martes, 16 de agosto de 2011

El problema de los medicamentos de alto costo, los pacientes y los Estados Unidos



Pacientes pagan más por medicinas costosas

Frank Polocih , El Nuevo Herald (Estados Unidos) 16-08-11

Las aseguradoras de salud están cobrando a los pacientes cantidades cada vez más elevadas por las medicinas más costosas, con precios que causan frecuentes conmociones a los enfermos que necesitan dichas medicinas.
Los planes de salud que elevados los co-pagos dicen que los pacientes afectados deben pagar cientos de dólares más por mes por los medicamentos que pueden costar miles de dólares, con el fin de evitar grandes saltos en las primas para todos los demás.
Sin embargo, los pacientes y sus defensores dicen que la práctica discrimina a las personas que tienen la mala suerte de tener una enfermedad que es costosa de tratar, y que obligan a algunos a dejar de tomar la medicina que necesitan para salvar sus vidas. Tres informes de este mes dicen que la práctica puede devastar financieramente a los pacientes.
La Florida ha sido severamente afectada, con su gran población de personas mayores y una alta proporción de pacientes más jóvenes con VIH, hepatitis, enfermedades renales y otras enfermedades crónicas que son tratadas con medicamentos costosos. Un estimado dice que 12 por ciento de las recetas de la Florida —y van en aumento— se ve afectado por los aumentos de costos.
Randall Rabbit, de Delray Beach, gerente de ventas de una empresa de garantías de auto, ha sentido el impacto de los co-pagos. Rabbit había estado pagando $50 al mes por Actemra, un fármaco de administración intravenosa para los efectos incapacitantes de la artritis reumatoide, en la cual el sistema inmunológico del cuerpo ataca las articulaciones. Luego, en junio, sin previo aviso, la aseguradora le aumentó el co-pago a $498.
“Yo reunía el dinero. Pero no estoy en condiciones de pagar $498 al mes”, dijo Rabbitt. “Eso está por encima de los $632 al mes que tenemos que pagar por la prima. Mi familia no puede permitirse eso. Voy a tener que dejar de tomarla”.
“Si no la tomo [la medicina], tengo todos los días, literalmente, un intenso dolor de cuello, hasta el punto de que no puedo levantar la cabeza. Mis caderas y mis tobillos, no puedo caminar”, dijo Rabbitt. Esa medicina representa “toda la diferencia entre ser capaz de hacer, algo o no. Tendría que declararme discapacitado, y entonces, ¿qué vida voy a tener?”
¿Qué ha sucedido? El PPO de su empleo cambió el medicamento a un “nivel de especialidad”, una categoría de co-pago reservada por lo general para las pastillas y los medicamentos IV, que cuestan más de $600 al mes — como la Actemra de Rabbitt, que es de $1,100 a $2,100 al mes.
En lugar de un conjunto de co-pago de $5 a $100 al mes, los niveles de especialidad requieren que los pacientes paguen un “co-seguro”, de por lo general 25 por ciento a 33 por ciento del costo total. Un paciente que toma la droga Pegasys, contra la hepatitis C, que cuesta $2,400 al mes, podría enfrentar un co-seguro de $600 a $800.
Muchos medicamentos de especialidad necesitaron de una investigación prolongada o tecnológicamente compleja para llegar al mercado, o se desarrollan a partir de sangre o productos biológicos, todo lo cual puede ser costoso. Las enfermedades afectadas incluyen la esclerosis múltiple, el trastorno del aparato digestivo conocido como enfermedad de Crohn, y la hemofilia. El medicamento más caro del país el año pasado fue Soliris, una droga IV para enfermedades de la sangre, con un costo de $400,000 al año.
Los niveles de especialidad —el llamado nivel 4— fueron raros hasta que, en el 2006, el Medicare inició la cobertura de medicamentos recetados. El gobierno permitió que los planes de medicamentos usaran los niveles de precios altos como una forma de mantener bajos los costos y las primas mensuales. Hoy en día, 85 por ciento de los planes de Medicare los tienen.
Otras compañías de seguros de salud y empleadores que ofrecen cobertura, ahora están haciendo lo mismo. El año pasado, alrededor de 13 por ciento de los empleados estuvieron cubiertos por planes con niveles de especialidad, en un aumento constante a partir de sólo 3 por ciento en el 2004, de acuerdo con el grupo de investigación Kaiser Family Foundation.
En la Florida, 12 por ciento de las recetas en el 2008 fueron de nivel 4, y la cantidad ha crecido desde entonces, según una investigación realizada por el grupo sin fines de lucro Alliance for Biotherapeutics, que responde a los intereses de los pacientes. Eso es alrededor del promedio, a nivel nacional.
“No creo que sea una tendencia pasajera. Va a ir en aumento”, dijo Debra Lage, directora ejecutiva principal de Mahoney & Associates, en Fort Lauderdale, que asesora a los empleadores acerca de los planes de beneficios. “Las compañías están tratando de ahorrar dinero”.