miércoles, 17 de abril de 2013
Piden más transparencia al negocio farmacéutico
Mercado , 16 DE ABRIL DE 2013
Por un lado, grupos que defienden los derechos de los pacientes anuncian una nueva era de transparencia en el negocio de las medicinas. Por el otro, los laboratorios farmacéuticos temen los efectos.
Cuando en 2011 Guido Rasi se hizo cargo del ente regulador de la industria farmacéutica en Europa heredó un dossier explosivo que ahora está a punto de transformar el desarrollo de medicamentos.
El escándalo comenzó en 2007 cuando dos académicos daneses pidieron a la European Medicines Agency (EMA) mayor transparencia en 15 pruebas clínicas. Ese reclamo de mayor apertura puso en marcha una cadena de acontecimientos que puede llegar a revolucionar la industria farmacéutica en los próximos meses.
Desde principios del próximo año la EMA dará a conocer toda la información sobre estudios clínicos que presentan las organizaciones en busca de autorización para nuevos tratamientos. Como esa fecha se acerca, se suceden acalorados debates legales y parlamentarios para determinar hasta dónde debería llegar esta nueva cultura de acceso abierto.
Para los defensores del cambio ? que incluyen muchas agrupaciones de pacientes e investigadores académicos -- la mayor transparencia en las pruebas de drogas es esencial para comprender la totalidad de los riesgos y beneficios de las medicinas y reducir los costos de desarrollo. Quienes se oponen dicen que una catarata de datos a disposición del público será una amenaza para la confidencialidad de los pacientes que toman parte en las pruebas y debilitará el rol de los reguladores.
Muchas son las empresas farmacéuticas que observan las disputas con inquietud, temiendo que la publicación de tanta información de pruebas podría dañar sus modelos de negocios y permitir a sus competidores tener acceso a la costosa investigación que realizaron para desarrollar sus drogas.
En Gran Bretaña, la comisión de ciencia y tecnología del parlamento lanzó una investigación para saber si hace falta mayor transparencia para impedir que las empresas elijan qué datos revelar para mostrar a su productos de la mejor manera posible.
La decisión de la EMA de dar a conocer tantos datos pone ahora a Europa a la cabeza del nivel de apertura que se espera en Estados Unidos. Dcopn todo, un caso judicial iniciado el mes pasado ilustró cómo la acción en Europa tiene implicancias para compañías de Estados Unidos y más allá. Dos empresas con sede en Estados Unidos, AbbVie y InterMune, están demandando a la EMA en la corte general de Estados Unidos en un intento de impedir que dé a conocer sus datos de pruebas clínicas.
Esta confrontación sobre datos comenzó hace seis años, cuando Peter Gotzsche y Anders Jorgensen de la Universidad de Copenhage escribieron a la ENA pidiendo los detalles de pruebas clínicas en que se había basado la organización para aprobar las drogas para adelgazar Rimonabant y Orlistat.
Les preocupaba que los laboratorios farmacéuticos estuvieran escondiendo los resultados completos de sus tests. Al exagerar los posibles beneficios y desestimar sus efectos secundarios, ellos temían que el riesgo de hacer daño a los pacientes y de imponer costos innecesarios al sistema de salud. Ellos buscaban los detalles completos de los protocolos que describían las pruebas, los resultados y los datos crudos de las pruebas en cada paciente que probaba las medicinas.
Entonces escribían en el British Medical Journal: ?El efecto sobre la pérdida de peso en las pruebas publicadas es pequeño y los daños son importantes?. Uno de ellos, el Rimonabant de Sanofi, nunca fue aprobado por la FDA de Estados Unidos. Desde entonces fue retirado de Europa a raíz de la preocupación de que podría desencadenar tendencias suicidas.
Luego de ser rechazados por la EMA sobre la base de que tal información era comercialmente sensible y por lo tanto estaba exenta de los derechos de libertad de información de la UE, los daneses apelaron al Ombudsman europeo, quien finalmente falló en su favor en 2010. En lugar de refutar esa opinión la EMA publicó los documentos a principios de 2011. Su decisión dio lugar a una cantidad de pedidos y los funcionarios respondieron haciendo pública una serie de pedidos de autorización de drogas, anteriormente confidenciales.
Más recientemente los ataques provinieron de un grupo de académicos liderados por Peter Doshi, quien viene pidiendo más divulgación de las pruebas de la droga antiviral de roche, Tamiflu. Después de excluir estudios que sospechan no son independientes, cuestionan los beneficios de la droga y si estuvieron justificados los miles de millones de dólares que gastaron los gobiernos en comprarla para hacer frente a la pandemia de gripe de 2007. Roche contesta que los reguladores tuvieron acceso a los resultados completos de las pruebas clínicas, incluso de estudios que no se publicaron en las revistas médicas. Dice también que la eficacia del Tamiflu fue comprobada por revisiones realizadas por académicos independientes a quienes les envió más detalles.
Sobre el tema de la total transparencia de información clínica, la industria farmacéutica misma está dividida. AbbVie y InterMune, las dos compañías que demandaron a la EMA, afirman que una mayor divulgación va a exponer secretos comerciales y reducir incentivos para la inversión en desarrollo de drogas.
Expertos en este tema temen que las empresas que fabrican genéricos puedan usar la información para acelerar la aprobación de copias baratas en jurisdicciones donde la legislación sobre patentes es débil o incluso roben los datos y los reclamen como suyos en sus presentaciones ante el órgano regulador.
Otros dicen que empresas rivales podrían analizar los resultados para modificar, acelerar o abandonar sus pruebas de drogas similares, ahorrando costos y erosionando la ventaja competitiva del creador original.
No todos coinciden sobre los peligros. GSK defiende la transparencia después de haber sido criticada en 2008 por el órgano regulador en Gran Bretaña por no destacar un estudio que identificaba sensaciones suicidas en los niños que tomaban su antidepresivo Seroxat.
Nota Original http://bit.ly/17oUQP4
Etiquetas:
all trials,
ensayos clínicos,
ética,
industria farmacéutica,
ocultación,
sesgo de publicación,
transparencia
¿Se pueden patentar los genes humanos?
El Tribunal Supremo de EE UU evalúa si conseguir decodificar
el material genético da derecho a la exclusividad sobre el hallazgo
Carolina García, El
País 17 abril 2013
Es el ADN algo natural o, en cambio, es el resultado de un
experimento científico? Esta es la pregunta que ha pretendido contestar esta
semana el Tribunal Supremo de Estados Unidos, aunque la resolución definitiva
no se conocerá hasta junio. El caso a estudio, denominado Asociación Patológica
Molecular versus Myriad Genetics (12-398),
http://www.supremecourt.gov/Search.aspx?FileName=/docketfiles/12-398.htm plantea si el hecho de haber descubierto cómo decodificar material genético,
concretamente relacionado con la predisposición a padecer cáncer de ovarios y
de mama, da derecho a la compañía Myriad Genetics http://www.myriad.com/ a patentar su invento y quedarse con la
exclusividad de la técnica. Lo que deben resolver los nueve jueces es si “un
producto biológico y natural” puede ser
valorado de la misma manera que los inventos descubiertos por los científicos e
investigadores, y si, además, particulares y empresas pueden tener la propiedad
intelectual sobre ellos.
La Asociación de Patología Molecular, http://www.amp.org/ que llevó el caso a los
tribunales, es un grupo formado por médicos, asociaciones y pacientes que
interpusieron la demanda en 2009 contra siete patentes en propiedad de Myriad
vinculadas con este tipo de tumores malignos. Un juez federal de Nueva York les
dio la razón en 2010, cuando sentenció que estas "no eran válidas”. Meses
más tarde, y tras una apelación, otro magistrado decidió anular esta decisión,
y fue entonces cuando el caso fue derivado al Tribunal Supremo, que tras las deliberaciones
oportunas aceptó estudiar el caso.
Myriad Genetics es una empresa líder en el diagnóstico
molecular en EE UU y también la compañía que consiguió aislar en 1993 el ADN
que contienen los genes BCRA-1 y BCRA-2, relacionados con un mayor riesgo
hereditario a padecer cáncer de mama y de ovarios. La mayoría de las personas
cuentan con las versiones normales de estos genes, pero aquellas que muestran
algún tipo de mutación en los mismos tienen una predisposición a padecer dichas
enfermedades de entre el 85% y el 90%.
Lo que pretende esta compañía es tener la autoría exclusiva
de estas patentes, para que aquellos pacientes que quieran someterse a consejo
clínico para analizar estas mutaciones en sus genes, solo puedan hacerlo con
ellos. Esto significa que los médicos independientes no podrán analizar el ADN
de los genes BRCA, ya que con tan solo recoger una muestra y aislar el código
genético para examinarlo, estarían manipulando una propiedad de Myriad
Genetics.
La empresa cobra más de 3.000 dólares por una prueba de
detección de material genético, pero médicos independientes han sostenido enThe
Washington Post que se podría realizar por 200 dólares si la patente no fuera
exclusiva.
Por tales motivos, los denunciantes, que pertenecen
mayoritariamente a grupos que luchan por los derechos de los pacientes y las
libertades, afirman que la actitud de empresas como Myriad y su intención de
patentar genes humanos -o parte de ellos- frenará las investigaciones médicas
con el objetivo de salvar vidas. Algunos de ellos se han presentado esta semana
a las puertas del Tribunal Supremo en Washington con pancartas que rezaban
consignas como “su avaricia corporativa está matando a mis amigos” y “mis genes
no son sus bienes”, según informa Associated Press.
La Oficina de Patentes y Marcas de EE UU
http://www.uspto.gov/ lleva 30 años
concediendo patentes sobre genes humanos. En total, se han otorgado a por los
menos 4.000 compañías, universidades y otros
profesionales que han conseguido descubrir y codificar genes humanos. Lo
que siginifica que cerca de 20% de los 240.000 genes humanos totales son objeto
hoy de una patente, entre ellos algunos vinculados a la enfermedad de Alzheimer
o diversos tumores malignos.
Los nueve jueces del Tribunal Supremo, que escucharon esta
semana los argumentos de las dos partes implicadas en este caso, podrían
renunciar a emitir una amplia resolución, y alcanzar en cambio un compromiso
que les permita diferenciar entre tipos de material genético. La juez Elena
Kagan, mostró su preocupación por el impacto que pueda tener una resolución
amplia sobre compañías que invierten en este tipo de investigación. Además,
varios jueces, entre ellos Sonia Sotomayor, señalaron el lunes que no creen que
el simple proceso de aislar y retirar genes humanos deba ser patentado.
El defensor del Gobierno, Donald Verrilli, ha abogado por un
compromiso al estimar que el “material genético sintético” podía ser patentado
como producto de la creación del hombre, en oposición a los genes aislados del
cuerpo humano. Una opción intermedia que podría tentar a los jueces. “En
Alemania o en Francia, no se puede obtener una patente simplemente por haber
aislado un ADN” , ha declarado Verrilli durante la audiencia.
Dependiendo de la decisión que tomen los jueces, que llegará
el próximo mes de junio, se podría modificar de forma radical la investigación
médica actual, la lucha contra enfermedades graves como el cáncer de pecho y de
ovario y la industria médica y biotecnológica multimillonaria. “Sobre todo
puede tener consecuencias en otras patentes relacionadas con antibióticos, las
vacunas, hormonas, las células madre, etcétera”, ha manifestado en The New York
TimesRobert Cook Deegan, director de ética genética de la Universidad de Duke.
Además, según el experto, también tendría una repercusión
profunda en las empresas estadounidenses que han “arriesgado miles de millones
dólares en inversión durante muchos años”. La empresa denunciada, por ejemplo,
ha invertido unos 500 millones de dólares en la investigación de los genes de
cáncer de mama y de ovarios. “Sin la capacidad de recuperar este dinero, no se
producirán grandes descubrimientos científicos para combatir este tipo de
enfermedades y muchas otras. Los avances científicos, además, se han hecho bajo
el compromiso de una firme protección de las patentes”, ha asegurado en un
comunicado Peter Meldrum, presidente de Myriad Genetics.
Nota original en http://bit.ly/15mf13G
Etiquetas:
acceso,
ADN,
BRCA1,
BRCA2,
genes humanos,
patentes,
política de salud
Los fármacos más usados en osteoporosis podrían no ser eficaces en prevenir fracturas de cadera
Los fármacos más usados en osteoporosis podrían no ser eficaces en prevenir fracturas de cadera, según investigadores
EUROPA PRESS, 17 de abril 2013
Un grupo de investigadores en
farmacoepidemiología del Servicio Navarro
de Salud (SNS) ha publicado dos artículos en la revista médica British
Medical Journal (open access), en los que cuestionan la eficacia de los
bifosfonatos en la prevención de fracturas de cadera y fracturas atípicas de
fémur (subtrocánter y diáfisis) y proponen reevaluar su uso.
Un grupo de investigadores en
farmacoepidemiología del Servicio Navarro de Salud (SNS) ha publicado dos
artículos en la revista médica British Medical Journal (open access), en los
que cuestionan la eficacia de los bifosfonatos en la prevención de fracturas de
cadera y fracturas atípicas de fémur (subtrocánter y diáfisis) y proponen
reevaluar su uso.
Los fármacos a los que hace referencia
el estudio son los más utilizados hasta ahora en todo el mundo para la
prevención de la osteoporosis y fracturas óseas, según ha informado en una nota
el Gobierno de Navarra, que ha precisado que los nombres genéricos más
conocidos son alendronato, risedronato e ibandronato y las marcas prescritas
con mayor frecuencia, Fosamax, Fosavance, Actonel, Acrel, Miosen, Bonviva, Bondenza
o Bondronat.
El
SNS analizaba este aspecto desde 2009, cuando la Agencia Española del
Medicamento publicó una alerta sobre los riesgos potenciales de utilizar esos
medicamentos a largo plazo y se redujo en gran medida el número de pacientes
tratados con ellos.
El
objetivo era evaluar si el uso de estos medicamentos reduce la incidencia de
fracturas de cadera y de fémur atípicas (subtrocánter y diáfisis) en mujeres
mayores de 65 años en condiciones de uso habitual.
Para
ello, se seleccionaron más de 2.000 casos de mujeres con fractura de cadera y
se compararon con más de 10.000 mujeres sin fractura de cadera. Se estudió el
uso de bisfosfonatos en ambos grupos, así como la presencia de otros factores
que pueden influir en la enfermedad.
La
conclusión del estudio es que no se observó que estos medicamentos sean
eficaces en la prevención de fracturas de cadera. A partir del tercer año desde
el inicio del tratamiento, el riesgo de fractura de cadera podría ser mayor
entre las mujeres que toman estos medicamentos respecto a las que nunca los
tomaron. En lo que se refiere a las fracturas de cadera atípicas (subtrocánter
y diáfisis), el riesgo era cuatro veces superior en las mujeres que tomaron
estos medicamentos.
Los
autores del estudio y de los artículos publicados son Juan Erviti López; Javier
Gorricho Mendívil y Antonio López Andrés (Servicio Navarro de Salud); el
bioestadístico Álvaro Alonso (Universidad de Minnesota -EEUU); y Francisco de
Abajo, Miguel Gil, Julia Timoner y Consuelo Huerta (de la Agencia Española del
Medicamento, en el artículo de fracturas de subtrocánter y diáfisis).
Los
estudios contaron con financiación del Ministerio de Sanidad y se realizaron
con las historias clínicas contenidas en la base de datos de la Agencia
Española del Medicamento (BIFAP), que en estos momentos cuenta con información
clínicas de unos 5 millones de pacientes de España.
noticia original http://bit.ly/15mhVW8
Etiquetas:
Acrel,
Actonel,
alendronato,
bifosfonatos,
Bondenza,
Bondronat,
Bonviva,
Fosavance,
fracturas de cadera,
ibandronato Fosamax,
Miosen,
risedronato
martes, 16 de abril de 2013
El negocio farmacéutico tampoco es transparente
La industria presume cuando tiene éxito pero no explica en qué ha fallado: eso hace que los mismos errores se repitan muchas veces
La información clínica ofrecida a la comunidad médica tiene un claro sesgo en favor de los intereses de las empresas
Guzmán Sánchez - Investigador en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa
Eldiario.es, 15/04/2013
Si funciona, se cuenta; si no funciona... mejor no. La comunidad científica tiende a publicar mayoritariamente resultados positivos de las pruebas que se realizan sobre los fármacos, para ver si son útiles realmente o no. Eso no quiere decir que no haya resultados negativos, de hecho, sucede más bien lo contrario: refutar hipótesis es parte del día a día de cualquier investigador.
La escuela imperante en la mayoría de los sistemas de salud mundiales es la llamada "Medicina basada en la evidencia": cada decisión médica ha de estar apoyada por estudios contrastados e independientes, estadísticas fiables y representativas que garanticen el mejor tratamiento posible para el paciente. Sin embargo, esto no sucede en todos los casos. A lo largo de los años se ha normalizado el hecho de que empresas farmacéuticas y agencias reguladoras manejen datos sobre medicamentos de uso común con total opacidad. La información médica no es tratada con la transparencia necesaria y esto repercute directamente en la calidad de nuestro sistema de salud.
Hay ilustres ejemplos de resultados negativos que han sentado las bases de un gran descubrimiento posterior como sucedió con el experimento de Michelson y Morley que descartó la existencia del éter y sirvió de precedente para la Teoría de la Relatividad. Sin embargo, los resultados positivos son mucho mejor valorados que los negativos porque dan más prestigio (por eso Einstein es más famoso que Michelson y Morley) y justifican la dedicación de tiempo y recursos. Además, los resultados negativos en general no son valorados por las revistas científicas, no son noticia.
Este fenómeno se conoce como sesgo de publicación y se produce a todos los niveles en ciencia; desde la investigación básica en el ámbito académico hasta los ensayos clínicos de medicamentos. La ausencia de resultados negativos puede implicar la interpretación errónea de la realidad. En un contexto médico, donde los resultados afectan directamente a la salud de los pacientes, esto puede tener graves consecuencias. Un ejemplo presentado por Ben Goldacre en su libro Bad Pharma es el de la lorcainida, un compuesto que evita las arritmias cardiacas. Durante su desarrollo como fármaco en 1980 se llevó a cabo un ensayo para comprobar si la inhibición de las arritmias podía aumentar la supervivencia después de haber sufrido un infarto.
Los resultados refutaron esta hipótesis ya que un 20% de los pacientes tratados con lorcainida murieron, frente al 2% de los pacientes que recibieron placebo. El desarrollo comercial se detuvo y este estudio nunca llegó a ser publicado. Sin embargo, durante la década siguiente otras compañías tuvieron la misma idea de emplear medicamentos contra la arritmia para el tratamiento post-infarto. En varios casos, estos compuestos fueron ampliamente comercializados durante años hasta que se llegó de nuevo a la conclusión de que provocaban fallo cardiaco. Los autores del primer estudio en 1993 escribieron un artículo en el que pedían perdón a la comunidad científica por no haber difundido los datos que podrían haber evitado miles de muertes. Este es uno de los primeros ejemplos del efecto que puede producir el sesgo de publicación en la práctica médica.
Si bien en el caso de la lorcanida los ensayos clínicos no fueron publicados en vista de que no iba a ser desarrollado comercialmente, tampoco ocurre en los casos de fármacos que son aprobados. La evaluación de un medicamento para su comercialización es precedida de una demostración científica de su eficacia por parte de la compañía farmacéutica interesada.Diversos estudios serán presentados a una agencia reguladora estatal o transnacional, la cual decide en última instancia si el fármaco puede salir al mercado. Esta información proporcionada por la compañía así como los detalles del proceso de evaluación son considerados estrictamente confidenciales. Por tanto, la comunidad médica debe confiar en el criterio de la agencia sin tener posibilidad de acceso a la información que determinó el veredicto, a pesar de los casos que ponen su imparcialidad en tela de juicio.
El ejemplo más paradigmático, por lo dramático de la situación, es el de Vioxx, un inhibidor de la enzima COX-2 empleado en tratamiento de la artritis. Durante los cinco años en los que este medicamento fue comercializado se estima que fue directamente responsable de más de 100.000 afecciones cardiacas. La actuación de la FDA (la agencia del medicamento de EEUU) fue connivente y permisiva con los intereses de la compañía (Merck) hasta que se vio obligada a retirar el fármaco tras la comparecencia de uno de sus miembros en el Senado de los EEUU.
Quizás el dato más grave de aquella crisis fue que la FDA conocía del riesgo de cardiovascular asociado a Vioxx antes de su aprobación, desde que los ensayos clínicos fueron presentados. Similares casos de negligencia se ha dado con otros medicamentos tóxicos, de los cuales el más reciente es Avandia, otro fármaco líder de ventas empleado en el tratamiento de la diabetes y recientemente retirado del mercado por aumentar el riesgo de infarto de miocardio. En este contexto, son cada vez más los que opinan que la toda la información a la que ha tenido acceso la agencia reguladora durante la evaluación de un medicamento debería ser de dominio público.
Colectivos independientes intentan recabar información sobre ensayos clínicos controvertidos aportando conclusiones sobre las razones de fondo de la opacidad. Tamiflu es un antiviral empleado en el tratamiento de la gripe que proporciona a su fabricante (Roche) enormes beneficios. En 1999, la FDA aprobó su comercialización a pesar de hacer constar que no había evidencias sólidas para afirmar, contrariamente a la versión de la compañía, que el fármaco redujera las complicaciones gripales. A pesar de ello, la OMS lo ha incluido en su lista de medicinas esenciales y ha recomendado a estados la adquisición masiva de este tipo de antivirales para la prevención de posibles pandemias de gripe (basándose en opiniones de expertos con importantes conflictos de interés). Recientemente, millones de dosis se vendieron durante la crisis de la gripe A mientras que, por su parte, la FDA nunca ha aclarado la discrepancia sobre la efectividad de Tamiflu.
Un artículo publicado hace unos meses en Plos Medicine trataba el tema de la falta de transparencia en la toma de decisiones por parte de agencias reguladoras. Los autores, colaboradores de la Crochane Library, una base de datos de revisiones independientes sobre tratamientos médicos, explican los sucesivos intentos para conseguir los datos que permitieron la aprobación de Tamiflu. El artículo recoge la correspondencia entre los autores y Roche a lo largo de los años mostrando las diversas evasivas de la compañía para no compartir los informes de los ensayos clínicos. Al final, se permitió el acceso tan solo a una porción de los datos y su análisis reveló que Roche había proporcionado a la FDA información incompleta de algunos ensayos, con numerosos sesgos y problemas graves en el diseño experimental. En su conjunto, según los autores, estos resultados invalidan la efectividad de Tamiflu en el tratamiento de la gripe y muestran la necesidad de hacer públicos los ensayos clínicos para ser evaluados de manera independiente.
La deficiencia de información no permite a la comunidad médica tener en cuenta detalles importantes a la hora de recetar ya que los ensayos clínicos son con toda probabilidad los más exhaustivos estudios que se harán nunca del medicamento en cuestión. Por tanto, un médico que quiera decidir sobre una opción de tratamiento para un paciente tendrá fundamentalmente dos fuentes de información: el marketing encubierto que ofrece la industria a través de visitadores médicos y diversos eventos de formación, o las revistas médicas especializadas.
Mientras que la primera opción es, aunque generalizada, cuando menos controvertida, el estudio más independiente a través de la literatura clínica presenta el problema del sesgo de publicación. Un artículo analizó qué porcentaje de los ensayos clínicos sobre antidepresivos que se presentaron a la FDA salieron a la luz en forma de publicación en revistas médicas. De un total de 74 ensayos presentados, 38 fueron positivos, de los cuales 37 fueron publicados, mientras que 36 tuvieron resultados negativos pero solo se publicaron tres. Este ejemplo no es un caso aislado sino que parece ser la norma.
En 2010 un meta-análisis recopiló todos los artículos sobre el fenómeno del sesgo de publicación desde 1998, concluyendo que la mitad de los ensayos nunca llegan a ver la luz y que la publicación de resultados positivos es más rápida y el doble de probable que la de los ensayos negativos. Este sorprendente sesgo inclina la balanza de forma clara a favor del fármaco y condiciona las decisiones de facultativos, académicos y pacientes, cuya única fuente de información es la literatura médica.
La ocultación de información afecta directamente a la práctica de la “medicina basada en la evidencia” amenazando en convertirla en “medicina basada en algunas evidencias”. En este tema, la responsabilidad no solo reside en las compañías farmacéuticas, alguna de las cuales ha manifestado su intención de mejorar el acceso a la información, sino en todos los actores involucrados: comités de ética, agencias reguladoras y revistas médicas han permitido que los sucesivos intentos por aumentar la transparencia hayan fracasado en larga medida. En la última regulación aprobada por la FDA se obligaba a las compañías a publicar en el plazo de un año todos los ensayos que se realicen. Aún así, según el último estudio del British Medical Journal, solo uno de cada cinco ensayos han llegado a ver la luz.
La práctica de la medicina es extremadamente complicada y se aleja de ser una ciencia exacta al tratar con sistemas biológicos que son imposibles de predecir con seguridad. La opacidad en el acceso a la información clínica no hace sino aumentar el rango de indeterminación, y por tanto el riesgo para el paciente, en cualquier tratamiento médico.
Nota original http://bit.ly/1131GaL
En 2010 un meta-análisis recopiló todos los artículos sobre el fenómeno del sesgo de publicación desde 1998, concluyendo que la mitad de los ensayos nunca llegan a ver la luz y que la publicación de resultados positivos es más rápida y el doble de probable que la de los ensayos negativos. Este sorprendente sesgo inclina la balanza de forma clara a favor del fármaco y condiciona las decisiones de facultativos, académicos y pacientes, cuya única fuente de información es la literatura médica.
La ocultación de información afecta directamente a la práctica de la “medicina basada en la evidencia” amenazando en convertirla en “medicina basada en algunas evidencias”. En este tema, la responsabilidad no solo reside en las compañías farmacéuticas, alguna de las cuales ha manifestado su intención de mejorar el acceso a la información, sino en todos los actores involucrados: comités de ética, agencias reguladoras y revistas médicas han permitido que los sucesivos intentos por aumentar la transparencia hayan fracasado en larga medida. En la última regulación aprobada por la FDA se obligaba a las compañías a publicar en el plazo de un año todos los ensayos que se realicen. Aún así, según el último estudio del British Medical Journal, solo uno de cada cinco ensayos han llegado a ver la luz.
La práctica de la medicina es extremadamente complicada y se aleja de ser una ciencia exacta al tratar con sistemas biológicos que son imposibles de predecir con seguridad. La opacidad en el acceso a la información clínica no hace sino aumentar el rango de indeterminación, y por tanto el riesgo para el paciente, en cualquier tratamiento médico.
Nota original http://bit.ly/1131GaL
Asenapina Informe CADIME: No supone un avance terapéutico
Asenapina
Nuevo principio activo Año 2013 Número 3
Centro Andaluz de Documentación e Información de
Medicamentos (CADIME),
16 de abril 2013
Conclusión:
No supone un avance terapéutico
Resumen:
- Asenapina es un
antipsicótico atípico indicado en el tratamiento de episodios maníacos
moderados a graves, asociados al trastorno bipolar tipo I en adultos.
- Asenapina ha demostrado una mayor reducción de la intensidad de la sintomatología maníaca que placebo en los ECA publicados, aunque con ciertas deficiencias metodológicas; y no ha podido demostrar la no inferioridad frente a olanzapina.
- Su perfil de seguridad parece similar al de otros antipsicóticos. Los ECA realizados (con elevados porcentajes de abandonos) sugieren un menor aumento de peso que el observado con olanzapina, pero más efectos extrapiramidales. Presenta efectos adversos propios como hipoestesia oral y reacciones de hipersensibilidad.
- Se administra vía sublingual y su asociación con alimentos, agua u otros medicamentos puede comprometer su eficacia.
RECOMENDACIONES CLAVE:
- Los antipsicóticos de elección para el tratamiento de los episodios de manía aguda debidos al trastorno bipolar son risperidona, olanzapina y aripiprazol.
- Asenapina no supone un avance terapéutico en el tratamiento de los episodios maníacos de moderados a graves, asociados al trastorno bipolar tipo I en adultos; y se debería considerar como un antipsicótico alternativo tras olanzapina o risperidona, fármacos que presentan mejores evidencias de eficacia y seguridad en los episodios de manía aguda.
- Asenapina ha demostrado una mayor reducción de la intensidad de la sintomatología maníaca que placebo en los ECA publicados, aunque con ciertas deficiencias metodológicas; y no ha podido demostrar la no inferioridad frente a olanzapina.
- Su perfil de seguridad parece similar al de otros antipsicóticos. Los ECA realizados (con elevados porcentajes de abandonos) sugieren un menor aumento de peso que el observado con olanzapina, pero más efectos extrapiramidales. Presenta efectos adversos propios como hipoestesia oral y reacciones de hipersensibilidad.
- Se administra vía sublingual y su asociación con alimentos, agua u otros medicamentos puede comprometer su eficacia.
RECOMENDACIONES CLAVE:
- Los antipsicóticos de elección para el tratamiento de los episodios de manía aguda debidos al trastorno bipolar son risperidona, olanzapina y aripiprazol.
- Asenapina no supone un avance terapéutico en el tratamiento de los episodios maníacos de moderados a graves, asociados al trastorno bipolar tipo I en adultos; y se debería considerar como un antipsicótico alternativo tras olanzapina o risperidona, fármacos que presentan mejores evidencias de eficacia y seguridad en los episodios de manía aguda.
Informe completo en
Etiquetas:
arsenapina,
CADIME,
riesgo/beneficio
lunes, 15 de abril de 2013
Ivabradina en insuficiencia cardiaca crónica. Informe CADIME
Ivabradina (insuficiencia cardiaca crónica)
Nueva indicación Año 2013
Informe Centro Andaluz de Documentación e Información de Medicamentos (CADIME), 14 de abril 2013
Resumen:
La ivabradina, comercializada con anterioridad para el tratamiento de la enfermedad arterial coronaria y la angina de pecho, se ha autorizado para una nueva indicación: el tratamiento de la insuficiencia cardiaca crónica de clase II-IV de la NYHA, disfunción sistólica, en pacientes en ritmo sinusal y frecuencia cardiaca ≥75 latidos por minuto, en asociación con el tratamiento estándar incluyendo betabloqueantes o cuando están contraindicados o no se toleran.
La insuficiencia cardiaca es un síndrome clínico complejo que cursa con una alteración de la estructura o de la función del corazón que hacen que el gasto cardiaco no sea adecuado para abastecer las necesidades metabólicas del organismo. La forma más común de presentación es la crónica y aparece en pacientes con cardiopatía isquémica, hipertensión arterial de larga evolución, valvulopatías y cardiomiopatías.
El objetivo principal de este informe es evaluar la eficacia y seguridad de ivabradina en el tratamiento la insuficiencia cardiaca crónica, en asociación con el tratamiento estándar. Como objetivos secundarios, asignar una calificación del grado de aportación terapéutica de la ivabradina en la terapéutica de la insuficiencia cardiaca crónica e identificar qué lugar ocupa en el tratamiento de esta enfermedad.
La metodología de evaluación se ha llevado a cabo realizando una búsqueda bibliográfica sistemática en las bases de datos: PubMed, Embase, Cochrane e IDIS, a partir de la estrategia de búsqueda definida según la pregunta PICO. Así como en otras fuentes bibliográficas secundarias de medicina basada en la evidencia, boletines farmacoterapéuticos y agencias nacionales o internacionales de medicamentos. Tras la lectura crítica y análisis de los artículos seleccionados, se realiza una síntesis de la evidencia científica disponible, utilizando los formatos adaptados del Scottish Intercollegiate Network (SIGN).
La eficacia de ivabradina en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca crónica se ha evaluado en un ensayo clínico pivotal, ensayo SHIFT. Se trata de un ensayo multicéntrico, doble ciego y de grupos paralelos en el que, tras un periodo de rodaje de 2 semanas, los pacientes con insuficiencia cardiaca -de grave a moderada y disfunción sistólica ventricular izquierda- que ya recibían tratamiento para esta enfermedad, fueron distribuidos de forma aleatoria para recibir ivabradina o placebo. El ensayo se realizó en 677 centros de 37 países y participaron un total de 6558 pacientes.
Los resultados obtenidos en el ensayo SHIFT, mostraron que la ivabradina, administrada junto al tratamiento estándar redujo la variable principal combinada, mortalidad cardiovascular + ingresos hospitalarios por agravamiento de la insuficiencia cardiaca, 24% con ivabradina frente a 29% con placebo (HR 0,82 [95% IC: 0,75-0,90], p<0 0="" a="" agravamiento="" al="" betabloqueantes="" cardiaca="" cardiovascular="" clase="" con="" costa="" de="" disminuy="" dosis="" efecto="" el="" en="" eyecci="" fracci="" frecuencia="" fue="" global="" hospitalarios="" hr="" ic:="" ii-iv="" ingresos="" insuficiencia="" ivabradina="3%" la="" los="" lpm.="" menos="" mitad="" mortalidad="" n="" ni="" ning="" no="" nyha="" p="0,155).</font" pacientes="" placebo="5%;" por="" principal="" produjo="" que="" recibieron="" recomendada="" reducci="" reducida="" relacionada="" ritmo="" s="" se="" significativa="" sinusal="" sobre="" subgrupo="" tuvo="" una="" variable="" vs.="" y="">
La seguridad que ivabradina ha mostrado en el ensayo SHIFT confirma el perfil de seguridad que había mostrado en anteriores ensayos (bradicardia, problemas visuales y fibrilación auricular, principalmente). Globalmente ivabradina fue bien tolerada con respecto a placebo, observándose reacciones adversas en el 75% de los pacientes tratados con ivabradina frente al 74% de los tratados con placebo.
Aun cuando no se consideran comparadores de elección, el coste de ivabradina es superior al de los fármacos considerados como tratamiento estándar de la insuficiencia cardiaca crónica. Según los resultados de eficacia en el subgrupo de pacientes con frecuencia cardiaca ≥75 latidos por minuto y el coste del tratamiento por cada evento evitado (muerte cardiovascular + hospitalización por agravamiento de la insuficiencia cardiaca) el coste adicional estimado es de 18.072 € (13.554 € - 29.819 €).
Por todo ello se concluye que en la actualidad en la práctica clínica la utilización de ivabradina no supone un avance terapéutico en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca crónica; ya que, en los pacientes tratados con la dosis diana de betabloqueantes ivabradina no fue significativamente más eficaz que placebo. Siendo preferible la optimización del tratamiento estándar con betabloqueantes antes de incorporar la ivabradina.
Informe completo disponible en http://bit.ly/11aALZ90>
Etiquetas:
CADIME,
insuficiencia cardiaca crónica,
Ivabradina,
riesgo/beneficio
Seguridad de medicamentos: señales y alertas generadas en 2011-2012
INFAC.
Información Farmacoterapéutica de la Comarca. Nº1 2013
Marzo 2013
INTRODUCCIÓN
El perfil de seguridad de los nuevos medicamentos en el
momento de su comercialización no es
bien conocido, por lo que la farmacovigilancia post-comercialización adquiere
especial importancia para conocer la seguridad de los fármacos en los pacientes
reales, que no están representados habitualmente en las poblaciones
seleccionadas en los ensayos clínicos y que, en definitiva, son los
destinatarios de los medicamentos.
Los profesionales sanitarios de la Comunidad Autónoma del
País Vasco (CAPV), dependiendo del nivel
asistencial en el que trabajan, disponen de diferentes medios para notificar
las sospechas de reacciones adversas a medicamentos (RAM) (ver tabla 1).
Recientemente, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios
(AEMPS), dentro de un proceso de armonización europea, ha puesto a disposición
de los profesionales sanitarios y ciudadanos la posibilidad de notificación de
sospechas de RAM a través de la siguiente página web
https://www.notificaRAM.es/ (Ver nota de la AEMPS).
En este boletín, al igual que venimos haciendo en los
últimos años (ver Infac vol 18 nº2 y vol
19 nº4), queremos destacar algunas señales y alertas relacionadas con la
seguridad de medicamentos que se han generado a lo largo del 2011 y 2012, y que
afectan a medicamentos que pueden ser prescritos por los médicos de atención
primaria.
Sumario
INTRODUCCIÓN
FÁRMACOS PARA LA OSTEOPOROSIS
- Bisfosfonatos: fracturas atípicas de fémur y trastornos
inflamatorios oculares
- Ranelato de estroncio y riesgo de tromboembolismo venoso y
reacciones dermatológicas graves
- Denosumab: riesgo de hipocalcemia grave y riesgo de
fracturas atípicas
- Calcitonina y riesgo de tumores en tratamientos de larga
duración
FÁRMACOS PARA LA DIABETES
- Pioglitazona y posible asociación con cáncer de vejiga
- Gliptinas y riesgo de pancreatitis aguda
ANTIHIPERTENSIVOS
- Aliskireno en combinación con IECA o ARA II y aumento del
riesgo cardiovascular y renal
ANTIDEPRESIVOS
- Citalopram y escitalopram y prolongación del intervalo QT
- Agomelatina y riesgo de hepatotoxicidad
ESTATINAS
- Riesgo de diabetes, rabdomiolisis y ginecomastia
OTROS FÁRMACOS
- Domperidona y riesgo cardiaco
- Trimetazidina y síntomas neurológicos
- Atomoxetina y aumento de la presión arterial y la
frecuencia cardiaca
- Topiramato y riesgo de malformaciones congénitas
Número completo en http://bit.ly/10bgVDf
Etiquetas:
Agomelatina,
aliskireno,
bifosfonatos,
calcitonina,
citalopram,
Denosumab,
efectos adversos,
estatinas,
farmacovigilancia,
gliptinas,
pioglitazona,
ranelato de estroncio,
señal