viernes, 13 de febrero de 2015

Hidroxizina (Atarax®): nuevas restricciones de uso para minimizar su riesgo arritmogénico


 (Recomendaciones del Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia europeo-PRAC)
AEMPS, 13 de febrero de 2015


Tras la revisión de los datos disponibles sobre el riesgo de prolongación del intervalo QT del electrocardiograma y de torsade de pointes, asociado al uso de hidroxizina, se han introducido nuevas restricciones de uso con objeto de reducir este riesgo en los pacientes en tratamiento:
  • El uso de hidroxizina está contraindicado en pacientes con prolongación del intervalo QT congénito o adquirido o con factores de riesgo predisponentes para la prolongación del mismo.
  • No se recomienda utilizar hidroxizina en pacientes de edad avanzada.
  • Se deberá administrar la menor dosis de hidroxizina que resulte eficaz y durante el menor tiempo posible. Las dosis máximas diarias no deberán superar 100 mg/día en adultos y 2 mg/kg/día en niños de hasta 40 kg de peso.
La hidroxizina, es un antihistamínico de primera generación cuyas indicaciones autorizadas en España son el tratamiento sintomático de la ansiedad, el prurito y la urticaria, y como pre-medicación anestésica.
El riesgo de prolongación del intervalo QT del electrocardiograma (ECG) y de arritmia ventricular (torsade de pointes) asociados al uso de hidroxizina es conocido y aparece descrito en la ficha técnica y prospecto. Con el objeto de caracterizar mejor dicho riesgo y valorar, entre otros aspectos, la conveniencia de la puesta en marcha de medidas adicionales, el Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia europeo (PRAC) ha evaluado los datos disponibles hasta la fecha.
Adicionalmente se ha recabado asesoramiento por parte del Comité Pediátrico y del Grupo de expertos en Geriatría de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA).
Las principales conclusiones han sido las siguientes:
  • Se confirma que hidroxizina aumenta el riesgo de prolongación del intervalo QT del ECG y la aparición de arritmias cardiacas (torsade de pointes). Este efecto parece estar mediado por el bloqueo que el fármaco ejerce sobre los canales del denominado “human ether-a go-go related gen (hERG)”.
  • El riesgo arritmogénico de la hidroxizina es mayor conforme mayor es la duración del tratamiento.
  • El bloqueo de los canales del hERG parece depender de la concentración de hidroxizina, por lo que es importante utilizar hidroxizina a la menor dosis eficaz para el paciente. Por este mismo motivo también se recomienda reducir la dosis máxima diaria del medicamento.
  • Los pacientes con factores que predisponen a la prolongación del intervalo QT, así como aquellos en tratamiento con medicamentos que pueden aumentar las concentraciones plasmáticas de hidroxizina presentan mayor riesgo de arritmias.
  • Los pacientes de edad avanzada son más susceptibles a los afectos adversos de hidroxizina y particularmente a los efectos anticolinérgicos.
Teniendo en cuenta las medidas propuestas por el PRAC, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios recomienda lo siguiente:
  • Se contraindica el uso de hidroxizina en pacientes con:
    • Prolongación del intervalo QT congénito o adquirido.
    • Factores de riesgo predisponentes para la prolongación del intervalo QT del ECG (por ej. Enfermedad cardiovascular preexistente, historia familiar de muerte súbita, alteraciones del balance electrolítico como hipomagnesemia e hipokaliemia, bradicardia significativa y uso concomitante de medicamentos con potencial reconocido para producir prolongación del intervalo QT del electrocardiograma o torsade de pointes).
  • No se recomienda utilizar hidroxizina en pacientes de edad avanzada dada la menor tasa de eliminación del fármaco y el mayor riesgo de sufrir reacciones adversas debidas fundamentalmente a los efectos anticolinérgicos. Si a pesar de ello se utilizase, la dosis máxima diaria no debe superar los 50 mg.
  • Deberá tenerse especial precaución cuando se administre hidroxizina junto a otros medicamentos con capacidad para producir hipokaliemia y/o bradicardia.
  • En todo caso se deberá administrar la menor dosis de hidroxizina que resulte eficaz y durante el menor tiempo posible. Las dosis máximas diarias deberán ser las siguientes:
    • En adultos:100 mg/día
    • En niños de hasta 40 kg de peso: 2 mg/kg/ día
  • Se deberá indicar a los pacientes que se pongan en contacto con su médico si durante el tratamiento con hidroxizina experimentan síntomas como síncope, taquicardia, palpitaciones o disnea.
La AEMPS emitirá una nueva nota informativa, en caso de que la decisión final difiera sustancialmente de las recomendaciones anteriormente expuestas.




Nota Original disponible en bit.ly/1vFHIlg


miércoles, 11 de febrero de 2015

Diabetes y el negocio de medicalizar la salud

Cambios de los estándares de la enfermedad han creado a millones de enfermos.

 
En las últimas décadas se han sucedido informaciones alertando sobre la “epidemia” de diabetes, campañas de prevención centradas en la importancia de un control exhaustivo de los niveles de glucosa y toda una industria sanitaria alrededor de esa cifra. Muchos médicos denuncian hoy que esta visión simplista de la enfermedad está convirtiendo en enfermos a personas sanas y no ayuda a tratar correctamente a las personas verdaderamente enfermas, además de generar enormes dividendos a la industria farmacéutica.

Nos referimos a la diabetes tipo 2, la propia de las personas mayores, ligada a la alimentación o los malos hábitos de vida. No confundir con la diabetes tipo 1, enfermedad autoinmune que se produce en personas jóvenes, en las que la muerte de las células del páncreas hace que necesiten insulina externa. La diabetes tipo 2 “es una enfermedad muy compleja, que por ahora no entendemos, y al centrarnos excesivamente en la glucosa en sangre nos equivocamos”, explica Juan Gérvas, médico general jubilado, doctor en medicina y profesor visitante de la Escuela Nacional de Salud Pública.

Aumento artificial del número de enfermos

Desde los años 90, una serie de cambios han convertido en enfermos a millones de personas. Un grupo de expertos convocados por la Asociación Americana de la Diabetes modificó en 1997 el umbral de azúcar en sangre por encima del cual se consideraba que se padecía diabetes tipo 2. Pasó de 140mg/dl a 125. Automáticamente, sólo en EE UU 1,9 millones de personas pasaron a tener la enfermedad y a ser susceptible de ser medicados. La cifra prácticamente se duplicó en ese país, y en todo el mundo. Algunos investigadores alertaron de las consecuencias. “No hay evidencias de que corregir estas elevaciones leves mejore la salud”, afirmaban los investigadores Steve Woolf y Stephen Rothemich, en el American Family Physician ya en 1998.

Además de este cambio, desde 2003 se fija un segundo baremo para las personas con un nivel de azúcar superior a 100mg/dl, que pasan a ser diagnosticadas como ‘prediabéticas’. Se trata de una etiqueta para denominar a personas sanas con cifras de glucosa en sangre ligeramente elevadas, pero no lo suficiente como para ser consideradas diabéticas, y que a largo plazo pueden presentar un riesgo más alto que el resto de la población de desarrollar la enfermedad. Es, por tanto, un indicador y no una enfermedad en sí

A pesar de ello, en 2008 y 2013 nuevas declaraciones de sociedades médicas establecieron que los medicamentos para la diabetes podían ser aplicados para tratar la prediabetes, si los niveles no bajaban por otras vías (alimentación adecuada, ejercicio…). Las ventas de medicamentos se dispararon. “La lógica del tratamiento de prediabetes con medicamentos es básicamente estúpida”, afirmaba James McCormack, farmacéutico y profesor de la Universidad de Columbia Británica. “Tratamos al 100% de las personas con prediabetes con un medicamento para prevenir que menos de un 15% de esas personas desarrollen diabetes, condición para la que pueden necesitar ese medicamento”.“No hay ningún beneficio probado en dar un tratamiento de antidiabéticos a estas personas antes de que desarrollen diabetes, sobre todo porque muchos de ellos nunca van a desarrollar diabetes”, denunciaba John S. Yudkin, en una investigación realizada en 2014 por el University College de Londres y la Clínica Mayo.

Enrique Gavilán, médico de familia y responsable de investigación del Laboratorio de Prácticas Innovadoras en Polimedicación y Salud, polimedlab, alerta sobre esta nueva realidad: “El concepto de prediabetes es similar al de otras pre-enfermedades, como la prehipertensión o la preosteoporosis. Nos hacen ver que son estados que inevitablemente darán paso a enfermedades que son temidas por todos, pero la realidad es que en un porcentaje muy importante esto no es así”. En esta línea insistía John S. Yudkin en que “la prediabetes es una categoría artificial con cero relevancia clínica”. Juan Gérvas ironizaba a este respecto: “Uno termina teniendo prediabetes, prehipertensión y estando premuerto”.

¿Pero quién se encarga de determinar estas cifras? 
Grupos de expertos, de profesionales, cuyas vinculaciones con la industria farmacéutica han sido puestas en cuestión. Según una reciente investigación periodística publicada por el prestigioso periódico norteamericano Milwokee-Wisconsin Journal Sentinel, “Cada uno de los paneles de expertos que cambiaron las definiciones de enfermedad para aumentar el número de enfermos susceptibles de ser tratados con medicamentos contaban con miembros que recibieron dinero de este tipo de empresas […] 13 de los 19 miembros del comité de expertos de 2013 recibieron más de 2 millones de dólares de la industria de la diabetes  por hacer de conferenciantes o trabajos de consultoría desde 2009, según un análisis de los datos de las propias compañías farmacéuticas”. En dicha investigación se recoge que la industria de la diabetes ha convertido en enfermos al 45% de los adultos norteamericanos (71 millones de personas) generando un volumen de negocio para las farmacéuticas, sólo en EE UU, de 23 mil millones de dólares al año, “más que los ingresos combinados de la Liga Nacional de Fútbol, la Liga Mayor de Béisbol y la Asociación Nacional de Baloncesto”.

“Recuerdo el cambio de definición de diabetes cuando estaba estudiando y todos lo veíamos como un avance, que creíamos que podía mejorar la atención a los pacientes. En ningún caso adivinábamos que detrás de todo esto había intereses comerciales, sociedades científicas al servicio de esos intereses”, se lamenta Abel Novoa, médico de familia y presidente de NoGracias, plataforma por la transparencia, la integridad y la equidad en las políticas de salud, la asistencia sanitaria y la investigación biomédica. Novoa explica que el caso de la diabetes no es único. Los estándares clínicos de varias enfermedades han sido modificados también en las últimas décadas. La hipercolesterolemia, la hipertensión arterial o el sobrepeso han visto descender los niveles que determinan estas enfermedades, y se ha conseguido incrementar el número de personas susceptibles de ser tratadas con medicamentos de una manera abrumadora.

Resultados dudosos

Visto el incremento del gasto, cabe preguntarse si ha sido útil, si la medicación para mantener los índices de glucosa “normales” ha conseguido disminuir la mortalidad de las personas diabéticas. Numerosos estudios han apuntado que no ha sido así. “Desde 2004 a 2013, ninguno de los treinta nuevos medicamentos para la diabetes que han entrado en el mercado han demostrado mejorar los resultados clave, tales como la reducción de ataques cardíacos o cerebrales, ceguera u otras complicaciones de la enfermedad”, recoge la investigación realizada por el Milwaukee Journal Sentinel. De hecho, se ha demostrado que intentar que los diabéticos mantuviesen la mayoría del tiempo una cifra de glucemia cercana a la normalidad incrementaba su mortalidad, según un estudio publicado en el New England Journal of Medicine. Esta investigación, realizada en 2008, detectó una tasa un 22% mayor de muerte por cualquier causa y una tasa un 35% mayor de muerte por causas cardiovasculares en las personas con diabetes tipo 2 cuyo azúcar en sangre había sido puesta bajo control intensivo.
Abel Novoa advierte del daño que produce este control estricto en la población más mayor: “Hipoglucemias, muchas visitas a urgencias, caídas… Pero claro, convencer a las personas mayores de que no pasa nada porque tengan 250 de azúcar es muy complicado, les da mucho miedo. Un miedo que hemos introducido nosotros, los médicos. Y los médicos influidos por sociedades científicas”. De hecho, el sobretratamiento es uno de los factores causantes de un mayor número de muertes en Europa. “Los datos oficiales de la UE son de 197.000 muertos al año por efectos adversos de los medicamentos. 600 muertos diarios, cuando por accidentes de tráfico mueren 75 personas al día en la UE”, explica Gérvas.
Prueba de que estos estrictos controles de glucosa no son efectivos es precisamente el caso del Estado español, donde a los pacientes diabéticos se les dedica un gran esfuerzo diagnóstico y terapéutico, que consigue buenos índices de control de la glucosa y, a pesar de ello, los indicadores de amputaciones y otras enfermedades derivadas son mucho peores a la media europea. “No estamos prestando la atención que merecen y necesitan los pacientes que tienen gravedad, y sin embargo estamos disparando la oferta de tratamientos a pacientes que no lo son. Lo estamos haciendo mal por arriba y por abajo”, denuncia Gérvas.

Y esto por no hablar de los efectos secundarios de los fármacos. “Los medicamentos antidiabéticos tienen, dependiendo del tipo, cada vez más efectos secundarios. Hace poco se retiró un antidiabético, el Avandia, un superventas internacional, que estuvo diez años en el mercado, causando infartos y accidentes cardiovasculares. Ten en cuenta que la diabetes se trata para evitar, entre otras cosas, el que haya infartos e ictus”, explica Novoa. “Los laboratorios lo único que hacen es demostrar que un medicamento disminuye el azúcar para conseguir que sea aprobado. No se les pide que disminuya la mortalidad cardiovascular”, añade. “Un médico con las mejores intenciones y estudioso, preocupado por sus pacientes, si sigue estrictamente las guías de práctica médica es muy probable que provoque más daño que beneficio. Esto es lo más terrible. La medicina está en una situación muy complicada. La ciencia en la cual se basan muchas decisiones está viciada de base, está sesgada. No responde ya a las necesidades de los pacientes, sino a las variables que le interesa a la industria médica para vender más medicamentos”, denuncia Novoa.

En lo que todos los datos coinciden es que, en el caso de la diabetes tipo 2, la clave no parece estar en la glucosa, sino en una variable mucho más compleja: la pobreza. “Se transmite la idea de que la diabetes la tenemos todos, cuando no es así”, afirma Gérvas. “La diabetes se parece más a un problema social, como la drogadicción, que a un problema médico. El enfoque puramente médico, que es el que existe ahora mismo, no va a ningún lado. Se habla de educación para la salud, que es como echarle la culpa al individuo de sus costumbres, cuando lo que determina las costumbres de las personas es dónde han nacido: su contexto social, su nivel socioeconómico. Por eso cada vez preferimos hablar más de condiciones de vida y no de estilos de vida. La nuestra es una sociedad injusta que no le da las mismas oportunidades a todos los ciudadanos y que hace que los más pobres, los que tienen menos cultura, los que no viven en barrios que tengan parques al lado, y esto está medido científicamente, tengan unas condiciones que hacen que sean obesos, coman peor, no hagan ejercicio y finalmente desarrollen diabetes. Se dedican millones de euros a tratar con medicamentos cosas que tienen un origen social y que, con toda seguridad, mucho menos dinero dedicado a intentar mejorar estos condicionamientos sociales tendría muchísimo más impacto en la enfermedad. Ésta es la paradoja”, sentencia Novoa.

Camino por delante

Para los colectivos críticos existen tres frentes de trabajo. El primero es generar conciencia crítica entre los y las profesionales sanitarios. “En esta situación de crisis, los sistemas públicos de salud están muy debilitados y los profesionales están todavía más en manos de la industria. Es muy difícil escapar de su influencia”, alerta Novoa. Además, cuando se hacen este tipo de denuncias, las reacciones son conocidas. “Al momento recibes acusaciones de radical, de ir contra la ciencia, de generar preocupación en la ciudadanía. Aparece todo el poder mediático, con la capacidad que tiene la industria de influir en los medios de comunicación, y quedan como médicos extremistas o ideológicamente sesgados”, se lamenta Novoa. Pero los colectivos de profesionales sanitarios críticos crecen en todo el mundo.
El segundo camino es fomentar la capacidad crítica en la población general. Gérvas contempla dos problemas: “la distancia a la autoridad médica, que en España es demasiada y no debe ser excesiva, y una expropiación de la salud”. “Las personas han perdido por completo capacidad de acción sobre las enfermedades, la autorresponsabilidad de la salud. Vemos cómo se llenan las urgencias por catarros, que todos hemos sabido cómo cuidarse y no necesitábamos ir al médico a que nos certificase que es gripe. Nos controlan inyectándonos miedo, y para hacernos serviles frente a la autoridad médica”, apunta Gérvas.

Con una población y profesionales sanitarios con capacidad crítica, el siguiente paso es conseguir una mayor transparencia, que implicaría, por ejemplo, conocer los resultados de los experimentos que se realizan. “La industria se guarda la potestad de publicar o no los resultados. Esto es un problema, porque hay un sesgo. La industria siempre elige los ensayos clínicos que van a su favor”, explica Novoa. Ahora mismo existe una alianza internacional llamada alltrials para exigir que todos los ensayos se publiquen para que puedan ser analizados por investigadores independientes. Más de 400 instituciones científicas internacionales la han apoyado ya.

original en http://bit.ly/1MzAmL5

lunes, 9 de febrero de 2015

Demoras en el retiro del mercado de medicamentos con riesgo de mortalidad.

BMC Medicine, 5 de febrero de 2015

Antecedentes
El retiro de medicamentos después de su comercialización debido a fallecimientos puede ser ocasionada por evidencia obtenida de informes de casos, estudios observacionales, ensayos aleatorios, o revisiones sistemáticas. No hay estudios sobre el patrón de retiros de medicamentos que produjeron muertes ni de la evidencia que sustentan estas decisiones.  El objetivo fue identificar los medicamentos que fueron retirados después de la comercialización por estar asociados a muertes de los pacientes, para buscar las evidencias en las que se basaron las decisiones del retiro, así como analizar los retrasos y los patrones que involucran a los distintos países.



Métodos

Se realizaron búsquedas en WHO Consolidated List of [Medicinal] Products, sitios web de medicamentos de las autoridades reguladoras, PubMed, Google Scholar, y libros de texto sobre las reacciones adversas asociadas a medicamentos. Se incluyeron los medicamentos en los que la muerte se menciona específicamente como razón para la retirada del medicamento del mercado.

Resultados
Se encontraron 95 medicamentos en los que se documentó la muerte como la razón para su retirada entre 1950 y 2013. Todos fueron retirados en al menos un país, pero en 16 países permanecieron aún en el mercado. En el 47% de los casos transcurrieron más de 2 años entre el primer informe y la retirada del fármaco.
La mayoría de medicamentos retirados se correspondían con fármacos para trastornos neurológicos/psiquiátricos (n=28), antiinflamatorios no esteroideos (n=21), cardiorespiratorios (n=14) y antimicrobianos (n=9).
Las reacciones adversas graves relacionadas con cardiotoxicidad, hepatotoxicidad, y depresión respiratoria representaron más de la mitad de las causas de retirada del medicamento.
Del total de informes sobre mortalidad atribuibles al medicamento el 76% fue publicado por médicos, el 18% por agencias regulatorias y 2 casos en ensayos clínicos.

Conclusiones
El intervalo entre la fecha de lanzamiento del medicamento y la aparición de notificaciones sobre mortalidad se ha acortado en los últimos decenios, y esto podría ser debido a una mejor comunicación de sospechas de reacciones adversas o una regulación más estricta. Sin embargo, muchas retiradas todavía ocurren más de 1 ó 2 años después de que las notificaciones de muertes comiencen a aparecer. Existen discrepancias entre países, con mayores retrasos en África y Asia. Estos retrasos y discrepancias podrían mitigarse mediante el fomento hacia los prescriptores e investigadores a reportar presuntas reacciones adversas graves, de una reglamentación más ágil cuando aparecen informes, así como coordinación internacional.

el trabajo
Onakpoya IJ, Heneghan CJ and Aronson JK.
Delays in the post marketing withdrawal of drugs to which deaths have been attributed: a systematic investigation and analysis.
BMC Medicine. 2015;13:26. doi:10.1186/s12916 014 0262 7.

disponible en http://1.usa.gov/1Sy3DFq


viernes, 6 de febrero de 2015

El sistema de farmacovigilancia de la FDA necesita ser actualizado, señala un estudio


 Ed Silverman, Pharmalot (Wall Street Journal blogs), 2 de febrero de 2015


Un nuevo análisis del sistema estadounidense de notificación de efectos adversos de los fármacos indica que podría estar ocasionando un efecto secundario no deseado: información incompleta sobre lesiones y daños que estos producen; y, de acuerdo al Institute for Safe Medicine Practices (ISMP), una organización sin fines de lucro que realiza un seguimiento de los temas de seguridad de los medicamentos, se debe a que la industria brinda informes incompletos.

El principal mecanismo para recopilar información sobre aquellos efectos adversos  atribuibles a los fármacos es el sistema de información de eventos adversos de la FDA. Tanto consumidores, como médicos y fabricantes de medicamentos pueden notificar voluntariamente sobre estos problemas, pero los fabricantes de medicamentos tienen que investigar e informar sobre los efectos adversos que pudieran atribuirse a alguno de sus productos.

Sin embargo, la industria es la que genera la gran mayoría de las notificaciones. Según ISMP, durante 12 meses, hasta el primer trimestre de 2014, la industria había generado el 97% de las notificaciones del sistema de monitoreo de la FDA. Consecuentemente, señala la ONG sin fines de lucro, la integridad del sistema de información depende de los fabricantes de medicamentos, y estos con frecuencia guardan notificaciones incompletas.
El 36% de las notificaciones entregadas por la industria no incluyó la edad del paciente, y el 44% no tenía la fecha del evento. Según ISMP, para que una notificación se pueda considerar razonablemente completo, este debe incluir edad, sexo y la fecha del evento. Solo el 49% de los eventos graves archivados por la industria estaban razonablemente completos, comparado con el 85% de los que habían sido enviados a la FDA por los médicos o por los consumidores.
El análisis  reveló que existía una gran variabilidad en las notificaciones de la industria. Por ejemplo, cuatro industrias solo entregaron informes razonablemente completos en el 15% de las ocasiones. Es más, ningún productor de medicamentos alcanzo el record de que el 85% de sus reportes estuvieran razonablemente completos. Solo 7% de los productores mencionaron la edad y el genero de los pacientes en el 90% de los reportes que presentaron.
Los informes sobre las muertes también eran cuestionables. Más del 28% de las muertes de pacientes no incluían información sobre la causa de muerte o la posible contribución del medicamento al deceso del paciente. En general, ISMP determino que el 67% de los informes eran de valor limitado, porque solo incluían la palabra “muerte”, o porque no tenían información suficiente sobre la edad del paciente, el género o la fecha del evento.
“A pesar de todos los problemas, sigue siendo el sistema más confiable y más importante para realizar el seguimiento de los medicamentos tras su comercialización”, dice Thomas Moore, un científico con varios años de experiencia de ISMP. “Pero si no sabemos cuentas personas tienen efectos secundarios y cuales son los medicamentos que los producen ¿cómo podemos reducir el número de personas que anualmente sufren efectos indeseables?”
Parte del problema, dice Moore, es que la comercialización de medicamentos ha evolucionado desde que la FDA actualizo por última vez el sistema de monitoreo de efectos adversos en el 2001. Mientras tanto, el tipo de interacciones entre los productores de medicamentos, los médicos y los consumidores se ha diversificado, lo que puede generar reportes de efectos secundarios que no están basados en las quejas espontaneas sobre un medicamento.
Como ejemplo, Moore cita el programa de la FDA llamado REMS, que estipula que los productores de medicamentos tienen que dar ciertos pasos para minimizar el riesgo, como limitar la distribución y educar a los prescriptores y a los pacientes. Durante la interacción con el paciente se puede hacer referencia a un efecto secundario, pero si el productor de medicamentos no establece si el medicamento ocasionó el efecto secundario, los datos que se entregan a la FDA podrían estar incompletos.
“El reglamento de la FDA tiene que actualizarse porque no se adecua a la forma como los medicamentos se están comercializando en la actualidad. Se inunda el sistema con informes de eventos adversos de mala calidad, y como resultado se desconoce qué medicamento puede ser sospechoso de estar causando el problema reportado”, dijo Moore. El autor sugiere que la FDA desarrolle nuevos protocolos para dar seguimiento al contacto con los pacientes y para aclarar la información sobre efectos secundarios.

¿Qué dice la FDA? 
Un vocero reconoce que hay una limitante inherente al sistema y es que la calidad y cantidad de los reportes depende de lo que la gente y las compañías “pueden y quieren informar”. Pero también dice que es la principal fuente de información sobre los cambios de seguridad que se incluyen en las etiquetas, o fichas técnicas. También dice que la FDA utiliza “técnicas para obtener información” (data-mining techniques) y detectar los informes de mayor valor; y para llenar los vacíos, la agencia también confía en la iniciativa centinela (Sentinel Initiative), que todavía esta instaurándose y ha sido diseñada para monitorear la seguridad.

¿Qué fabricantes medicamentos tienen peor record? 
Según el informe, Par Pharmaceuticals, un productor de genéricos, que archivó informes completos menos del 1% de las veces, mientras que el 82,5% estaban mínimamente completos. Un vocero de Par dijo que la compañía reportaba los eventos adversos rápidamente y no había recibido ningún comentario negativo por parte de la FDA.
También dijo que la mayoría de los informes de Par surgen de la literatura médica, principalmente del reporte anual de la American Association of Poison Control Centers, que no incluye la fecha de los eventos. Comentó que “utilizar el porcentaje de ítems por evento que se rellenan como indicador de calidad del sistema de farmacovigilancia de una compañía demuestra tener un gran desconocimiento del tema”.
Pfizer archivó el mayor numero de informes, más de 35.400, 47% estaban razonablemente completos y casi el 68% mínimamente completos, según ISMP. Solicitamos los comentarios de Pfizer y los mantendremos informados.

el artículo original


FDA system for reporting side effects needs a ‘thorough overhaul:’ study
disponible en http://on.wsj.com/1AKVxjj

martes, 3 de febrero de 2015

Limitaciones y riesgos potenciales del uso de marcadores subrogados


Therapeutic Letter, 3 de febrero de 2015


Esta Therapeutic Letter sugiere un enfoque para el uso de marcadores subrogados (o sustitutos, o indirectos). También considera la utilidad de tratar como "objetivos" a los marcadores sustitutos y el uso de sustitutos en las tablas de predicción de riesgo. Compartimos cuatro lecciones basadas en la evidencia, aprendidas cuestionando el uso de sustitutos.
A menudo se aconseja a los médicos,que utilicen marcadores sustitutos para ayudar a orientar y guiar la terapia con medicamentos. Esto ocurre normalmente con el tratamiento de trastornos crónicos, basados en guías e práctica clínica, como la diabetes mellitus tipo II o enfermedad cardiovascular. Pero los marcadores indirectos pueden conducir a un mal uso de los escasos recursos sanitarios, si es que la decisión de iniciar el tratamiento se basa en un nivel "umbral" del marcador sustituto sin relevancia clínica. Una vez que se inicia la terapia con medicamentos, a menudo se utilizan marcadores indirectos para supervisar la eficacia del medicamento y modificar la farmacoterapia pero este enfoque puede ser peligroso tal como se ilustra en los ejemplos incluidos.


Los ejemplos y lecciones se desarrollan a través de 4 preguntas
  1. ¿el "empeoramiento" de un marcador sustituto indica de manera confiable un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad?
  2. ¿La "mejora" de un marcador sustituto específico conduce a una menor morbilidad y mortalidad?
  3. Los beneficios del uso de marcadores sustitutos como objetivos para la terapia con medicamentos superan a los daños?
  4. ¿Es útil emplear valores de marcadores subrogados en herramientas de predicción de riesgo?
Conclusión
Los marcadores indirectos más comúnmente utilizados no han demostrado ser consistentemente predictivos de morbilidad o el riesgo de mortalidad por lo tanto su uso en calculadoras de riesgo es cuestionable.
Depender de marcadores indirectos para evaluar la eficacia de la terapia con medicamentos no ha probado que produzca beneficios clínicamente significativos y hay importantes ejemplos donde esa estrategia fue perjudicial.
Evite seguir objetivos subrogados (por ejemplo, objetivos de LDL-C) que no han demostrado tener un beneficio neto sobre la salud.

El boletín completo
The limitations and potential hazards of using surrogate markers Therapeutics Letter Issue 92 / Oct - Dec 2014
bit.ly/1AFeOJE

lunes, 2 de febrero de 2015

Medicines Safety Update, Volume 6, Number 1, February 2015


TGA, Australia, 2 de febrero 2015

Medicines Safety Update is the medicines safety bulletin of the Therapeutic Goods Administration (TGA).

En este número

  • Combined oral contraceptives and hormone replacement therapy - inflammatory bowel disease
  • Metoclopramide and neurological adverse events
  • Publication changes for Medicines Safety Update
  • What to report? You don't need to be certain, just suspicious!
  • Disclaimer

número disponible en bit.ly/1EoJFHI

Australian Prescriber Volume 38 Number 1 February 2015


Australian Prescriber
Volume 38 Number 1 February 2015

2 de febrero de 2015

Indice

Editorial
Conflict of interest in medical journals JS Dowden

Articles
Choosing a combined oral contraceptive pill M Stewart, K Black

Risk assessment of drug-induced QT prolongation GK Isbister

Abnormal laboratory results
Measuring vitamin D P Glendenning

Diagnostic tests
Home monitoring of blood pressure BP McGrath

Letters to the editor

Features
Medicines Safety Update

Book review
AMH Aged Care Companion

Book review
Therapeutic Guidelines: Endocrinology

New drugs
Enzalutamide for metastatic prostate cancer

Fluticasone furoate with vilanterol for asthma, chronic obstructive pulmonary disease

Pomalidomide for multiple myeloma

Retapamulin for skin infections


disponible en bit.ly/1MxKWBV