a 2.06 euros (32,96 pesos) y la de 600 mg x 40 a 2,50 euros (40 pesos).
En Argentina, el ibuprofeno 400 mg x 40 tiene un precio de 101 pesos y el de 600 mg x 50 de 182 pesos. En España, hay presentaciones de paracetamol de 500 mg x 20 que se venden al público a 0,67 euros (10,72 pesos) y de 650 mg x 20 a 0,86 (13,76 pesos). En Argentina los precios de estas presentaciones oscilan de 16,30 pesos (500 mg x 20) a 39,10 pesos (650 x 20).

Nexavar: un producto cuestionado
El National Institute for Health and Care Excellence del Reino Unido (NICE) rechazó recientemente el oncológico Nexavar de Bayer, para el cáncer de hígado, porque el laboratorio alemán no pudo demostrar que proporcione suficiente sobrevivida como para justificar su precio. El medicamento está en venta en Argentina desde agosto de 2006 y constituye uno de los "medicamentos de alto costo" que figuran "ocultos" en los manuales de consulta del mercado farmacéutico.
No es la primera vez que NICE rechaza el Nexavar (sorafenib) pues ya lo había excluido para el uso rutinario del Servicio Nacional de Salud (NHS) en 2010. O sea, cuando ya tenía cuatro años de autorización para su venta en Argentina.
NICE está tomando el control de las drogas oncológicas autorizadas para el Servicio Nacional de Salud (NHS) debido a los elevados costos y también impugnó Afinitor de Novartis para cáncer de mama, Imbruvica de Johnson & Johnson y Adcetris de Takeda para el tratamiento de linfoma de Hodgkin, citando que la eficacia clínica de este último medicamento es "inmadura y limitada.

Ricardo Peidro
Secretario General de AAPM - CTA
15-5892-6206

Equipo de Comunicación - Visitadores Médicos de Argentina
Asociación Agentes de Propaganda Médica de la República Argentina
www.apm.org.ar 

 


 

miércoles, 5 de octubre de 2016

Hepatitis C: revocada parcialmente la patente del Sofosbuvir


Periodistas en español.com, 5 de octubre de 2016

La Oficina Europea de Patentes ha revocado parcialmente la patente sobre el Sofosbuvir registrada por Gilead Sciences, después de que Médicos del Mundo se opusiera a sus términos actuales, en un fármaco que se ha demostrado enormemente efectivo para tratar la hepatitis C.
sovaldi




Médicos del Mundo presentó un recurso a la patente concedida a Gilead Sciences para Sofosbuvir (Sovaldi®) el 10 de febrero de 2015. Este es un procedimiento legal por medio del cual la validez de una patente puede ser impugnada si se considera que el medicamento patentado no cumple con los criterios definidos por la Convención Europea sobre Patentes (CPE).

Las empresas farmacéuticas se basan en la propiedad intelectual asociada a la patente para solicitar precios muy elevados y no justificados por sus medicamentos, puesto que a menudo no introducen innovaciones determinantes.

Sofosbuvir es un claro ejemplo de esto: mientras que un tratamiento de 12 semanas alcanza un precio de 41 680 € en Francia y entre 25 000 y 13 000 en España, la versión genérica se vende por 220 € en la India. “Esta patente defectuosa ha sido usada por la compañía farmacéutica para imponer una tremenda presión sobre los Estados, de manera que estos han terminado aceptando pagar precios exorbitantes por el medicamento, lo que conduce a restricciones de tratamiento para los pacientes en muchos países europeos”, explica Françoise Sivignon, presidenta de Médicos del Mundo Francia.

Tras una audiencia pública de dos días en la sede de la Oficina Europea de Patentes en Múnich (Alemania), los argumentos planteados por Gilead Sciences para defender su patente sobre el Sofosbuvir no han sido totalmente aceptados por la entidad reguladora. Técnicamente, la decisión de la EPO implica que como tal, el Sofosbuvir no está protegido por una patente de ahora en adelante.

“Esta decisión de la EPO refuerza la lucha global para denunciar la perversión del espíritu original del sistema de patentes por parte de la industria farmacéutica, que busca mantener posiciones de dominio. Países como China, Ucrania e India ya han manifestado claramente su rechazo a la patente de Gilead”, explica Tahir Amin desde el colectivo Initiative for medicines, access and knowledge, I-MAK, el equipo legal y científico que ha asesorado a Médicos del Mundo en este proceso. “Esto demuestra que necesitamos un examen más riguroso de las patentes solicitadas para proteger la salud pública”, añade.

El tribunal ha considerado que la patente no es tan sólida como se suponía. Esto demuestra que la patente era débil y que la intervención pública en el sistema sí importa. Pero al mantener la patente -unque sea parcialmente-, no se consigue invertir la relación de poderes en beneficio de la salud de la población ni asegurar el equilibrio financiero de los sistemas sanitarios públicos.

“Hemos conseguido abrir una primera brecha en el sistema; ahora esperamos una acción firme por parte de los gobiernos europeos”, ha declarado Yannick Le Bihan, responsable de Operaciones de Médicos del Mundo. De hecho, los gobiernos disponen de una herramienta legal que pueden utilizar de manera inmediata para facilitar el tratamiento de la hepatitis C a las personas enfermas: se trata de la licencia obligatoria, que ofrece una base legal para producir versiones genéricas del fármaco patentado.

“Hasta ahora, los gobiernos nos decían que la licencia obligatoria era una débil herramienta legal para justificar el hecho de que no estaban dispuestos a usarla -a pesar de que ha sido respaldada por las leyes nacionales y las normas de la OMC-, pero lo que hoy sabemos es que lo débil era en realidad la patente. Los gobiernos tienen que ejercer inmediatamente sus responsabilidades”, declara Olivier Maguet, director de la campaña de Médicos del Mundo sobre el precio de los medicamentos.

Esta decisión de la Oficina Europea de Patentes refuerza la lucha de Médicos del Mundo para establecer nuevas reglas en la fijación del precio de los medicamentos y en el diseño de un modelo alternativo al de las patentes para financiar la innovación terapéutica. La organización médico humanitaria ha reforzado recientemente este enfoque con el lanzamiento de la campaña “El precio de la vida” en Europa.

Enlaces:
Acceso al dossier de oposición a la patente


original en http://periodistas-es.com/hepatitis-c-revocada-parcialmente-la-patente-del-sofosbuvir-76649

lunes, 3 de octubre de 2016

Farmacéutica contra Farmacéutica: El duelo por los biosimilares en las cortes

Cluster Salud (Reuters), 3 de 
color pills

Los medicamentos biológicos, complejos de producir, no han podido ser replicados por las pequeñas compañías de genéricos, por lo que las grandes compañías ahora se enfrentan defendiendo sus patentes y buscando aprobación por biosimilares al mismo tiempo. 


La línea que divide los fabricantes de medicamentos de marca y medicamentos de imitación se está borrando ya que las empresas conocidas para los tratamientos innovadores hacen cola para vender copias de medicamentos biológicos complejos de sus rivales.

Estos fabricantes de medicamentos están cada vez más en ambos lados de la sala, también, protegiendo sus productos de alto precio de los biosimilares – fármacos biofarmacéuticos con las propiedades de tratamiento de medicamentos que tratan de imitar – mientras que desafían las patentes de los rivales.
Los biológicos, fabricados en células vivas, a continuación extraídos y purificados, son más complejos que las medicinas tradicionales y no pueden ser copiados con precisión, por lo que sus versiones knock-off son llamados biosimilares en lugar de genéricos.
El atractivo de los biosimilares es claro, con las aseguradoras y otros pagadores contando con los fuertes descuentos. Los administradores estadounidenses de beneficios farmacéuticos ya están recortando los medicamentos de marca de sus hojas.
Con el presidente ejecutivo de Novartis Joe Jimenez prediciendo descuentos en biosimilares de hasta un 75%, en parte sobre la base de los acontecimientos en Europa, los fabricantes de fármacos innovadores están luchando con uñas y dientes para proteger sus productos de mayor precio por el mayor tiempo posible.

Por ejemplo, Abbvie ha demandado en Delaware reclamando protección de patente para su medicamento contra la artritis Humira, el medicamento de prescripción de mayor venta del mundo, al menos hasta el 2022 en su intento de retrasar una réplica de Amgen que obtuvo la aprobación de EE.UU. la semana pasada.

Mientras tanto, Amgen ha ido a otra corte federal de EE.UU. búscando proteger su propia medicina para la artritis, Enbrel, de un biosimilar de Novartis hasta 2029.

Con las demandas enfrentando a grandes farmacéuticas contra grandes farmacéuticas acumulándose, los abogados dijeron que el panorama legal se ha vuelto mucho más complejo.
“Una de las mayores sorpresas ha sido el número de compañías biofarmacéuticas innovadoras, como Amgen, ahora desarrollando biosimilares para competir con los productos de otras empresas innovadoras”, dijo Don Ware, un experto en biosimilares en el bufete de abogados Foley Hoag de EE.UU. en Boston.
“Esto crea conflictos para bufetes de abogados como el nuestro, porque de repente los clientes que asesoramos son adversos entre sí”, dijo Ware. “Y hace que sea difícil para las empresas mantener asesoramiento externo superior sin tener que darles las renuncias de conflicto”.
Sanofi, Merck, Eli Lilly, Pfizer, Johnson & Johnson y Biogen también están envueltos en pleitos sobre biosimilares.

Sin enemigos amargos
Aún así, algunos analistas dicen que las demandas son como de costumbre y es improbable que se extiendan a otras áreas, incluyendo las asociaciones de investigación.
Novartis y Amgen pueden estar agarrando la garganta del otro en los tribunales por la copia de Enbrel del laboratorio suizo, pero los dos siguen cooperando en un medicamento para las migrañas.
“No es que estas empresas sean enemigos amargos,” dijo el analista de Zuercher Kantonalbank Michael Nawrath. “Estos casos judiciales son simplemente el último recurso de los fabricantes de medicamentos originales para exprimir un poco más meses o un año de exclusividad de sus éxitos”.
Conflictos que enfrentan grandes fabricantes de medicamentos contra otros podrían ser inevitables después de que Europa en 2006 y Estados Unidos en 2010 crearan reglas de aprobación de biosimilares separadas.
Después de todo, la influencia y la experiencia financiera de las grandes empresas farmacéuticas hacen a los fabricantes de medicamentos sofisticados los candidatos naturales para la fabricación de grandes ejemplares biosimilares complejos que cuestan cientos de millones de introducir en el mercado, mucho más que para los genéricos fuera de patente, copias de fármacos de molécula pequeña más simples.

Algunas empresas más pequeñas y fabricantes de genéricos han desechado programas de biosimilares después de subestimar originalmente los obstáculos a la entrada, dijo a principios de año, Richard Francis, jefe de la división Sandoz de Novartis que hace biosimilares.
Esta misma semana, Shire abandonó dos fármacos candidatos a biosimilares que acompañaron a su adquisición de Baxalt, copias de Enbrel de Amgen y Humira de Abbvie, para centrarse en las enfermedades raras.
“Entender lo que va a tomar para mantenerse en este mercado y ser exitoso ha dado lugar a un cambio en el paisaje y los jugadores en el mismo”, señaló Francis.

sábado, 1 de octubre de 2016

Argentina: Científicos alertan por el ajuste del presupuesto en Ciencia y Tecnología

Oservatorio Sudamericano de patentes, 1 de octubre de 2016

El Grupo CyTA manifestó su preocupación por el recorte que “atenta contra cualquier política de fomento del desarrollo económico soberano”. Macri había prometido una inversión del 1,5 por ciento del PBI, sin embargo pasaría al 0,59 por ciento en 2017

En las últimas semanas se dio a conocer el proyecto de Presupuesto 2017 enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso Nacional en el que se amplía enormemente lo utilizado para pagar deuda. Sin embargo se da un fuerte ajuste en subsidios y ciencia y tecnología, entre otras cosas.

En este marco miembros de la comunidad científica y tecnológica denuncian que este Presupuesto asesta un duro golpe al corazón de la ciencia argentina, pone en riesgo los logros de la última década y atenta contra cualquier política de fomento del  desarrollo económico soberano.

“El Presupuesto es la "ley de leyes" y, como tal, define las prioridades. Ante su letra no cabe otra actitud más que "rendirse ante la evidencia" de que estamos en presencia de un gobierno que impulsa un gran ajuste en el sector”, explicaron en un comunicado y agregan que con la gestión de Cambiemos se pasaría de una inversión de 0,71 por ciento a 0,59 pese a que Macri había prometido que vaya 1,5 por ciento del PBI.

“Los números muestran que el Presidente Macri no sólo se encamina a incumplir  la promesa electoral de llevar la inversión en ciencia y tecnología al 1.5% del PBI sino que, peor aún, propone reducir significativamente la participación del sector en el presupuesto nacional. En efecto, el presupuesto del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (que incluye no solamente al Conicet sino también a la ANPCyT y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales) pasa del 0.71% del total del presupuesto nacional en 2016 al 0.59% del total en 2017. De este modo, un organismo emblemático como el Conicet, verá seriamente afectada su capacidad de incorporar nuevos investigadores y becarios así como también la de financiar sus tareas”, señaló el grupo CyTA.
Por otro lado detallaron que la reducción no sólo afecta a los organismo dependientes del Ministerio que encabeza Lino Barañao, sino también que la función Ciencia y Técnica del Presupuesto, que determina el financiamiento de todos los órganos descentralizados del sector, reduce su participación en el presupuesto en un 13 por ciento (pasando del 1.5 por ciento al 1.3 por ciento del total).

Además existen otros organismo como el INTA en el que se reduce su presupuesto en un 25 por ciento, siendo una pieza clave en la búsqueda de soberanía en tecnologías. También se observa una significativa reducción de su participación el presupuesto 2017 en el caso de organismo como Citedef y Fabricaciones Militares y otras instituciones como el Instituto Nacional del Agua y la Comisión de Energía Atómica.
“Esta decisión política no es casual. Es causal. Es la manifestación palpable de la decisión del Presidente Macri de iniciar un nuevo ciclo de reprimarización de  nuestra economía e hipotecar proyectos que, como el encabezado por la empresa satelital ARSAT, buscaban encauzar a la Argentina hacia el desarrollo soberano”, concluyó el comunicado.

Miembros de CyTA:
Adrián Paenza; Alberto Kornblihtt; Ana Franchi; Andrea Gamarnik; Andrés Kreiner; Carolina Mera; Daniel Filmus; Diego Hurtado; Diego Tatian; Dora Barrancos; Eduardo Dvorkin; Federico Robledo; Felix Requejo; Graciela Morgade; Hugo Aimar; Jorge Aliaga; Jorge Geffner; José Paruelo; Juan Pablo Paz; Luis Alberto Quevedo; Marcelo Ruiz; Mirta Susana Iriondo; Osvaldo Uchitel; Pablo Nuñez; Raquel Chan; Roberto Salvarezza; Rolando González-José; Sandra Carli

Mirá el comunicado completo
 

Países americanos acuerdan mejorar acceso a medicamentos de alto costo


 El Litoral.com (agencia EFE), 1 de octubre de 2016

Edición completa del día

Encuentro de la OPS
 
Los países americanos acordaron hoy en Washington una serie de medidas para mejorar el acceso a medicamentos y tecnologías de alto costo en la región, con el objetivo de que los sistemas de salud sean sostenibles.

El acuerdo lo alcanzaron hoy los ministros de Salud de los países del continente en el 55 Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), con sede en la capital estadounidense.
El objetivo es ayudar a los países de la región a identificar las políticas que mejoren el acceso a dichos productos sin caer en gastos excesivos para los presupuestos de salud.
En 2010, los países de América Latina y el Caribe gastaron una media del 7,65 % del producto interno bruto (PIB) en sanidad y, de esa cantidad, el 1,7 % correspondió a medicamentos.
Muy frecuentemente, advierte la OPS, el gasto en medicamentos constituye el porcentaje más grande del costo de tratamiento y atención.
Por ejemplo, el coste de medicamentos para el tratamiento de pacientes con VIH representa el 75 % del coste total de atención de estas personas.
El nuevo marco de acción insta a los países a trabajar juntos y a adoptar medidas como políticas farmacéuticas y marcos legales para la regulación del sector y para promover la transparencia de precios.
Además, llama al “fortalecimiento del sistema regulador” para garantizar la calidad de los medicamentos y mejorar la utilización de los mecanismos de compras conjuntas de estos productos, como el Fondo Estratégico y el Fondo Rotatorio de la OPS.
Estos mecanismos, a través de la consolidación de la demanda, obtienen medicinas, vacunas y otros productos médicos de calidad a precios más bajos para los países miembros.
El nuevo acuerdo pide también dar prioridad al uso de medicamentos genéricos “seguros, eficaces y de calidad”, y evaluar de forma rigurosa el coste-efecto de las nuevos productos médicos para incorporar solo aquellos que representen un valor añadido para mejorar la salud de los pacientes.
“Debemos desincentivar la demanda inapropiada de medicamentos y tecnologías sanitarias que son costosos e ineficaces, o que no ofrecen beneficios suficientes sobre alternativas menos costosas”, afirmó James Fitzgerald, director del Departamento de Sistemas y Servicios de Salud de la OPS, oficina regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“El uso de medicamentos genéricos nos permite ahorros significativos sin comprometer la calidad de atención”, agregó.
El nuevo marco de trabajo acordado busca promover el acceso a medicamentos a través de la entrada al mercado de productos genéricos de calidad una vez que venzan las patentes, algo que puede incentivar la competencia entre la industria y reducir los costos.
Otro de los puntos que aborda el nuevo pacto es la regulación de la publicidad farmacéutica y el establecimiento de códigos de conducta que guíen el comportamiento ético de los visitadores médicos farmacéuticos.
Además, plantea la necesidad de trabajar junto con el sector farmacéutico para mejorar la transparencia y el acceso a la información sobre los costes de la investigación y desarrollo para evitar el derroche y lograr así que sean más asequibles los medicamentos y otras tecnologías sanitarias.