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martes, 28 de noviembre de 2017

Unión Europea quiere extender patentes en Mercosur a 25 años

Pharmabaires, 27 de noviembre de 2017


 
 
Horacio Reyser Travers, secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, admitió que la UE quiere ampliar el plazo de las patentes medicinales a 25 años, al exponer ante los miembros de las comisiones de Comercio e Industria, Ciencia y Tecnología y Relaciones Exteriores del Senado, sobre las negociaciones de un Tratado de Libre Comercio con Bruselas.


El argumento de los europeos es que esa ampliación compensará las demoras “burocráticas” cuando solicitan las patentes por primera vez ante las autoridades sanitarias de cada país de la región, explicó el funcionario de la Cancillería.
Reyser Travers también comentó que la UE pretende la protección de los datos de prueba por un periodo de tiempo a negociar.
Mercosur respondió que sus esquemas jurídicos respetan la legislación de patentes de la OMPI y aún así la UE “sigue presionando”, explicó el embajador.
Reyser reconoció que “este tema es el más sensible a cerrar” y que los negociadores del Mercosur “tienen en claro que el acceso de los medicamentos a la población, especialmente en el caso de los biosimilares sería imposible por su precio con la política definida por la UE”.
El funcionario dejó abierta una negocación al comentar que una opción sería otorgar un plazo mayor “en casos absolutamente demostrados de atrasos”,  mientras que sobre la protección de datos “no se alterará la política del bloque”, prometió.

lunes, 5 de septiembre de 2016

MERCOSUR: vienen por las patentes

Pharmabaires , 5 de septiembre de 2016 

La UE quiere discutir cambios en las patentes farmacéuticas como condición para avanzar en un Tratado de Libre Comercio con el Mercosur. Preocupación entre empresarios argentinos por las exigencias europeas.

La UE informó oficialmente que quiere debatir cambios en los regímenes de propiedad intelectual vigentes en América Latina en el marco de las negociaciones por el Tratado de Libre Comercio con el Mercosur.
La exigencia fue transmitida la semana pasada por funcionarios de la Cancillería y de la Secretaria de Comercio a las cámaras industriales farmacéuticas.


Precisamente, el secretario de Comercio Miguel Braun, recibía a empresarios farmacéuticos para comunicarle la mala noticia, el mismo día en que la UIA expresaba su preocupación y malestar por la apertura de la economía en el Día de la Industria.
Entre algunos de los condicionamientos que se imponen para iniciar las negociaciones figuran la eliminación de impuestos a las exportaciones, el incremento de los estándares de las patentes, y que los capitales de origen europeos tengan un trato equitativo en materia de promoción a la inversión.


El capítulo patentes debía quedar fuera de las negociaciones, habían propuesto industriales argentinos durante las conversaciones preliminares con funcionarios de la Cancillería, para evitar que ocurriese lo mismo que durante las negociaciones de otros tratados de libre comercio como el TPP (Estados Unidos y socios del Pacífico) que el tema propiedad intelectual trabó el acuerdo final durante años.


“La idea era avanzar en el Tratado de Libre Comercio dejando afuera patentes, que quedaría para debatir como último tema para que no pasara los mismo que con el TPP”, reconoció uno de los interlocutores de la industria. Pero desde Bruselas hay otra mirada.
 Las negociaciones con la UE se destrabaron durante los recientes encuentros del presidente Mauricio Macri con su colega francés Francois Hollande y con el Premier italiano Matteo Renzi.
 En el capítulo propiedad intelectual, la UE reclama que las legislaciones nacionales garanticen el derecho de patentes de las multinacionales en los más diversos ámbitos industriales, pero en especial en medicamentos, tal como ocurrió con el TPP que los países latinoamericanos de la Cuenca del Pacífico firmaron con Estados Unidos.
Una matriz adaptada al modelo de las multinacionales sería la implementación de un sistema único de reconocimiento de las patentes, mediante el cual bastaría que un medicamento obtuviese una patente en Brasil o en Argentina, para que tuviese igual protección en el resto del bloque, tal como alertó recientemente Rubén Abete, secretario general de ALIFAR.


En el TPP firmado Estados Unidos y sus socios del Pacífico se impuso la extensión de la exclusividad de datos de entre cinco a ocho años, aunque todavía hoy PhRMA considera que es un plazo insuficiente y reclama doce años.


http://www.pharmabaires.com/index.php/features/typography/666-vienen-por-las-patentes

martes, 29 de marzo de 2016

MSF pide a la India que no acuerde con la UE restricciones en producción de genéricos

Europa Press , 29 de marzo de 2016

Médicos sin Fronteras (MSF) reclama al primer ministro de La India, Narendra Modi, que no firme ningún acuerdo con la Unión Europea que restrinja la producción y exportación de medicamentos genéricos a precios asequibles, como parte de las negociaciones sobre un acuerdo de libre comercio.
Este miércoles se celebrará una cumbre entre la UE e India en Bruselas (Bélgica) para reanudar las conversaciones iniciadas hace nueve años, que incluyen diferentes cuestiones polémicas como las relativas a los temas de propiedad intelectual, que podrían tener un impacto negativo en el acceso a los medicamentos.

“India es una fuente vital de medicamentos genéricos asequibles de los que dependen millones de personas en todo el mundo. Cualquier golpe a la farmacia del mundo en desarrollo tendría consecuencias desastrosas”, ha destacado Joanne Liu, presidenta internacional de MSF.

Esta organización asegura que este país es proveedor de atención médica a pacientes en más de 60 países y, de hecho, dos de cada tres fármacos que adquieren para tratar el VIH, la tuberculosis y la malaria son genéricos producidos en este país asiático.

Pero según lo propuesto por la UE, avisa MSF en un comunicado, “se podría bloquear la salida de India de medicamentos legítimos en su camino hacia los pacientes en vías de desarrollo si una empresa multinacional afirma que se están infringiendo sus derechos de propiedad intelectual”.
“Con las negociaciones comerciales UE-India a punto de reanudarse, todavía hay mucho en juego en materia de acceso a los medicamentos”, recalca Leena Menghaney, responsable de la Campaña de acceso en el sur de Asia, que anima a Modi a “mantenerse firme” y negarse a “cerrar la farmacia del mundo en desarrollo”.

Original EuropaPress http://bit.ly/1SmItdp
MSF pide a la India que no acuerde con la UE restricciones en producción de genéricos

DENTRO DEL ACUERDO DE LIBRE COMERCIO MSF pide a la India que no acuerde con la UE restricciones en producción de genéricos Menéalo Pastillas, drogas, píldoras PIXABAY Publicado 29/03/2016 19:01:11CET MADRID, 29 Mar. (EUROPA PRESS) - Médicos sin Fronteras (MSF) reclama al primer ministro de La India, Narendra Modi, que no firme ningún acuerdo con la Unión Europea que restrinja la producción y exportación de medicamentos genéricos a precios asequibles, como parte de las negociaci ...

Leer mas: http://www.infosalus.com/farmacia/noticia-msf-pide-india-no-acuerde-ue-restricciones-produccion-genericos-20160329190111.html

(c) 2015 Europa Press. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de este contenido sin su previo y expreso consentimiento.
MSF pide a la India que no acuerde con la UE restricciones en producción de genéricos

DENTRO DEL ACUERDO DE LIBRE COMERCIO MSF pide a la India que no acuerde con la UE restricciones en producción de genéricos Menéalo Pastillas, drogas, píldoras PIXABAY Publicado 29/03/2016 19:01:11CET MADRID, 29 Mar. (EUROPA PRESS) - Médicos sin Fronteras (MSF) reclama al primer ministro de La India, Narendra Modi, que no firme ningún acuerdo con la Unión Europea que restrinja la producción y exportación de medicamentos genéricos a precios asequibles, como parte de las negociaci ...

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(c) 2015 Europa Press. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de este contenido sin su previo y expreso consentimiento.

martes, 13 de octubre de 2015

OMS nueva publicación: Comercio y Salud: hacia la construcción de una estrategia nacional

OMS 13 de octubre 2015
Salud y comercio están fuertemente interconectados, relación que produce diversos efectos sobre la salud pública. Mientras que el comercio puede ampliar la disponibilidad de productos de salud, la intensificación de la liberalización del comercio - a través de acuerdos bilaterales de libre comercio - enfrenta a las autoridades nacionales de salud con mayor movimiento de personal de salud; turismo médico; mayores niveles de protección de la propiedad intelectual que afectan a los precios de los medicamentos; y productos alimenticios potencialmente dañinos.

“Comercio y Salud: hacia la construcción de una estrategia nacional” ofrece información general útil para los responsables políticos, en pos de formular una respuesta nacional coherente a los problemas de salud del comercio. Por ejemplo, se explica como los expertos de la salud pueden formarse para participar más activamente en las negociaciones de acuerdos de libre comercio para que puedan proteger la salud pública frente a las consecuencias negativas de la liberalización comercial.

* Comercio y Salud: hacia la construcción de una estrategia nacional : disponible en
http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/183934/1/9789241565035_eng.pdf?ua=1

miércoles, 7 de octubre de 2015

Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP)

RT, 5 octubre 2015


El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés) es un tratado de libre comercio multilateral fuertemente promovido por EE.UU. y negociado en secreto entre 12 naciones que bordean el océano Pacífico. Envuelto en la polémica, multitud de expertos apuntan a que el tratado supone una gran amenaza para la salud y el bienestar de miles de millones de personas en todo el mundo.
Cumbre de líderes de los países miembros del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica en 2010
Cumbre de líderes de los países miembros del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica en 2010

Países miembros
El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica esta siendo negociado entre EE.UU., Australia, Nueva Zelanda, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Perú, Singapur y Vietnam.
¿Qué es el TPP y qué implica?
El TPP constituye el mayor acuerdo comercial regional de la historia, que englobaría a un 40% de la economía mundial bajo un nuevo marco normativo para el comercio y se está negociando a puerta cerrada. 
De acuerdo con los documentos filtrados, los 12 países ribeños del Pacífico están tratando de eliminar todas las barreras al comercio, incluidas las leyes que garantizan la seguridad alimentaria, la protección de la agricultura y la privacidad de la información de los ciudadanos. 
Además, a pesar de denominarse tratado de libre comercio, no solo abarca temas comerciales, sino también aspectos sobre la libertad de Internet, los derechos de autor, la protección de patentes o la salud.
De esta forma, el acuerdo podría exigir a los países miembros adoptar normas laborales y ambientales más estrictas, limitaría la libertad de acceso a Internet, obligaría a los proveedores a suprimir contenidos a instancias de los propietarios de los derechos de autor, proporcionaría protecciones legales más fuertes a las compañías farmacéuticas y otorgaría a los inversores extranjeros una nueva forma de desafiar las leyes y las regulaciones nacionales, entre otros.

¿Qué amenazas supone este acuerdo secreto?
Numerosos expertos no dejan de advertir de las graves consecuencias económicas, políticas y sociales que podría acarrear la aprobación de este acuerdo al afectar a la libertad de expresión de los ciudadanos y al derecho de naciones soberanas a desarrollar políticas y leyes que respondan a sus prioridades nacionales. 
Un documento descubierto recientemente por WikiLeaks reveló que el acuerdo no parece entrañar nada bueno. De forma concreta, esta señala que el TPP fue diseñado para favorecer a las grandes corporaciones transnacionales y además permitiría a las mismas demandar a los gobiernos y solicitar millonarias indemnizaciones a cuenta de los contribuyentes.
Además, a diferencia de lo prometido por la Administración Obama, el acuerdo refuerza y amplía el sistema legal de solución de controversias inversor–Estado (ISDS, por sus siglas en inglés) y eleva a las empresas de capital extranjero a la misma categoría que los gobiernos soberanos. A tenor de esto, la senadora estadounidense Elizabeth Warren sostiene que "si la versión final del acuerdo sobre el TPP incluye al ISDS, los únicos ganadores serán las corporaciones multinacionales".
Según Lori Wallach, una de los líderes del grupo estadounidense Public Citizen para la defensa del derecho del consumidor, otro punto preocupante del tratado es la creación de un tribunal secreto en el que las empresas podrán demandar a los gobiernos ante paneles de arbitraje secretos integrados por abogados corporativos que evitan los tribunales nacionales y anulan la voluntad de los parlamentos en caso de no conseguir lo que quieren. Según la activista, esta medida destruirá por completo la legislación y pondrá en peligro los derechos fundamentales que habitualmente proporcionan los Estados democráticos. 

¿Cuál es el estado actual del acuerdo?
El 5 de octubre de 2015, EE.UU. y los otros 11 países ribereños del Pacífico llegaron finalmente a un acuerdo sobre el TPP. Es posible que el texto del acuerdo, que se ha estado negociando desde hace casi ocho años, tarde un mes en estar disponible.
Entre los últimos puntos de desacuerdo se encontraban las protecciones comerciales para los medicamentos avanzados de los fabricantes, la voluntad de tener unos mercados más abiertos para los productos lácteos y el azúcar, así como una lenta eliminación de los impuestos de los automóviles japoneses vendidos en EE.UU. 
Tras meses de acalorados debates en las cámaras del Congreso de EE.UU., el pasado 24 de junio el Senado estadounidense aprobó la ley que otorga al mandatario Barack Obama el derecho a acelerar las negociaciones sobre los pactos de comercio libre, entre ellos, el TPP. Así, esta 'vía rápida' obliga a los congresistas de EE.UU. a aprobar las leyes propuestas por el presidente sin la posibilidad de introducir cambios.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Un TPP para beneficio de las transnacionales


Hedelberto López Blanch*, 23 noviembre 2014

Son 12 los países que vienen negociándolo a puertas cerradas desde hace tres años. Durante su visita a China, el presidente de EE.UU., Barack Obama, ha vuelto a instar a los líderes internacionales a cerrar un importante acuerdo comercial que permita erradicar aranceles y reglamentos entre 12 países.

Los líderes de los países que negocian el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (Trans-Pacific Partnership, TPP) en la cumbre de la APEC celebrada esta semana no han fijado una fecha para sellar el pacto

Una vez alcanzado el pacto, eliminaría los aranceles sobre los bienes y servicios y cambiaría las regulaciones de mano de obra, contratación pública, empresas de propiedad estatal, propiedad intelectual y protección del medio ambiente. El acuerdo también permitiría a EE.UU. aumentar su presencia económica en Asia.

Inicialmente, las negociaciones sobre el mencionado acuerdo comercial comenzaron entre Brunéi, Chile, Nueva Zelanda y Singapur en el 2003. EE.UU. se unió al proceso en 2008 junto con Australia, Canadá, Japón, Malasia, México, Perú y Vietnam. Sin embargo, las negociaciones acerca del tratado multinacional se han llevado a cabo en secreto. La propia China no forma parte del pacto.

“Aunque el TPP está siendo llamado un acuerdo comercial, EE.UU. ya tiene acuerdos comerciales con la mayoría de los países que participan en las conversaciones. En cambio, el TPP es una importante toma de poder por parte de las grandes corporaciones”, afirmó la doctora Margaret Flowers, de la organización Médicos por un Programa Nacional de Salud (PNHP).

“El texto del TPP incluye 29 capítulos, sólo cinco de los cuales tratan del comercio. Los capítulos restantes se centran en los cambios que las empresas multinacionales no han sido capaces de aprobar en el Congreso, como las restricciones a la privacidad en Internet, el aumento de la protección de patentes, un mayor acceso a los litigios y una mayor desregulación financiera”, agregó en declaraciones al Instituto para la Precisión Pública (Institute for Public Accuracy).

Según Flowers, “los mejores abogados han redactado el documento para que se adapte a las necesidades del poder corporativo, al tiempo que socava los intereses de la sociedad y del planeta”.

Hasta el momento, ciertas secciones de los 29 capítulos del tratado han sido filtradas. Cada una de ellas más aterradora que la otra. Una novedad de esta semana fue la publicación de Wikileaks de uno de los capítulos más importantes del documento, el de “propiedad intelectual”. En él se muestra cómo este acuerdo beneficiará a las grandes farmacéuticas dándoles la posibilidad de ampliar sus patentes, perjudicando así a millones de personas, cercenándoles la capacidad de acceder a medicamentos genéricos, los que son sustancialmente más económicos.

Para que se haga usted una idea, en Estados Unidos –donde las farmacéuticas tienen más poder que en ninguna otra parte del mundo– la población gasta alrededor de 300 billones de dólares al año en medicinas. Sin el monopolio de las patentes, esta suma sería diez veces menor: 30 billones.

Es el mayor acuerdo comercial internacional de la historia y se está debatiendo en estos momentos, apunta un artículo publicado en el diario digital ’The Malay Mail’.

EE.UU., Canadá, Australia, Brunei, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam forman actualmente parte de las negociaciones, lo que supone un 40% de la economía mundial y una población combinada de 792 millones de personas. Este pacto, que pretende otorgar más poder a las empresas transnacionales y consolidar una amplia zona comercial que englobaría a 800 millones de consumidores,

Es un acuerdo comercial multinacional secreto que genera inquietud porque afectaría a la libertad de expresión de los ciudadanos y al derecho de naciones soberanas a desarrollar políticas y leyes que respondan a sus prioridades nacionales, agrega el sitio web malasio.

Aunque ha sido descrito como un tratado de libre comercio, no solo abarca temas comerciales. El documento incluye puntos preocupantes sobre la libertad en Internet, los derechos de autor, la protección de patentes o la salud.

Un país en vías de desarrollo como el nuestro estaría firmando la sentencia de muerte de miles de peruanos, incapaces de costear los altos precios de medicamentos de enfermedades tan letales como el cáncer. En consecuencia, el TPP es un ataque frontal contra cualquier política pública que intente ampliar los servicios de salud.

Pero este no es el único “hachazo” que plantea el tratado. Con su aprobación, los derechos corporativos crecerían aún más, en detrimento del poder estatal y de sus medidas de regulación al sector privado. Las empresas privadas tendrían el firme apoyo para demandar directamente a los Estados –saltándose los sistemas judiciales nacionales–, acudiendo directamente a tribunales internacionales, tales como el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones del Banco Mundial. Se incrementarían situaciones tan esperpénticas (amparadas por nuestro TLC con EE.UU.), como la demanda que hizo Doe Run al Estado peruano (por US$800 millones) sobre el argumento de que nuestro gobierno ejercía un trato injusto al exigirle el cumplimiento de las normativas medioambientales en La Oroya (una de las zonas más contaminadas del mundo).

La segunda novedad de la semana es que cerca de 170 diputados estadounidenses han enviado una carta al Representante de Comercio de EE.UU. expresando su disconformidad con que el TPP sea aprobado por un procedimiento que se conoce como “vía rápida” (a través del cual se han aprobado acuerdos comerciales en los últimos 20 años en este país).

La “vía rápida” brinda la única posibilidad al Congreso norteamericano de aprobar o rechazar un acuerdo comercial en su totalidad. De concretarse el rechazo de los 170 diputados a la “vía rápida”, el Congreso de EE.UU. podría llevar a cabo numerosas enmiendas al tratado. Esto significaría que países como el nuestro habrían hecho una serie de concesiones a cambio de nada. En otras palabras, que de nada valdría que hayamos renunciado a ciertas cuestiones (por ejemplo, a subsidios en el sector cultural) con el fin de obtener “algo a cambio”. Así, habría serias dudas de que ese “algo a cambio” apareciera en el texto final del TPP, dejándonos incluso en una posición de mayor desventaja.

Son 620 millones las personas que serían afectadas por el TPP. No obstante, solo son partícipes de las negociaciones altos funcionarios del gobierno de los 12 países implicados, junto a 600 asesores de diversas corporaciones. Incluso nuestros congresistas no han tenido la posibilidad de acceder al texto, a pesar de los reclamos de algunos de ellos.

IPS

“El motivo por el que el gobierno de Barack Obama sigue incumpliendo plazo tras plazo, año tras año, es que está impulsando una agenda extremadamente impopular que beneficia a unas pocas grandes corporaciones a costa de la economía, el ambiente y la salud pública en cada país del TPP y más allá”, dijo Arthur Stamoulis, director ejecutivo de la Campaña Ciudadana para el Comercio Justo, una organización que se opone al tratado.

“Las personas y los parlamentos de la costa del Pacífico están empezando a darse cuenta de que el TPP será una mala noticia para sus países. Y eso incluye a Estados Unidos”, agregó en diálogo con IPS.

“La resistencia contra el TPP es más fuerte que nunca, y se está intensificando”: Arthur Stamoulis, de la Campaña Ciudadana para el Comercio Justo

Los negociadores del TPP confirmaron en Beijing que el gobierno de Obama, que viene liderando las conversaciones sobre el tratado, había fijado como una meta clave para el escurridizo acuerdo la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), celebrada en la capital china el lunes 10 y este martes 11.

“Si vamos a mudar todas nuestras fábricas al exterior, el pueblo estadounidense se quedará con las migajas. Y realmente, incluso los partidarios del TPP admiten que no tiene que ver tanto con el comercio sino más bien con las inversiones, con garantizar reglas generales de gobernanza mundial en materia de inversiones”, añadió.

De hecho, de los 29 capítulos propuestos para el TPP, apenas cinco versan directamente sobre comercio, según Public Citizen, una organización de defensa de los derechos del consumidor con sede en Washington.

“Las disposiciones no comerciales promoverán salarios más bajos, precios más altos de las medicinas, más alimentos importados inseguros y nuevos derechos para que inversores extranjeros reclamen pagos de los Tesoros nacionales por leyes internas que ellos creen perjudican los nuevos privilegios que podrían obtener con el TPP”, dijo el lunes 10 la activista Lori Wallach, directora del programa de vigilancia del comercio mundial en esa organización.

“Pese al intenso secreto que envuelve a las negociaciones… muchas naciones del TPP se han dado cuenta de que ahora el tratado que se ofrece será perjudicial para la mayoría de la gente, aunque las grandes corporaciones que presionan para que se apruebe puedan mejorar sus márgenes de ganancia”, expresó.

*Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.


martes, 7 de enero de 2014

Alianza del Pacífico: ¿integración o dependencia?




Juan Manuel Karg*


ALAI AMLATINA, 06/01/2014.- 

El tablero político de América Latina se sacudió estos últimos años con la aparición de la Alianza del Pacífico, bloque regional constituido por México, Colombia, Perú y Chile. No es casual: se trata de cuatro países que tienen Tratados de Libre Comercio con EE.UU., y cuyos últimos gobiernos han sido mayormente conservadores: Peña Nieto en México, Santos en Colombia, Humala en Perú y Piñera en Chile. ¿Cuáles son sus principios organizativos? ¿Qué tipo de integración buscan estos países?

A través de la “Declaración de Lima”, primer documento del bloque, los países miembros señalan la necesidad de “avanzar progresivamente hacia el objetivo de alcanzar la libre circulación de bienes de servicios, capitales y personas”. Esta idea de integración llevó a que el bloque forme el Consejo Empresarial de la Alianza del Pacífico (CEAP), entre cuyas funciones está elevar a los respectivos gobiernos “recomendaciones y sugerencias para la mejor marcha del proceso de integración y cooperación económica-comercial entre nuestros países”.

¿Cuál es la visión que hay tras esto? La noción de que la integración entre los países sólo debe ser comercial, económica, y financiera, sin tener implicancias de unión en lo político, lo social, lo cultural. Esto es, sin lugar a dudas, una falacia, ya que detrás de toda acción –o inacción- en lo económico hay política. Hasta el neoliberalismo más ortodoxo de los ´90 se amparó en una política bien definida: la “reforma” del Estado en busca de su achicamiento, con el consiguiente desmantelamiento del aparato productivo, entre otros efectos.

Ahora bien, y relacionado con esto mismo, la creación de la Alianza del Pacífico ha tenido rápidas repercusiones en los organismos multilaterales de crédito. Uno de sus máximos exponentes, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entregó “apoyo técnico a los gobiernos y representantes empresariales”, tal como figura en su página web. Vale recordar que EE.UU. cuenta con más del 30% del paquete accionario del BID, siendo fundador del mismo y garantizando su funcionamiento mediante su sede en Washington. El país que gobierna Barack Obama, además, es miembro observador de la Alianza del Pacífico, lo que cierra un círculo de intereses en común entre ambos.

Las críticas a la integración propuesta por la Alianza del Pacífico

Numerosos políticos e intelectuales han realizado críticas a la conformación de la Alianza del Pacífico, con similares perspectivas: la denuncia a un intento de “paralización” de la integración regional –y su subordinación a Washington- como los principales motivos para oponerse a este bloque emergente.

Para el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera, esta alianza de países “parece estar puesta para bloquear esta mirada hermanada del continente”, al haber nacido “muy fuertemente vinculada a los intereses de EE.UU” tal como declaró en diciembre pasado en España. Tras ello, explicó su visión sobre la integración, al decir que "somos un continente, somos hermanos de historia. Nos necesitamos mutuamente. Los mejores resultados para nuestros países van a venir si nos fusionamos en un gran horizonte compartido".

El presidente ecuatoriano Rafael Correa fue más enfático: señaló la existencia de una “reconstitución” de la derecha en el continente, expresada en cierta forma por estos países, al no proponerse “crear una gran sociedad con ciudadanos de la región; sino crear un gran mercado, crear consumidores”.

El dilema integracionista: ¿subordinación o autonomía?

Los próximos 30 días de América Latina y el Caribe serán importantes en lo relativo a la integración regional: en La Habana, Cuba, se realizará la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños –CELAC-, el 28 y 29 de enero; y, a su vez, el 31 de este mismo mes, en Caracas, Venezuela, tendrá lugar la XLVI Cumbre Presidencial del Mercosur. Sin intentar perder iniciativa, y mostrando su dinamismo, los presidentes de la Alianza del Pacífico planifican una reunión en Cartagena de Indias, Colombia, para el 10 de febrero. Como se ve, las frías agendas diplomáticas guardan también una disputa central sobre las relaciones que deben darse, entre sí, los países de nuestro continente.

Para finalizar, son necesarias algunas preguntas de cara al futuro cercano de nuestro continente: ¿Puede un bloque que, en teoría, busca la integración de los países de América Latina y el Caribe, actuar subordinado a los intereses de los organismos multilaterales de crédito como el BID? ¿Cuál son las motivaciones ideológicas de estos países para no integrar mecanismos de integración económica, política y social ya existentes, como CELAC, Unasur, Mercosur o ALBA? ¿Hasta dónde llegará este intento de intentar paralizar –y paralelizar- las herramientas de integración autónomas que, durante estas últimas décadas, se han dado nuestros pueblos o gobiernos?

El 2014 que acaba de comenzar podrá brindarnos algunas respuestas a estos interrogantes, a la luz de las próximas cumbres presidenciales, cuyos acuerdos nos darán mayores elementos para comprender los años venideros en la integración de nuestro continente.


* Juan Manuel Karg es Licenciado en Ciencia Política UBA, Investigador Centro Cultural de la Cooperación

enlace original
http://alainet.org/active/70253

lunes, 12 de noviembre de 2012

TTP: pacientes, patentes, tratados y mercados



Gustavo Leal F.*
La Jornada (México), 10-11-12



Al decir de Hedwing Lindner –socia de Arochi, Marroquín&Lindner– el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP, por su siglas en inglés) se negocia en lo oscurito” en materia del capítulo de protección intelectual. Con ello se están protegiendo intereses del sector farmacéutico –al disminuir requisitos formales para otorgar patentes, extenderles vigencia (más de 20 años), aceptar las periféricas o secundarias y rechazar la bioequivalencia– en “detrimento” del desarrollo pleno de la industria nacional.

Los “excesos” alarman, puesto que “pareciera” que se pretenden patentar “métodos de tratamiento quirúrgico y diagnóstico”, lo que implica que “no se podrá operar a pacientes con metodolgías que salven vidas y que ya hayan sido patentadas”, advierte. Se desconoce a ciencia cierta “cuántos” son los capítulos del TPP “que ya tienen avances sustanciales”. Así que México, sentencia Lindner, estaría por firmar un contrato de adhesión “preacordado, sin haber negociado, ni defendido los intereses de los mexicanos, convirtiéndonos en simples receptores de bienes y servicios” (El Financiero, 16/8/12).
Hay quien estima que México tendrá que negociar el equivalente a 10 tratados comerciales a la vez cuando se materialice el ingreso al TPP.

¿Qué mercados buscan amparar con el TPP?

En primer término, el farmacéutico. Para la consultora IMS Health el mercado mexicano suma un costo anual de 14 mil millones de dólares y los países de dónde se importa la mayor cantidad de productos son Canadá y Estados Unidos. Desde que México eliminó en 2008 el requisito a las firmas de tener planta en el país para expender sus artículos en el mercado nacional, las compras de medicamentos al exterior se triplicaron: 54 millones de productos en 2008 frente a 152 millones en 2011. Este incremento deriva también de que se han apresurado los permisos para compras externas de fármacos, insumos y dispositivos médicos.

Al decir del comisionado de Fomento Sanitario de la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris), Francisco Acosta Minquini, México gasta en promedio 28.3 por ciento en medicamentos, porcentaje superior al gasto promedio de 17 por ciento de los miembros de la OCDE: “los precios aún son altos”.
Según la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma) el sector ocupa el segundo lugar en el sector industrial; ha crecido por encima del PIB (representa 1.2 por ciento) y la industria manufacturera (representa 7.2 por ciento), así como en su nivel de inversiones (160 mil millones de pesos entre 2007 y 2012), ventas (195 mil millones de pesos en 2012) y empleos (76 mil directos en 2009). Se aguarda que –para 2013– las exportaciones hacia Brasil, Argentina, Colombia, Chile y Cuba crezcan 25 por ciento. Las inversiones incluyen las tres especialidades del sector: medicamentos para uso humano; dispositivos médicos y fármacos de uso veterinario.

Para Rafael Gual, director de la Canifarma, es claro que a pesar de que los laboratorios establecidos en México surten la mayor parte de los medicamentos que consumen los mexicanos, la balanza comercial 2011 fue deficitaria porque se importó más (4 mil 540 millones de dólares ) de lo que se exportó (mil 773 millones de dólares). Frente a este cuadro, la alternativa de Canifarma consiste en impulsar nuevamente la fabricación de farmoquímicos en México.

Y es que hacia 1977, México producía 35 por ciento de ellos (o principios activos), situación que se preservó consistentemente hasta 1985. Diez años después todavía podía apreciarse que 94 firmas de farmoquímicos abastecían hasta 67 por ciento de las necesidades nacionales, mientras el sector ostentaba un superávit anual cercano a los 40 millones de dólares.
La llegada del Tratado de Libre Comercio (TLC) alteró el panorama fortaleciendo la importación de insumos. El número de empresas disminuyó a 48 para surtir apenas 55 por ciento de la demanda de la industria. Hoy día sólo sobreviven 20 fabricantes de principios activos (Reforma, 3/7/12).

Por su parte, los laboratorios nacionales agrupados en la Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (Amelaf) se oponen a la implementación del acuerdo porque, según su presidente, Ricardo Romay, “extenderá cinco años más las patentes de productos”, lo que frenaría la innovación, afectando a la “sociedad, instituciones públicas, laboratorios y distribuidores nacionales”. En su opinión, el gobierno estadunidense y las multinacionales de ese país (Pfizer, Eli Lilly, MSD, Johnson&Johnson, Amgen) se encuentran “detrás de la adhesión de México al TPP, ya que saldría beneficiadas con las modificaciones en materia de propiedad intelectual. Nos inconformaremos por canales legítimos” (El Financiero, 13/9/12).

Es una intención que confirmó el propio secretario de Economía, Bruno Ferrari, al revelar que “se ha reunido” con las diferentes cámaras empresariales, “asegurar” que la opinión de los laboratorios nacionales se tomará en cuenta y “considerar prematuro hablar sobre el tiempo de ampliación de la protección intelectual de los medicamentos” (El Financiero, 14/9/12).

Ya desde los tiempos de Julio Frenk como secretario de Salud del foxismo se insistió reiteradamente en la conveniencia de respetar rigurosamente el sistema de patentes, aceptado por México con la adopción del TLC, salvaguardando así los intereses legítimos presentes en la arena de la política pública.

Pero, ¿quién vela por los la suerte de los pacientes y los intereses nacionales en materia de protección intelectual en las negociaciones –en curso– de ese Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica?

* Universidad Autónoma Metropolitana–Xochimilco

nota original http://bit.ly/10fjDXu