martes, 8 de julio de 2014

Gabapentina y Pregabalina: Entre el uso y el abuso


Gabapentina y Pregabalina: Entre el uso y el abuso
INFAC. Información Farmacoterapéutica De La Comarca. Volumen 22 • Nº 4 • 2014

8 de julio 2014

Sumario
• Introducción
• ¿Cuáles son las indicaciones autorizadas?
• Uso en indicaciones no autorizadas (off-label)
• Seguridad
• Conclusiones



INTRODUCCIÓN
Gabapentina y pregabalina son fármacos antiepilépticos con acciones farmacológicas similares. Son análogos estructurales del GABA, si bien su mecanismo de acción no es totalmente conocido. El primero en comercializarse fue gabapentina (Neurontin®), que se autorizó en EE.UU. para el tratamiento combinado de la epilepsia. Sin embargo, su uso fue extendiéndose a otras indicaciones promovidas por el laboratorio fabricante, como el tratamiento del dolor neuropático y nociceptivo, la profilaxis de la migraña o el trastorno bipolar, en las que podía generar mayores beneficios que en su indicación original como antiepiléptico, convirtiéndose así en un «blockbuster» o éxito de ventas1,2. Para ello, se utilizaron métodos de promoción muy «eficaces», basados en la publicación selectiva de resultados favorables,lo cual pone en entredicho la validez de la evidencia en estos casos3. El laboratorio fue multado por promover ilegalmente la prescripción fuera de las indicaciones autorizadas (uso off-label ), pero los cuantiosos beneficios obtenidos con las ventas compensaron con creces la sanción. Ya en el 2001, los datos de un estudio realizado en EE.UU. indicaban que gabapentina era el fármaco con mayor uso off-label: el 83% de su uso fue en indicaciones no aprobadas y solo en un 20% de esos casos existía alguna evidencia que avalaba su utilización4. Hace diez años, coincidiendo con el fin de la patente de Neurontin®, el mismo laboratorio comercializó pregabalina (Lyrica®).
Este fármaco es similar farmacológicamente a gabapentina, pero con un coste muy superior.
Ahora, diez años más tarde, con la patente de Lyrica® a punto de caducar, nos preguntamos cuál ha
sido el recorrido de estos dos fármacos en los últimos años.
¿Cuáles son sus indicaciones aprobadas? ¿En qué indicaciones se usan realmente? ¿Qué evidencia
soporta dichos usos? ¿Ha aumentado su consumo? ¿Qué sabemos sobre su seguridad?
En el boletín intentaremos dar respuesta a estas cuestiones


número completo disponible en:http://bit.ly/1xLL3S6

lunes, 7 de julio de 2014

Drug safety Update Volume 7 , Issue 11 , June 2014



Volume 7 , Issue 11 , June 2014

Boletín mensual de la Agencia británica de medicamentos ( Medicines and Healthcare products Regulatory Agency) y su consejo independiente, Commission on Human Medicines

Contenido
Drug safety advice
Uso combinado de diferentes clases de medicamentos que bloquean el sistema de renina angiotensina: riesgo de hiperkalemia, hipotensión, y empeoramiento de la función renal — nuevas advertencias

A1 Ferumoxitol: reacciones de hipersensibilidad graves— recordatorio de precauciones a tomar antes y durante la administración.


A2 Stop press
Ivabradina: pruebas provenientes de ensayos clínicos alertan sobre aumento del riesgo cardiovascular — monitorear cuidadosamente por bradicardia

S1 Soluciones de Clorhexidina: riesgo de lesiones en piel por quemaduras químicas en infantes prematuros
S2 Yellow Card Scheme update
E- learning modules on adverse drug reactions

Las compañías farmacéuticas hacen medicamentos, o dinero?



Dinero- Excelsior, México. 5 de julio de 2014
The New York Times 05 / Julio / 2014 Fuente: Andrew Ross Sorkin


“Solo quiero enfatizar que esta es una industria compuesta de personas realmente grandiosas, que trabajan para hacer cosas buenas por los pacientes, por los médicos y realmente por la sociedad, y cuando veo a nuestros empleados encuentro una especie de propósito noble al trabajar para la industria farmacéutica”.

Esto dijo Mike Pearson, el director ejecutivo de Valeant Pharmaceuticals International, al hablar entusiastamente la semana pasada sobre las virtudes de su compañía. Lo hizo mientras trataba de convencer a los accionistas de Allergan, el fabricante de Botox, de la oferta de adquisición de US$53,000 millones que hace su compañía.

Pearson quizá esté convencido de la capacidad de la industria farmacéutica para ofrecer avances que salvan vidas, pero hay un problema no tan pequeño con su declaración santurrona: de prácticamente todas las grandes compañías farmacéuticas, la de Pearson bien podría estar entre las menos innovadoras.

Aunque Pearson ha tenido éxito a lo largo de los años, lo ha hecho en gran medida recortando significativamente los presupuestos de investigación y desarrollo, cambiando domicilios fiscales y comprando rivales para poder reducir sus costos, también, mientras aprovecha una tasa tributaria más baja.

Bill George, un profesor de prácticas administrativas en la Escuela de Negocios de Harvard y ex presidente y director ejecutivo de Medtronic, hizo recientemente una pregunta provocativa: “¿El papel de las principales grandes compañías farmacéuticas es descubrir medicamentos que salven vidas o generar dinero para los accionistas a través de la ingeniería financiera?”

George hizo la pregunta en el contexto de la reciente fallida oferta de Pfizer por AstraZeneca, pero podía haber estado hablando de Valeant.

El Sr Pearson de Valeant ganó fama al unirse a Bill Ackman, el inversionista activista que dirige Pershing Square Capital Management, para comprar casi 10% de las acciones de Allergan a través de una complicada transacción que algunos sugirieron fue equivalente a un adelanto. Esperaba usar esa influencia para convencer a los accionistas de Allergan de aceptar la oferta de Valeant, la cual ha planteado ya varias veces.

Recientemente, Pearson y Ackman se han involucrado en todo tipo de críticas e insultos a Allergan y a su presidente y director ejecutivo, David E. I. Pyott.

Ackman llamó a Pyott indeciso y dijo que “parece estar motivado más por animosidad personal que por lo que más beneficie a los accionistas de Allergan”.

Ese tipo de lenguaje quizá sea solo parte del juego, pero es particularmente curioso porque Allergan no es una de esas empresas horriblemente administradas que a menudo son blanco de esas fuertes críticas. He aquí lo que la firma de inversión Sterne Agee dijo en un reciente informe de investigación: “El equipo ejecutivo de Allergan es uno de los mejores de la industria farmacéutica y de los más enfocados en los accionistas”. Las cifras cuentan la historia: "las acciones de Allergan han subido 290% en los últimos cinco años.


Y entonces nos quedamos no con un relato sobre una compañía farmacéutica brillantemente innovadora tratando de comprar a otra desastrosa y mal administrada; es todo lo contrario. Valeant, en su búsqueda desesperada por aumentar sus ingresos, necesita una gallina de huevos de oro de la cual beneficiarse hasta que pueda encontrar la próxima.

“Allergan gasta 17% de sus ingresos en investigación y desarrollo, en comparación al 3% que gasta Valeant, y Valeant ha dicho que su plan es cortar cerca de un 20% de los 28.000 empleados que tendrían las dos compañías si se juntaran. No creemos que esta sea la clase de actividad económica que los directivos deberían promover activamente cuando formulan sus políticas”, escribió en una nota a sus clientes Martin Lipton, co-fundador de Wachtell, Lipton, Rosen&Katz, que siempre se ha opuesto contra el tipo de compras a corto plazo que hacen los inversionistas activistas. Teniendo en cuenta su posición, no debe ser una sorpresa que el Sr. Pyott contratara a la empresa del Sr. Lipton para defenderse contra Valeant.

En caso de que haya alguna duda sobre la estrategia de arrasar con todo de Valeant, aquí está lo que dijo Pearson literalmente la semana pasada sobre el valor de la investigación y el desarrollo: “Ha habido muchísimos reportes, reportes independientes, que hablan sobre cómo la investigación y desarrollo en general ya no es productiva. Pienso que la mayoría de la gente acepta eso. Así que hay que pedir un nuevo modelo, y eso es lo que esperamos haber propuesto”.


Pearson no está del todo equivocado: La investigación y desarrollo han resultado ser menos eficientes para conseguir grandes éxitos de lo que era hace unas décadas. Pero eso no significa que el objetivo debería ser tratar de purgar los presupuestos de investigación y desarrollo simplemente para pagar mayores dividendos a corto plazo.


Y he aquí lo que dice Pearson sobre su estrategia de evasión de impuestos: “Como creo que quizá conozcan, pudimos lograr una estructura de impuestos corporativos que llevó nuestra tasa real de impuestos de ser en su conjunto 36% a ser actualmente 3,1%, y esperamos seguir trabajando para reducirla más”. ¿Cuánto más puede reducirse?

Ackman, que tiene un estupendo historial de desempeño de inversión y un historial de activista mixto – prácticamente destruyó a J. C. Penney mientras que hizo un trabajo milagroso al resucitar a General Growth Properties- , ha estado alentando a Pearson a incrementar su oferta para llevar a Allergan a la mesa de negociaciones. El viernes, anunció un nuevo giro que insinuó debería poner en claro que este no es juego a corto plazo para él.

“Esta mañana temprano, llamé a Mike y ofreció a los otros accionistas de Allergan renunciar a US$600 millones de valor e intercambiar nuestras acciones [de Allergan] por las de Valeant si Valeant estaba dispuesta a aumentar su oferta a los otros accionistas de Allergan”, dijo el Sr. Ackman en una comunicación. “Nosotros creemos que nuestro gesto manifiesta de una forma fuerte y sin ambivalencias nuestra creencia en el valor a largo plazo de esta combinación altamente estratégica de negocios".

Por supuesto, la parte más triste de esta batalla entre Valeant y Allergan es que uno realmente nunca sabrá si el objetivo es tratar de defenderse contra un acuerdo que sabe es destructivo o si es simplemente interpretar su papel bien ensayado en una danza negociadora para obtener un precio más alto. Pero si Allergan se vende, sabremos el resultado

 Nota original

http://bit.ly/1uNsUiF

sábado, 5 de julio de 2014

Materia: Por qué la última manipulación de emociones de Facebook perjudica a la ciencia (y a sus usuarios).


Materia.es04/07/2014



En los últimos días se ha desatado una polémica porque Facebook utilizó a 700.000 personas para un estudio sobre contagio de emociones en la red. La controversia por este estudio, que no es novedoso, podría acabar con el equipo científico de la empresa y con el conocimiento académico de sus investigaciones





Entre el 11 y el 18 de enero de 2012, los muros de casi 700.000 usuarios de Facebook fueron manipulados: sin previo aviso, se redujo la probabilidad de que vieran publicaciones positivas o negativas realizadas por sus amigos (de habla inglesa). Como resultado, los usuarios estudiados cambiaron su conducta: los que vieron menos publicaciones positivas, usaron palabras más pesimistas al cabo de una semana y viceversa, los que vieron menos negatividad en sus muros fueron algo más positivos. ”Publicaron como promedio una palabra emocional menos, de cada mil palabras publicadas, a lo largo de la semana siguiente”, explica Adam Kramer, del grupo de científicos de Facebook, que realizó este experimento junto con investigadores de las universidades norteamericanas de Cornell y California en San Francisco.

El estudio se publicó en la red el 2 de junio, en la revista científica PNAS, señalando que las emociones son contagiosas también en las redes sociales, como ya se había demostrado anteriormente en entornos físicos. Sin embargo, en la última semana, un terremoto de indignación ha sacudido los cimientos de Menlo Park, donde Mark Zuckerberg tiene su cuartel general. Varias semanas después de hacerse público el estudio, medios y ciudadanos se han soliviantado al descubrir como algo inaudito dos ejes del estudio: “manipular” y “emociones”. A partir de ese momento, las reacciones se han multiplicado hasta el extremo: por ejemplo, que Facebook podría haber “matado” a alguien depresivo al manipular sus sentimientos y que habría que auditarles “como a una especie de Doctor Mengele” de la red.
Tal es el ruido generado, que las agencias de protección de datos de Irlanda y Reino Unido han anunciado que examinarán si se ha producido alguna ilegalidad porque no está claro si los términos de uso le permitían hacerlo. Sheryl Sandberg, directora ejecutiva de la empresa, dijo que estaban arrepentidos y que lamentaba haber enfadado a sus usuarios. El responsable de las políticas de la empresa en Europa, Richard Allan, aseguró:”Queremos hacerlo mejor en el futuro y estamos mejorando nuestro trabajo a partir de estos comentarios”. Kramer, el investigador de Facebook responsable del estudio, ha tenido que pedir disculpas públicamente.

Facebook manipula a diario a sus usuarios sin consentimiento directo y ya ha publicado otros estudios similares
Toda esta polémica puede terminar con un único chivo expiatorio: el equipo de data scientists que fundó en 2007 Cameron Marlow y que estaba permitiendo realizar importantes estudios sobre el comportamiento de las personas en entornos digitales, un conocimiento decisivo en el momento que vivimos. Facebook es una empresa, tiene clientes y cotiza en bolsa, y lo último que le gusta es que se les asocie con la idea de malévolos experimentos de ingeniería social. El runrún de que el grupo científico de Facebook desaparezca o deje de publicar resultados debería preocuparnos.
“Si toda esta polémica sirve para que haya mayor transparencia y más cuidado con estos experimentos, bienvenida sea; si con esto Facebook cierra su grupo científico y no volvemos a saber nada de ellos, sería la peor noticia de todas”, asegura Esteban Moro, especialista en análisis de big data en el campo de las ciencias sociales. Moro, sorprendido con la polémica, tuvo conocimiento del experimento trabajando con gente de este equipo y pensó que se trataba de “un estudio más” de los muchos que esta y otras redes sociales realizan para conocer el comportamiento de sus usuarios y, como suelen justificar, “ayudar a mejorar la experiencia”.

El grupo científico, en riesgo

“Las conclusiones del experimento en realidad no son muy reseñables, los cambios que obtienen son muy pequeños y además son cosas que ya se sabían. El problema aquí es la intervención, modificar el comportamiento de las personas estudiadas”, destaca Moro, investigador de la Universidad Carlos III. “Como investigadores, forma parte de nuestra deontología contar con el consentimiento informado de las personas cuando lo hacemos en un trabajo científico, pero esto es una plataforma privada”, señala.

“La peor noticia sería que Facebook cierre su grupo científico y deje de compartir sus datos con investigadores”, lamenta Moro
Los investigadores no avisaron a las 689.003 cobayas humanas (el 0,04% de los usuarios de Facebook, 1 de cada 2.500) de que se reduciría la probabilidad de que en su muro de aparecieran de forma natural contenidos con palabras positivas (en unos casos) y negativas (en otros). Al cabo de una semana, la gente que vio menos publicaciones positivas escribió un 0,1% menos palabras positivas en sus mensajes. De forma similar, el otro grupo publicó un 0,07% menos palabras negativas. Como señala Kramer en sus disculpas, querían comprobar si es cierto el tópico de que nos deprime ver lo felices que son las vidas de nuestros amigos: resultó que, si provoca alguna emoción, es justo la contraria.
En marzo de este mismo año, otro grupo mixto de Facebook y científicos sociales llegó a las mismas conclusiones en un estudio que analizaba cómo influía la lluvia en las emociones volcadas en la red —nos entristece— y cómo estas publicaciones se contagiaban a los amigos que vivían en lugares más soleados en ese momento. En este estudio publicado por PLoS ONE, en el que también participó Kramer, se estudiaron millones de usuarios, todos los que viven en las 100 principales ciudades de EEUU, durante tres años. No hubo críticas, pero tampoco se manipuló a las cobayas.

No es la primera vez ni será la última

Sí se las manipuló, y se las sigue manipulando, en los procesos electorales. En 2010, Facebook fue capaz de movilizar a 340.000 abstencionistas para que fueran a votar en las legislativas de EEUU: sin consultarles previamente, la red hizo aparecer en el muro de 61 millones de norteamericanos un botón que animaba a votar, mostrando a los amigos que ya lo habían hecho. Es decir, manipuló a millones de personas, sin avisarlas, para que acudieran a las urnas, aumentando un 0,14% la participación electoral de un país como EEUU. Nadie se escandalizó cuando Nature publicó este experimento en 2012.

Manipuló a sus usuarios consiguiendo que 340.000 abstencionistas fueran a votar. También lo hizo en las europeas
“Sorprende la reacción en este caso y que nadie dijera nada entonces. Se entiende que animar a la gente a votar es algo bueno y crearles sentimientos negativos no lo es”, resume Moro, quien trabajó en San Diego con varios de los firmantes de estos dos últimos estudios, como James Fowler y Nicholas Christakis. ”Para mí es fascinante que todo el mundo esté abalanzándose contra este estudio cuando es algo que ya hemos hecho”, asegura Fowler.
Algo que ya han hecho y que siguen haciendo. Como ha declarado Andrew Ledvina, que formó parte del equipo de científicos de Facebook durante año y medio. ”No hay proceso de revisión per se. Cualquier persona en ese equipo puede poner en marcha una prueba. Siempre están tratando de alterar el comportamiento de las personas”, asegura Ledvina en el Wall Street Journal, que informa de que este año son medio centenar las personas dedicadas a estos trabajos. Los estudios científicos de Facebook suelen publicarse con acceso abierto, sin las restricciones habituales de las revistas de impacto.

¿De verdad se manipularon emociones?

Mientras sus científicos sean de alto nivel, y no tengan miedo a compartir sus hallazgos, otros investigadores, los medios y la ciudadanía sabrán algo de lo que están cocinando en Menlo Park. “El debate es bueno, pero sólo surge cuando hacen públicos sus resultados. Si todo este ruido provoca que Facebook deje de publicar estudios no beneficiará a nadie”, lamenta Moro. Hace dos años se aplaudía desde las páginas de Nature las posibilidades que esta apuesta por la ciencia ofrecían al mundo de la investigación académica. Nunca nadie tuvo tal cantidad de información válida sobre la sociedad contemporánea: cuando ponen parte de ese conocimiento en manos de investigadores de las mejores universidades, al menos, puede ser de utilidad al resto de la sociedad.

De cada 1.500 publicaciones que debería ver un usuario, Facebook solo le muestra 300. Hay un cribado permanente
Por otro lado, como ha señalado el experto en salud mental John Grohol, no está en absoluto claro que el experimento afectara realmente a las emociones de los usuarios. Estos trabajos se centran en herramientas que presuponen sentimientos en determinadas palabras y oraciones, no es un estudio sobre las emociones de las personas. “Llegan a sus conclusiones analizando el lenguaje de pequeñas piezas de texto. Las actualizaciones de estado de Facebook rara vez tienen más de unas pocas frases. Los investigadores no miden realmente el estado de ánimo de nadie”.
Como reconoce el propio Kramer, “el impacto real sobre las personas del experimento era el mínimo para detectarlo estadísticamente”. Y en el peor de los casos, si de algo sirve la manipulación de cientos de miles de usuarios en este experimento es para evitarle sentimientos negativos a los demás 1.300 millones, como vino a defender Monika Bickert, responsable de políticas públicas de la compañía. Desde luego, Facebook prefiere tenernos contentos en su portal para que pasemos cuanto más tiempo mejor interactuando todo lo posible.

Somos cobayas humanas

Cada vez que un usuario accede a su página de Facebook, hay un promedio de 1.500 publicaciones esperando a ser vistas. Pero la red no las muestra todas: las criba hasta dejarlas en apenas 300. Las publicaciones de ONG en Facebook han pasado de mostrarse al 20% de sus seguidores a solo un 1% o 2%, para fomentar las campañas de pago. Es un cribado que se realiza permanentemente, entre las 2.500 millones de publicaciones que se realizan a diario, en función de algoritmos que premian innumerables valores y que, como resultado final, buscan el beneficio de la empresa. “Es una plataforma privada, con gastos e intereses, y el producto eres tú”, zanja el investigador de la Carlos III.
Lo mismo sucede con otras plataformas de internet, como Google, que tiene un conocimiento tan o más exhaustivo de sus usuarios y que realiza nada menos que 20.000 experimentos de este tipo cada año. Evidentemente, no pide permiso, salvo en los términos y condiciones de uso que todo el mundo acepta pero que nunca nadie lee. Y un simple cambio en su motor de búsqueda podría manipular decisiva e inadvertidamente resultados electorales, como asegura este estudio. Por no hablar de la publicidad que se cuela en nuestras vidas a diario tratando de alterar nuestra conducta. En los centros comerciales, absolutamente todo, desde la música a la luz están pensados para manipularnos emocionalmente para fomentar el consumo. “Pero con Facebook siempre llueve sobre mojado”, resume Moro.

Noticia relacionada:



REFERENCIA'Experimental evidence of massive-scale emotional contagion through social networks' doi:10.1073/pnas.1320040111


Nota original  
http://esmateria.com/2014/07/04/estudio-manipular-emociones-sentimientos-facebook/



Javier Salas

Javier Salas Periodista especializado en información científica, tecnológica y medioambiental. Escribiendo en la red desde 2003, anteriormente ha trabajado en Informativos Telecinco y en el periódico Público desde su fundación hasta su cierre.

viernes, 4 de julio de 2014

Estatinas: la otra cara de la moneda




Butlletí groc, Vol. 26, n.o 4 octubre - diciembre 2013


Conclusiones


La magnitud del efecto beneficioso de las estatinas depende del RCV de cada paciente. En cambio, la incidencia de miopatía, hepatotoxicidad y otros efectos indeseados es independiente del RCV. Por tanto, la relación beneficio-riesgo de las estatinas depende del RCV de cada paciente y es más favorable en pacientes con RCV elevado.

Las estatinas incrementan el riesgo de diabetes en un 9 a 13% en términos relativos. El riesgo tiene relación con la dosis y con la potencia de cada estatina. En pacientes con RCV elevado, sobre todo en los que tienen un riesgo elevado de cardiopatía isquémica, se dice que este riesgo es compensado por el efecto beneficioso del fármaco.

Simvastatina y atorvastatina son las dos estatinas más utilizadas. Su metabolización por el CYP3A4 puede ser inhibida por otros fármacos de uso común en pacientes cardíacos, como amlodipina, diltiacem o verapamilo, claritromicina y eritromicina, antifúngicos imidazólicos o antirretrovirales inhibidores de la proteasa, de manera que aumenta la toxicidad muscular (y en consecuencia la renal) de la estatina.


Aproximadamente un 18% de los pacientes presentará algún efecto adverso, que puede ser desde leve y reversible a grave e irreversible.

Prescribir una estatina a una persona de bajo riesgo, por ejemplo, con hipercolestolemia aislada, incrementa innecesariamente la probabilidad de efectos adversos sin aportar ningún efecto preventivo.


Número completo en http://bit.ly/1xs8WOy

miércoles, 2 de julio de 2014

Olmesartán: No es concluyente el análisis de la FDA de riesgos cardiovasculares para diabéticos que toman eeste medicamento para la hipertensión; se requieren actualizaciones a la etiqueta




FDA, 24 de junio 2014

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus sigla en inglés) ha completado un análisis de seguridad y no ha encontrado pruebas claras de mayores riesgos cardiovasculares relacionados con el uso del medicamento olmesartán para la presión arterial en pacientes diabéticos. Como resultado, nuestras recomendaciones para el uso de olmesartán (Benicar, Benicar HCT, Azor, Tribenzor y medicamentos genéricos) seguirá siendo la misma, pero requeriremos que se incluya información sobre algunos de los estudios en las etiquetas de medicamentos. Los pacientes deben consultar con sus profesionales de la salud si tienen alguna pregunta.

Es importante tomar olmesartán y otros medicamentos para la presión arterial debido a que la presión arterial no controlada aumenta el riesgo de problemas cardiovasculares como enfermedades del corazón y derrames o apoplejía, además de fallo renal y otros problemas de salud. No deje de tomar olmesartán ni otros medicamentos para la presión arterial sin primero consultar con su profesional de la salud.

Motivados por los resultados del estudio ROADMAP (Randomized Olmesartan and Diabetes Microalbuminuria Prevention)1, examinamos varios estudios adicionales. ROADMAP examinó los efectos de olmesartán en pacientes con diabetes de tipo 2 para ver si olmesartán podía retrasar el daño a los riñones. El estudio detectó inesperadamente un riesgo más alto de muertes cardiovasculares en el grupo de olmesartán en comparación con el grupo que tomó un placebo o tableta de azúcar. Sin embargo, el riesgo de un ataque al corazón no fatal era más bajo en pacientes tratados con olmesartán.

También analizamos un extenso estudio epidemiológico de pacientes de Medicare. Si bien los datos del estudio ROADMAP y el de Medicare han indicado que una dosis alta de olmesartán puede aumentar el riesgo cardiovascular en pacientes diabéticos, cuando se toma en cuenta los datos de todos los estudios, los resultados no son concluyentes. En general, determinamos que estos estudios no indican claramente un riesgo cardiovascular más alto. Por lo tanto, la evidencia colectiva disponible en este momento no respalda cambiar nuestras recomendaciones sobre el uso de olmesartán ni respalda recomendar que los pacientes con diabetes eviten usarlo.

Olmesartán es un tipo de medicamento para la presión arterial llamado antagonista o bloqueador de receptores de angiotensina (ARB por su sigla en inglés). En el 2013, hubo aproximadamente 1,8 millones de pacientes a los que se dispensó una receta médica para productos que contienen olmesartán en farmacias minoristas ambulatorias en Estados Unidos.2

La FDA publicó previamente dos comunicados sobre la seguridad de los medicamentos respecto a este asunto. El primero, en junio del 2010, describió el análisis en curso de olmesartán y eventos cardiovasculares. El segundo fue una actualización del comunicado de seguridad de los medicamentos en abril del 2011.


Información adicional para pacientes


  • La FDA considera que los beneficios de olmesartán en pacientes con presión arterial alta superan los riesgos potenciales.
  • No suspenda su tratamiento con olmesartán a no ser que se lo indique su profesional de la salud. La presión alta no controlada aumenta el riesgo de problemas cardiovasculares como enfermedades del corazón y derrames o apoplejía, como también fallo renal (problemas de los riñones) y otros problemas de salud.
  • Consulte con su profesional de la salud si tiene alguna inquietud sobre olmesartán.
  • Reporte cualquier efecto secundario del uso de productos con olmesartán al programa MedWatch de la FDA usando la información en la sección “Contáctenos” en la parte inferior de la página.
Resumen de datos


FDA has completado un análisis de seguridad de olmesartán y riesgos cardiovasculares que fue motivado por los resultados del estudio ROADMAP (Randomized Olmesartan and Diabetes MicroAlbuminuria Prevention) y ORIENT (Olmesartan Reducing Incidence of End Stage Renal Disease in Diabetic Nephropathy Trial). Estos estudios indicaron que una dosis alta de olmesartán puede aumentar el riesgo cardiovascular en pacientes diabéticos.1,3
La diabetes causa daño a los riñones en algunos pacientes, y una de sus manifestaciones puede ser la microalbuminuria. El objetivo de ROADMAP era demostrar que olmesartán retrasaba el inicio de microalbuminuria en pacientes con diabetes. El estudio examinó el uso de olmesartán (40 mg diarios) en comparación con un placebo en pacientes con diabetes de tipo 2 que no tenían microalbuminuria. Los pacientes debían tener por lo menos un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular, además de diabetes.1 El estudio logró su objetivo principal al demostrar que olmesartán causa un retraso en el inicio de microalbuminuria, pero olmesartán no tenía un efecto beneficioso en la función de los riñones. El estudio también descubrió un número más alto de muertes cardiovasculares en el grupo de olmesartán (15 en los grupos de olmesartán en comparación con tres en el grupo con placebo, cociente de riesgo [hazard ratio o HR] 4,9, intervalo de confianza de 95%: 1,4 a 17) y una tendencia a más derrames, lo cual fue motivo de preocupación. Las muertes cardiovasculares en los pacientes tratados con olmesartán fueron principalmente muertes cardiacas súbitas e infartos fatales del miocardio. Por otra parte, hubo una tendencia a un número menor de infartos no fatales del miocardio en el grupo de olmesartán.
ORIENT fue un estudio mucho más limitado que ROADMAP. Se realizó en un grupo de pacientes con diabetes más avanzada y también mostró un riesgo más alto de mortalidad cardiovascular con olmesartán.3 Sin embargo, tras examinar los resultados de ORIENT, concluimos que no había evidencia contundente de riesgo cardiovascular. Cuando se consideraron detenidamente las causas de muerte y se excluyeron del análisis las muertes que ocurrieron más de 30 días después de la última dosis, no hubo diferencia en la mortalidad de los dos grupos.
El descubrimiento de mayor riesgo de muerte cardiovascular en ROADMAP fue inusual y sorpresivo. Se ha descubierto que los bloqueadores de receptores de angiotensina (ARB por su sigla en inglés) como olmesartán y otros medicamentos que atenúan los efectos del sistema renina-angiotensina (RAS por su sigla en inglés) tienen efectos cardiovasculares beneficiosos. A fin de comprender mejor el significado de las conclusiones, examinamos otros estudios, incluyendo estudios de observación, usando datos de Medicare y Clinical Practice Research Datalink (CPRD por sus sigla en inglés), un metaanálisis a nivel de paciente realizado por el fabricante, además de un estudio de observación realizado por el fabricante.  A continuación se presenta un resumen de estos estudios y una selección de los resultados.
Un estudio de observación más extenso (más de 300.000 años-paciente) de pacientes de Medicare de por lo menos 65 años examinó la tasa de muertes en pacientes que tomaban olmesartán en comparación con otros ARB.4 En un grupo específico de pacientes diabéticos ―pacientes que recibieron solamente la dosis más alta de olmesartán (40 mg diarios) durante más de seis meses― se vinculó olmesartán con un riesgo más alto de muerte (HR 2,0, 95% de intervalo de confianza del: 1,1 a 3,8) en comparación con pacientes similares que estaban tomando otros bloqueadores de receptor de angiotensina. Por otro lado, el mismo análisis en pacientes no diabéticos descubrió que una dosis alta de olmesartán estaba vinculada con un riesgo más bajo de muerte (HR 0,46, 95% de intervalo de confianza del: 0,24 a 0,86) en comparación con pacientes similares que tomaban otros ARB. Es difícil conciliar los resultados contradictorios en pacientes diabéticos y no diabéticos, y generan incertidumbre sobre la credibilidad de las conclusiones en ambos grupos. Es más, no se encontraron diferencias entre los grupos que recibieron dosis más bajas de olmesartán y los grupos que recibieron otros bloqueadores de angiotensina o en los que recibieron tratamiento durante menos de seis meses.
Un estudio en CPRD, una base de datos de historias médicas anonimizadas y longitudinales de atención primaria en el Reino Unido, comparó los resultados de los usuarios de dosis altas de olmesartán con los usuarios de dosis altas de otros ARB (más de 58.000 pacientes) y descubrió un riesgo numéricamente mayor vinculado con una dosis alta de olmesartán de muertes generales y de infartos agudos del miocardio;5 sin embargo, la diferencia no fue significativa en términos estadísticos. No se evaluaron muertes cardiovasculares específicamente, y el número de pacientes en el subgrupo diabético que fue tratado con una dosis alta de olmesartán fue muy reducido.
El fabricante de Benicar, Daiichi-Sankyo, también realizó un metaanálisis a nivel de paciente que incluyó estudios de olmesartán comparados con placebo o elemento activo de comparación, con una duración de por lo menos 28 días (más de 7.500 años-paciente de datos; no se publicaron los resultados), y la FDA analizó dichos resultados. Cuando no se incluyó ROADMAP ni ORIENT en el análisis, no hubo diferencia significativa entre olmesartán y los grupos de comparación con respecto a muerte cardiovascular o mortalidad total, si bien el metaanálisis no pudo evaluar a los pacientes con diabetes o pacientes que recibían una dosis alta de olmesartán.
Daiichi-Sankyo también realizó un estudio de observación usando una base de datos de seguros comerciales que incluyó dos comparaciones: olmesartán en comparación con otros ARB (más de 75.000 años-paciente) y olmesartán en comparación con inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ACE) (más de 80.000 años-paciente).6 Los inhibidores de ACE surten efecto por medio de un mecanismo que es similar pero no idéntico al de los ARB. Para tanto la población en general como el subgrupo de pacientes con diabetes (definido por el uso concomitante de medicamentos hipoglucémicos) no se vinculó a olmesartán con un riesgo mayor de muerte. No se evaluaron los efectos en los pacientes tratados con una dosis alta de olmesartán (diabéticos o no diabéticos). El número de muertes cardiacas súbitas en el subgrupo diabético que tomaba olmesartán fue más alto en ambas comparaciones, pero no podemos tener certeza de su implicancia porque se basó en un número muy pequeño de sucesos.
En general, estos datos generan preocupación sobre un posible riesgo cardiovascular más elevado con el uso de una dosis alta de olmesartán en pacientes diabéticos. Entre los estudios que se analizaron para evaluar la conclusión observada en ROADMAP, el estudio más extenso de Medicare fue el único estudio en el que se analizó al subgrupo de interés, esto es, pacientes diabéticos que tomaban una dosis alta de olmesartán. Los resultados parecen respaldar la conclusión en ROADMAP; sin embargo, hay inquietud sobre la credibilidad de los resultados del estudio de Medicare debido a las discrepancias en los resultados en diabéticos y no diabéticos. La observación de una gran disminución en la supervivencia de pacientes con diabetes que toman una dosis alta de olmesartán, junto con un gran aumento en la supervivencia de pacientes no diabéticos que toman olmesartán —todo esto en relación con otros medicamentos del mismo tipo— no es una conclusión plausible.


Referencias
  1. Haller H, Ito S, Izzo JL, et al. Olmesartan for the delay or prevention of microalbuminuria in Type 2 Diabetes. N Engl J Med 2011; 364: 907-17.
  2. IMS, Vector One®: Total Patient Tracker (TPT) Databases. Year 2013. Extracted May 2014.
  3. Imai E, Chan JC, Ito S, et al. Effects of olmesartan on renal and cardiovascular outcomes in type 2 diabetes with overt nephropathy: a multicentre, randomised, placebo-controlled study. Diabetologia 2011; 54: 2978-86.
  4. Graham DJ, Zhou EH, McKean S, et al. Cardiovascular and mortality risk in elderly Medicare beneficiaries treated with olmesartan versus other angiotensin receptor blockers. Pharmacepidemiol Drug Saf 2014; 23: 331-9.
  5. Zhou EH, Gelperin K, Levenson MS, et al. Risk of acute myocardial infarction, stroke, or death in patients initiating olmesartan or other angiotensin receptor blockers - a cohort study using the Clinical Practice Research Datalink. Pharmacepidemiol Drug Saf 2014; 23: 340-7.
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original disponible en

Prescripción potencialmente inapropiada en mayores de 65 años en un centro de salud de atención primaria



Aten Primaria. 1 de julio 2014

Resumen

Objetivo
Identificar las prescripciones potencialmente inapropiadas (PPI) y omisiones de prescripción (OP) mediante los criterios STOPP/START y factores asociados en pacientes ≥ 65 años en un centro de salud de atención primaria.

Diseño
Estudio descriptivo-transversal.

Emplazamiento
Centro de Salud Monóvar, atención primaria. Período de estudio: 6 meses.

Participantes
Doscientos cuarenta y siete sujetos identificados mediante aleatorización simple. Criterios de inclusión: individuos de ≥ 65 años que acudieron a la consulta médica ≥ 2 veces en el período de estudio. Exclusión: situación terminal y pertenecientes a residencias.

Métodos
Recogida de datos a través de historias clínicas electrónicas. Se evaluaron: criterios STOPP/START, edad, sexo, comorbilidad y número de fármacos crónicos. Variables principales: PPI y OP identificadas por los criterios STOPP y START, respectivamente.

Resultados
Se identificaron 81 pacientes (32,8%) con PPI; la más frecuente correspondió a benzodiacepinas de vida media larga en 17 (6,9%). Se encontraron 73 (29,6%) con OP; la más frecuente fue la ausencia de estatinas en pacientes con diabetes mellitus, y uno o más factores mayores de riesgo cardiovascular en 21 (8,5%). Asociación de PPI con polimedicación ajustado por edad y sexo (OR: 2,02; IC 95%: 1,15-3,53; p = 0,014) y asociación de OP con polimedicación ajustado por edad y sexo (OR: 2,37; IC 95%: 1,32-4,24; p = 0,004).

Conclusiones
La prescripción inapropiada en mayores es frecuente y está relacionada con el uso de benzodiacepinas de vida media larga. Existen diabéticos con factores de riesgo cardiovascular en los que se omiten las estatinas. La polimedicación juega un papel importante en las PPI y OP.


El trabajo
Parodi López N1, Villán Villán YF2, Granados Menéndez MI3, Royuela A4.
Prescripción potencialmente inapropiada en mayores de 65 años en un centro de salud de atención primaria
Aten Primaria. 2014 Jun-Jul;46(6):290-7.
Disponible en